Imagen nocturna de Aínsa
El 12 de diciembre se conocerá si Aínsa es el ganador

Es uno de los pueblos más bonitos de España y reconocimientos no le faltan pues hasta la revista National Geographic catalogó Aínsa como una de las villas más pintorescas y emblemáticas del panorama nacional. Y ahora, este pequeño municipio del corazón del Sobrarbe opta a convertirse en el ganador del concurso «Juntos brillamos más» de Ferrero Rocher. La famosa marca de bombones lo llenará de iluminación, magia y decoración si consigue alzarse con el premio. Será el próximo 12 de diciembre cuando se conozca si Aínsa ha conseguido superar a Mojácar y Santillana de Mar, los otros dos finalistas, en este concurso que ya se ha convertido en un clásico de la Navidad.

Pero, ¿qué tiene Aínsa para optar a ser un pueblo de anuncio y acumular tantos y tantos reconocimientos alrededor de su belleza? Quizás, uno de sus mayores atractivos es la ciudadela y los recintos amurallados que la rodean. Desde allí, se observan unas impresionantes vistas de toda la villa y de los colores y formas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y del Parque Natural de los Cañones con la Peña Montañesa y el Embalse de Mediano.

Además, si algo caracteriza a la villa es la historia y la naturaleza que lo rodea, por eso en las torres de la fortaleza se puede disfrutar del Ecomuseo de la fauna pirenaica y del Espacio del Geoparque de los Pirineos, donde hay desde un un túnel de observación de aves rapaces hasta tesoros geológicos que hablan de la historia del Sobrarbe 500 millones de años atrás.

Cuando uno baja de la muralla, la entrada al casco histórico de Aínsa le hace viajar al medievo a través de sus calles empedradas, sus cuestas y su pintoresca Plaza Mayor que es considerada como una de las más bonitas de España, pues es todo un conjunto patrimonio y artístico que se llena de vida en cada mercadillo y en cada vermú al sol. Con forma de trapecio y arcos de medio punto, la Plaza Mayor está formada por soportales bajo los cuales hay desde bares hasta restaurantes y tiendas con ambiente medieval que hacen del lugar un buen sitio para perderse.

En Aínsa está también uno de los mayores tesoros del románico en el Alto Aragón: la Iglesia parroquial de Santa María. Datada del siglo XII, esconde joyas en su interior como una talla de la Virgen del siglo XIV o un claustro en el que convive el gótico con el románico. Sobresale la torre de 30 metros de alto que, construida en el siglo XI, servía como lugar de vigilancia y protección por las increíbles vistas de toda la villa.

Aínsa es uno de esos lugares en los que merece más la pena perderse que llevar un recorrido concreto. Solo así se pueden descubrir sitios emblemáticos como la casa Arnal o la casa Bielsa que en el medievo pertenecieron a las más altas clases de la sociedad. Sus balcones y estructura así lo demuestran frente al aspecto más modesto de las casas de la calle Santa Cruz. Las calles empedradas y las no pocas cuestas de la villa se abren al paso del viandante mostrando joyas como el ayuntamiento y zonas más modernas que destacan con lo clásico de la villa.

Así, a Aínsa razones no le faltan para ser uno de los pueblos más bonitos de España y uno de los destinos turísticos más populares. Ahora, habrá que ver si también es un pueblo de anuncio y si trae la magia de la Navidad a Aragón.

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