Tanto el Servet como el Clínico son los hospitales más ocupados de todo el territorio

A pesar de que Aragón continúa inmerso de lleno en su séptima ola pandémica, con un número desbocado de contagios sin todavía haber finalizado las navidades, el dato que invita al optimismo es el índice de mortalidad. Mostrando una comparativa entre la tercera ola, que tuvo lugar entre octubre y diciembre de 2020, y la actual séptima onda, entre noviembre y diciembre de 2021, la tasa de mortalidad ha pasado del 2,6% al 0,3%. El primero de los porcentajes equivale a cerca de un millar de fallecimientos, mientras que el segundo se traduce en unas 200 defunciones. Por lo tanto, queda demostrado que la vacunación ha permitido reducir hasta una quinta parte la cifra de muertes, además de que momentáneamente parece que la variante ómicron (aunque más contagiosa) es menos letal que cepas anteriores.

Este índice de mortalidad, si se compara el registrado entre el inicio de la pandemia y finales de 2020 con el de diciembre de 2021, ha disminuido hasta tres puntos porcentuales. El 3,31% propio de marzo a diciembre de 2020 se ha convertido en un 0,31% a estas alturas. Un dato revelador que viene a ensalzar una vez más el efecto vacunacional que, al menos hasta el día de hoy, ha evitado que la presión hospitalaria se dispare como ya sucediera en oleadas precedentes. De todos modos, los expertos y responsables sanitarios y políticos advierten de que el aumento masivo de positivos conducirá a cierto riesgo en los centros hospitalarios. Se teme un posible colapso porque las camas ocupadas por pacientes Covid ya empiezan a subir, aunque gran parte de las situaciones no son todavía de una gravedad notoria.

Camas ocupadas

De acuerdo a los datos del Portal de Transparencia de la DGA, hay un total de 617 ingresados por coronavirus, 65 de ellos en UCI y los otros 552 en planta. Unos guarismos que han ido incrementándose progresivamente durante las últimas fechas. Por ejemplo, el 24 de diciembre eran 316 las camas ocupadas (44 en UCI), el día 28 ya eran 455 (47 en UCI) y el 31 disminuyeron levemente a las 452 (43 en UCI).

No obstante, el 1 de enero volvieron a aumentar hasta las 492 (53 en UCI), mientras que el 2 sobrepasaron la barrera de las 500 contabilizando 547 ingresos (55 en UCI), y el 3 de enero fueron 574 (58 en UCI). Pese a que las cifras todavía distan de momentos anteriores en los que se llegó a superar el centenar de Unidades de Cuidados Intensivos ocupadas, parece lógico que se hable de preocupación, no así de alarmismo. De hecho, traduciendo los números a un porcentaje aproximado, Aragón tiene ahora mismo alrededor del 30% de sus UCI ocupadas por pacientes Covid, siendo una de las comunidades con un riesgo alto a nivel nacional.

Actualmente, los hospitales con mayor carga asistencial siguen siendo el Miguel Servet con 169 camas ocupadas (153 en planta y 16 en UCI) y el Clínico Universitario con 115 (101 en planta y catorce en UCI), ambos en Zaragoza. Por detrás se posicionan el Royo Villanova con 71 (68 en planta y tres en UCI), el San Jorge de Huesca con 44 (37 en planta y siete en UCI), el de Barbastro con 33 (30 en planta y tres en UCI) y el Obispo Polanco de Teruel con 30 (29 en planta y una en UCI).

Nuevo protocolo de cuarentenas

A esto hay que sumar el estado de la Atención Primaria, que sufre una saturación palpable por la ingente cantidad de rastreos, pruebas PCR e inoculaciones de dosis que debe acometer. Por este motivo, recientemente desde el Ministerio de Sanidad se tomó la decisión de establecer nuevos criterios para el rastreo y seguimiento de contactos. Ya no se realiza identificación de contactos estrechos, salvo en aquellos ámbitos en los que la exposición se considere de alto riesgo por la presencia de personas con una mayor vulnerabilidad, en el seno de brotes epidémicos (tres o más casos), centros sanitarios o centros sociosanitarios.

Asimismo, los contactos estrechos con pauta completa están exentos de cuarentena. En el caso de contactos estrechos que no estén vacunados correctamente, deben guardar cuarentena durante un periodo de siete días en vez de diez. En cuanto a los positivos, no se lleva a cabo seguimiento activo en los contagios asintomáticos o leves sin factores de riesgo. Así pues, se prioriza el seguimiento activo de las personas que estén en entornos vulnerables, mayores de 70 años, inmunodeprimidos, embarazadas y personas no vacunadas.

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