Aragón sumó en total 16.517 intervenciones del Cuerpo de Bomberos el año pasado

Menos incendios y menos víctimas mortales. Es el balance que ha dejado 2020, año en el que se produjeron un total de 123.800 fuegos o explosiones (un 4% menos que en 2019), producidas en su mayoría en el hogar (73%), pero también como resultado de un fuego originado en el exterior, como un siniestro de tráfico, o en industrias, hospitales, residencias, hoteles o establecimientos comerciales, entre otros.

Aragón también fue una Comunidad en la que se produjeron pocas víctimas mortales, solo dos -dos hombres-, que le hace colocarse como la quinta región del país que menor tasa de fallecidos en incendios presentó por cada millón de habitantes. Así lo refleja un estudio realizado por la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos (APTB) y la Fundación Mapfre, la única investigación que recoge de forma actualizada y precisa información sobre este tipo de sucesos en España y cuyo objetivo es contribuir a reducir los incendios y las víctimas.

A nivel nacional, dichos incendios acabaron con la vida de 164 personas, una víctima menos que en 2019. Destaca la baja incidencia de muertes por incendio durante los meses de confinamiento, es decir, entre marzo y abril de 2020, en los que se registraron las cifras más bajas de fallecimientos por fuego en el hogar de los últimos años. En concreto, en 2020, hubo 16 fallecidos en esos dos meses, frente a los 37 de 2019, los 23 de 2018 y los 33 de 2017. Aragón, en esta clasificación, queda situada en quinto lugar tras Ceuta, Melilla, La Rioja y el Principado de Asturias.

Por primera vez, no son los mayores de 64 años los más afectados en el cómputo total de víctimas por incendio. Llama la atención el grupo de edad comprendido entre los 30 y los 64 años, el que más fallecidos concentró el año pasado (47%), y más en concreto la franja entre los 50 y los 54 años, que rompe la pauta histórica y que en 2020 acumuló 21 muertos.

Aragón sumó en total 16.517 intervenciones del Cuerpo de Bomberos el año pasado. En Huesca se registraron 4.715 entre el ayuntamiento y la Diputación Provincial de Huesca (DPH), en Teruel 689 entre ambas instituciones, y en Zaragoza 11.113, también entre el consistorio y los agentes de la DPZ. La Comunidad Autónoma cuenta con una superficie de 47.350 kilómetros cuadrados en los que han tenido que intervenir los bomberos de las tres provincias, asistiendo a muchos de los aragoneses del total de la población, que es de 1.471.821 personas.

Según este estudio, los bomberos de Zaragoza, Huesca y Teruel tuvieron que intervenir el curso pasado en 4.333 incendios, en 7.784 operaciones de salvamento, en 4.326 situaciones de asistencia técnica, en 714 fuegos declarados en edificios y en 487 viviendas que precisaron de ayuda para tratar de sofocar las llamas.

A nivel nacional, en la vivienda, en concreto, se produjeron un total de 119 fallecidos (seis menos que en 2019), en este caso, en mayor medida en hombres (68 fallecidos) y en mayores de 64 años, con 58 víctimas (49%). Estos incendios se redujeron un 13% en 2020 (17.037), lo que representa una media diaria de 47 fuegos en viviendas en 2020. La mayoría de las víctimas en el hogar se encontraban acompañadas en el momento del fuego (50%).

Pese a esta positiva evolución, todavía no puede considerarse un cambio de tendencia a la baja, debido principalmente a la situación creada por los malos datos de 2016 (con 175 víctimas) y 2017 (con 212) y al arranque de 2021, que no ha sido muy esperanzador debido a que durante enero y febrero de este año se han producido 38 víctimas mortales en el hogar, un 27% más con respecto al mismo periodo que el año anterior.

Pautas para evitar los incendios

Para prevenir un incendio, Fundación MAPFRE y la APTB proponen pautas sencillas como, no sobrecargar las instalaciones eléctricas, y en concreto los enchufes, no desatender velas, sartenes o planchas; nunca dejar la chimenea encendida por la noche o sin apagarla completamente, incluidas las brasas; evitar el uso de braseros y aparatos similares que sean antiguos o que no estén homologados; y no utilizar combustibles o acelerantes para avivar el fuego.

También aconsejan tener cuidado con el uso de ciertos aparatos eléctricos, como por ejemplo un radiador o un calefactor, que nunca deben cubrirse o acercarse a ropa o cortinas, y que un electricista autorizado compruebe que las instalaciones de electricidad no están obsoletas para la carga eléctrica que actualmente exigen ciertos electrodomésticos, como las placas vitrocerámicas o de inducción, las secadoras de ropa o los sistemas de aire acondicionado.

Además, todas las instalaciones eléctricas deben contar con elementos de protección, tanto para las personas (interruptor diferencial) como para los circuitos (pequeños interruptores automáticos), y siempre sin olvidar la necesaria toma de tierra. En este sentido, es recomendable, que las instalaciones de las viviendas de más de 30 años sean revisadas por profesionales autorizados, especialmente en elementos como el empalme de los cables y los enchufes.

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