El Ejecutivo autonómico ya ha puesto en marcha todos los operativos para aminorar los daños al máximo

El presidente de Aragón, Javier Lambán, ha visitado durante la tarde de este viernes la localidad zaragozana de Pradilla, considerada históricamente como «el epicentro de la preocupación y de la sabiduría y capacidad para prever lo que nos depara el Ebro en un momento determinado». Ante la posible crecida del río a su paso por la capital aragonesa, el líder del Ejecutivo autonómico ha reconocido que va a ser un fin de semana «problemático», motivo por el que el Centro de Coordinación Operativa (Cecop) ha tomado la decisión de solicitar al Gobierno de España la colaboración de la Unidad Militar de Emergencias (UME) para que todos los operativos estén dispuestos. Así pues, la Comunidad ha elevado la fase de emergencia a nivel 2 para prevenir las posibles afecciones que puedan producirse.

«Llevábamos unos años sin riadas, pero inexorablemente el Ebro vuelve por sus fueros», ha manifestado Lambán, antes de añadir que «contamos con la colaboración de los alcaldes y las gentes de los pueblos que conocen como nadie el río y que son capaces de anticipar lo que puede ocurrir». El ejeano ha querido transmitir que todos los efectivos y recursos tanto de la DGA como del Gobierno central «ya están activados» para aminorar los daños y poder dejar atrás esta situación «lo antes posible».

En este sentido, ha recordado que la consejera de Presidencia, Mayte Pérez, se encuentra al frente del operativo, y está dedicada «en cuerpo y alma» a prevenir lo que pueda suceder. «Estaremos muy al tanto de lo que nos vayan diciendo los alcaldes», ha remarcado, matizando la experiencia adquirida en su época en la DPZ y durante su etapa como presidente de Aragón. «He venido muchas veces a Pradilla y he recorrido los pueblos de la ribera. Las autoridades siempre han encontrado una ayuda inestimable en las figuras de alcaldes y concejales», ha resaltado.

Asimismo, el máximo dirigente del Gobierno aragonés ha incidido en la necesidad de poner todos los medios disponibles en la preservación de los cascos urbanos para proteger «por encima de todo a las personas». «Tenemos que intentar que no se reproduzcan escenas de inundación o entrada del río en estos lugares, como ya ha ocurrido en alguna que otra ocasión anterior», ha expuesto. Por otro lado, según ha comentado, se trata de proteger el patrimonio material, las granjas y los cultivos, e «ir gestionando paulatinamente cómo lleguen las aguas».

Como medida preventiva, se ha procedido durante la jornada de hoy a la evacuación de la residencia de Monzalbarba, en la que hay una treintena de internos. Además, el Departamento de Agricultura se ha puesto en contacto con los ganaderos y los empresarios que pueden verse afectados para eventuales desalojos.

«Las predicciones nunca se cumplen a la perfección porque las riadas alteran la capacidad de encaje de los cauces. Hay un margen de imprevisión. La riada va a alcanzar caudales de mucha relevancia, pero los operativos están firmemente preparados para mitigar los posibles daños», ha concluido Lambán.