glaciar de monte perdido
El Monteperdido contaba en su origen con un espesor de 40 metros y ahora la mayor parte está por debajo de los 20 metros // Imagen CSIC, Daniel García Castellanos

La situación del glaciar de Monte Perdido es “preocupante”; cada vez está más “deteriorado”. Así lo manifiesta el investigador del Instituto Pirenaico de Ecología, dependiente del CSIC, Ignacio López, tras observar cómo la parte del glaciar “que se veía en mejores condiciones” es «donde se están produciendo más derrumbes». “El hielo está hueco en su base y con la circulación del agua y el calor están cayendo bastantes trozos y parece que es una tendencia viendo cómo están las grietas. En los próximos años se va a ir desmantelando poco a poco la que creíamos que era la parte más saludable del glaciar”, apunta López.

En líneas generales, Monte Perdido está sufriendo un retroceso “bastante constante” con alteraciones entre “unos años mejores y otros peores”. Sin embargo, desde el Instituto Pirenaico de Ecología afirman que este 2022 va a ser el peor. “De media el glaciar pierde 80 centímetros al año de espesor de hielo y este año, desde los once que llevamos midiendo, podemos encontrar pérdidas de más de dos metros de espesor y aún falta mes y medio, momento en el que hacemos las mediciones”, señala el investigador del CSIC.

La causa de este retroceso la tiene clara: las altas temperaturas. “Este año está siendo extremo y prácticamente desde mayo cada mes está siendo de valores récord. Tenemos unas temperaturas positivas muy mantenidas y eso hace que el deterioro haya sido mucho más acelerado, aparte de que el estado de degradación se venía preparando en los años anteriores”, recuerda. Un empeoramiento que es difícil que se detenga en la parte más saludable del glaciar ya que cuando empieza el “colapso” hay una “retroalimentación” y la degradación cada vez va “más rápida”. “La parte que cae deja la zona preparada a la siguiente. Luego empiezan a aparecer rocas, que se calientan mucho más que el hielo, y es una fuente de calor al entorno y una retroalimentación”, asevera López.

«En 20 años será difícil llamarlo glaciar»

Actualmente hay en el Pirineo en torno a 23 glaciares, “algunos de un tamaño muy reducido”, aunque López sostiene que la situación podría cambiar pronto porque el estado es cada vez más “desolador”. Precisamente, en un sector de Monte Perdido el hielo “ya no muestra ninguna señal de movimiento”, por lo que a esa parte “ya no se le puede llamar glaciar, y la zona que tenía movimiento está colapsando y cayendo”. “Quedan años de glaciares, pero las perspectivas son malas”, añade.

Por esta razón, apostilla que «no es descabellado decir que en 20 años algo de hielo quedará, pero llamarlo glaciar será muy difícil». «Si se dan veranos como este de una forma frecuente en muy pocos años veremos cambios muy grandes”, alerta.

Los últimos 600 años de hielo del Monte Perdido han desaparecido

El Monte Perdido contaba en su origen con un espesor de 40 metros y ahora la mayor parte está por debajo de los 20 metros. No obstante, desde el Instituto Pirenaico de Ecología hacen hincapié en la edad de las capas del hielo: “son de hace 2.000 años y eso es importante porque es una evidencia de que el glaciar ha sobrevivido a etapas cálidas anteriores”.

Sin perder la esperanza de que la situación se pueda revertir aclaran que la última gran etapa cálida fue el Óptimo climático medieval, en el siglo XIII, y después llegó la pequeña edad del hielo que supuso un avance generalizado de los glaciares en todo el mundo. Desde esa etapa, precisamente, ha desaparecido más hielo que todo el que se generó en la época fría. “En un periodo de 500 años de frío, en tan solo 170 años todo ese hielo ha desaparecido. Los últimos 600 años de hielo del glaciar han desaparecido”, asegura el investigador del CSIC.

Camino a los heleros

Los glaciares se convertirán en heleros cuando no tengan movimiento, un hecho que se podrá comprobar si no se forman grietas. «El hielo es un material plástico que se desplaza en la superficie generando grietas y, cuando deja de moverse, las grietas dejan de formarse. Aunque en unos años son percibibles ya no evolucionarán y con el tiempo irán desapareciendo”, subraya López. En ese momento es cuando el glaciar habrá dejado de existir y se habrá convertido en un helero.

El cubrimiento de rocas es otro de los factores que les puede poner bajo sospecha. «Al no moverse el glaciar, cuando se desplaza le caen piedras y tiene capacidad de expulsarlas, las piedras que van cayendo se van acumulando. Un glaciar cubierto de piedras apenas tiene movimiento», expresa, tras puntualizar que eso es lo que está ocurriendo en la «práctica totalidad» de los glaciares del Pirineo. «Serían ya heleros a no ser que tuvieran movimiento, que estaríamos hablando de glaciares cubiertos», matiza.

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