Los maños no levantan cabeza jornada tras jornada. Foto: LaLiga Smartbank

La derrota del Real Zaragoza en Leganés, al margen de lo que supone clasificatoriamente hablando, se puede explicar desde todos los niveles y estamentos del club. Primero porque la desidia se ha apoderado de los altos cargos de la entidad, más preocupados por su particular juego de tronos, es decir, por las negociaciones de cara a la venta accionarial. En este escenario se había acomodado una falsa sensación de seguridad hacia una permanencia que, o existe una reacción inmediata, o se complicará de manera supina.

En ese mirar hacia otro lado, el reflejo, y sólo el reflejo, de lo que está ocurriendo se magnifica en el césped. El Real Zaragoza sólo ha sido capaz de vencer a su rival en cinco de las 27 jornadas disputadas en la categoría de plata del fútbol español. Sí, sólo ha caído ante siete y sellado tablas ante 15, pero la actual dinámica blanquilla, en cualquier otra temporada, hubiera supuesto el cese fulminante de un Juan Ignacio Martínez que ha perdido la sintonía, la tecla e incluso el “savoir faire”.

Lo lógico sería que el ahora director deportivo, Miguel Torrecilla, tomara las riendas de la situación. Eso sí, cabe destacar otro aspecto importante: el salmantino sabe que necesitaría algo más que un milagro para continuar en el club a partir del próximo 30 de junio. Emergería en ese caso también la figura del director general, Luis Carlos Cuartero, quien en ocasiones anteriores ha sido el encargado de buscar tanto entrenador como director deportivo. Pero la trayectoria del exfutbolista como empleado del Real Zaragoza también parece muy cercana a su meta final.

Por encima de ellos, la nada, o al menos la nada en lo referente a lo deportivo. La parte accionarial, cercana al 51%, comandada por César Alierta negocia la venta de su paquete al mexicano Grupo Orlegi. La liderada por Yarza y Forcén piensa en un fondo americano cuyo nombre todavía no ha trascendido. Entre medias, la opción hace unas semanas ya de José María Gallego, ahora consejero en el Real Betis, quien no llegó a culminar su intento de adquirir la S.A.D. aragonesa.

Entre todo este berenjenal, si se permite la expresión, una historia de cerca ya de 90 años en juego. Un Real Zaragoza que, o despierta a todos los niveles, o se verá abocado a mirar cara a cara a un peligro del que, ni mucho menos, el conjunto aragonés es inmune.

NOTICIAS DESTACADAS