Nació en 2011 de la mano de dos jóvenes, Carlos Larraz y Toño Escartín, que veían en el mundo de los disfraces un lugar que ocupar. No era una tarea fácil pues había competidores y no era un mercado de gran consumo pero haciendo gala de uno de sus disfraces más vendidos once años después, desenfundaron su varita, se ajustaron las gafas redondas y lanzaron un hechizo que, como a Harry Potter, los convirtieron en los absolutos triunfadores. Funidelia nació en Huesca hace once años y ahora habla eslovaco, alemán, francés y otros tantos idiomas pues el 85% de facturación de este e-commerce viene de fuera de España.

El territorio nacional ya lo han conquistado y es que los tres millones de euros (de los 22 millones de facturación bruta total en 2021) les han servido para convertirse en los reyes de los disfraces. En el continente todavía hay un competidor francés que se les resiste un poco pero ya se sabe que los superhéroes siempre tienen un as bajo la manga.

Carlos Larraz y Toño Escartín, fundadores de Funidelia

Y si hablamos de superhéroes, o mejor aún de villanos, tenemos que nombrar a Harley Quinn, su amado (y odiado) Joker y, por supuesto, a Batman. Los tres disfraces, de los 20.000 artículos que tiene Funidelia son el top de los tops. Tanto venden y tanta confianza tienen en ellos los miembros del e-commerce que, como si del Futmondo se tratase (juego de fútbol en el que cada jugador se convierte en gestor de un equipo virtual), cada años eligen su particular equipo de los disfraces más vendidos. Los que llevaban a Harley Quinn en el equipo no se equivocaban y es que la villana hizo facturar a la empresa unos 120.000 euros solo en octubre.

DE HUESCA AL MUNDO

Con unos 50 dominios propios y presencia en otros tantos países, Funidelia espera acabar este 2022 con unos 27 millones de facturación. Una de las claves del éxito de este e-commerce son las licencias que tiene con Warner Bros y Netflix y que les permiten trabajar con los diseños de estos dos gigantes. Así, Tommy Shelby, el apuesto caballero de los Peaky Blinders, los superhéroes y Harry Potter son una apuesta segura y unos de los bestsellers. Aunque también hay otros sorprendentes como un disfraz de árabe que, Javier Ferraz, responsable de negocio de Funidelia todavía no entiende muy bien por qué se ha colado entre los más vendidos. «Supongo que es porque tiene un precio bastante asequible y porque es fácil de poner al ser solo una capa y tal… La verdad es que siempre nos sorprende».

Ahora, entre tanta calavera, sangre y calabazas, Funidelia se encuentra en su apogeo de ventas. «Nuestro negocio se estructura en torno a tres momentos del año: Navidad, Carnaval y Halloween. En el caso de Halloween podemos hacer más de la mitad de la facturación del mes en tan solo cuatro días. Trabajamos con distribuidores y tenemos almacenes en Zaragoza, Madrid, Alemania o Suecia que tienen conexiones directas para reducir los tiempos de llegada lo máximo posible. El negocio de los disfraces es así, la gente los necesita para un momento concreto y si no le llega en ese tiempo lo devuelven«, ha reconocido Ferraz.

Desde hace unos cuatro años Funidelia no solo distribuye disfraces sino que también hace diseños exclusivos gracias a las licencias que tiene. «No tenemos el disfraz en exclusiva para nosotros venderlo pero sí que podemos hacer diseños nuestros, fabricar nosotros y hacer la tirada de producto que podamos entender como más interesante«, cuenta. Y es que en Funidelia se han dado varias ocasiones en las que un disfraz se vendía mucho, pero era «imposible» comprar más al fabricante. Y ese es el caso de la sorprendente Ladybug, una superheroína para público infantil que «ha tenido años buenísimos y se ha vendido mucho».

Así, a través de superhéroes, magos emblemáticos, Ladybugs y Harleys Quinn, dos muchachos de Huesca consiguieron convertirse en los reyes de los disfraces con pasión, esfuerzo y, quizás, algo de magia.

LO MÁS VISTO