Nano Mesa fue una de las novedades de JIM. Foto: @RealZaragoza

Nuevo partido para olvidar de un Real Zaragoza que continúa sin encontrar la forma de hacerse fuerte en La Romareda. El equipo de JIM llegó media hora tarde al partido y se encontró ya un 0-2 en el marcador, con una defensa impasible y un ataque que nunca supo cómo hacer daño a un Tenerife que solo tuvo que ordenarse en su campo para nublar por completo el objetivo maño. Los blanquillos cierran la primera vuelta con 26 puntos y aparcan su sueño de pelear por los puestos de playoff.

JIM introducía dos importantes novedades en el once titular como Vada y Nano Mesa, que dejaban en el banquillo a James Igbekeme y Bermejo, dando más profundidad y electricidad al juego blanquillo. Así se vio ya en los primeros minutos del partido, donde el delantero canario recibió dentro del área, pero no le dio suficiente tiempo a girarse y probar la meta de Juan Soriano. Respondían los tinerfeños con un contragolpe que defendió bien la zaga zaragocista.

El partido estaba vivo, con los dos equipos buscando la portería contraria y dando proyección a sus ataques. Chavarría recogió en el segundo palo un centro de Gámez y probó el disparo, pero taponó la defensa y salió a córner, que sacó en corto Vada sin peligro para el Tenerife. Pero el primer golpe sería del cuadro de Ramis, que aprovechó una pérdida de Álvaro Giménez para lanzar la contra y adelantarse en el marcador con un punterazo de Elady desde la frontal, quizá sin demasiada oposición de la defensa.

Le costó entonarse al Zaragoza tras el mazazo del gol visitante a los 20 minutos, y eso lo aprovechó el Tenerife para asestar otro arañazo al partido. Mollejo sacó oro de la siesta de la defensa blanquilla para adelantarse a Chavarría y conectar un potente cabezazo a la portería de Cristian. Dos llegadas y dos disparos a puerta le bastaban al cuadro de Ramis para irse con 0-2 antes de la media hora de partido.

Los tinerfeños enfriaron el partido con faltas y disputas con las que se detenían el juego. Un encontronazo de Petrovic con Mollejo supuso la amarilla para el serbio, hoy perdido en el juego, inoperante en salida de balón e invisible en defensa, incluso pudo ver la segunda tarjeta un minuto después por cortar un contraataque canario. La incapacidad ya crónica del Real Zaragoza para sacar partido del balón parado también favorecía que el equipo de JIM apenas generara el más mínimo miedo a la meta de Juan Soriano en toda la primera parte.

Segunda parte

JIM debía darle una vuelta a su equipo para la segunda mitad y lo hizo con el cambio cantado de Petrovic por Eguaras y la entrada de Borja Sainz por Francho para buscar otra variante en ataque. Quería reaccionar el Zaragoza e intentó un remate de cabeza de Álvaro Giménez, pero el balón llegó fácil a las manos de Juan Soriano.

El Tenerife tenía bien controlado al Zaragoza, a quien siempre se le desconecta muy fácil ordenándose en defensa en tres cuartos de campo. Incluso, Shashoua tuvo el tercero en una jugada individual que salió rozando el palo de Cristian. Respondió el equipo blanquillo con su mejor, y única hasta el momento, ocasión clara de gol, pero el remate de Álvaro a centro de Gámez besó el palo de Soriano. Entre medio, hubo dos conatos de posibles penaltis a favor de los blanquillos, pero ninguno de ellos fue suficiente como para señalar los once metros.

El Zaragoza seguía intentándolo con más corazón que cabeza, insistiendo en colgar balones al área prácticamente a la desesperada ante un Tenerife bien seguro en su área. Nano Mesa tuvo el empate en sus botas con un disparo a bocajarro desde el punto de penalti, pero lo interceptó in extremis la defensa. La grada y medio equipo pidió mano, pero la suerte tampoco estaba del lado blanquillo en esta fría tarde de diciembre.

JIM trató de mover al equipo para el cuarto de hora con las entradas de Zapater, Iván Azón y Adrián, pero tampoco fue suficiente para lanzar una reacción que pudiera hacer soñar a la grada con algo positivo. El capitán tuvo dos saques de esquina que regaló al primer palo y Borja Sainz puso un peligroso centro que atrapó el portero del Tenerife.

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