El Celta anotó cinco goles en La Romareda al Ebro. Foto: Celta de Vigo

No pudo el Ebro plantar cara al a todo un Real Club Celta de Vigo en La Romareda más allá de media hora. Los maños sucumbieron con dos goles de Franco Cervi, que también asistió a Santi Mina y a la vez recibió un gol de este, y una maravilla de Solari. El quinto llegó en el descuento por medio de Fontán. Los de Raúl Jardiel buscaron sin acierto el gol del honor en su experiencia copera todo el partido, y finalmente cayeron goleados 0-5. Toca centrarse en la Segunda RFEF y tratar de repetir experiencia.

El Ebro se vestía de gala para volver a La Romareda como local. Cebollada en portería, con defensa de cinco custodiada por Ayoze, Jorge Adán y Meseguer y carriles para Sarregi y Nahuel. Abel Suárez se quedaba algo más adelantado y Miguel Díaz y Nando Quesada hacían de enganches. Arriba, la dupla Altube y Charlez. Por parte del Celta, qué decir de hombres como Hugo Mallo, Franco Cervi o Renato Tapia.

A pesar de la calurosa bienvenida del estadio municipal a los de La Almozara, la primera clara al minuto de juego era de los gallegos. Galhardo se colaba solo en el área y en el mano a mano ante Cebollada, este lograba enviar el balón a córner. Y a pesar de que se veía poco del Ebro en los primeros minutos, Nahuel despertaba el “olé” del público tras quebrar a dos visitantes en una contra. Luego, el 11 ponía en peligro al Celta tras un centro desde línea de fondo.

Pasados los primeros cinco minutos de asedio céltico, el Ebro quería tener algo que decir. Las internadas por banda izquierda con Miguel Díaz y Nahuel como protagonistas estaban poniendo en aprietos a Hugo Mallo y Murillo. Y llegados ya a los 20, aunque el resultado gafas se mantenía en el marcador, eran los maños quienes dominaban. Para hacerse una idea de lo feo que estaba para el Celta, Galhardo se retiraba lesionado y Chacho Coudet daba entrada a Santi Mina.

A pesar de que en el juego dominaba el Ebro y lograba que no se apreciase una diferencia real de categoría entre ambos, el Celta tenía jugadores con mucha calidad. En el 31, Baeza recibía un balón picadito por alto, perfecto, de Renato Tapia y Cebollada debía brillar para repelerlo. Pero en la siguiente, el Celta no perdonaría. Centro medido de Franco Cervi a la cabeza de Santi Mina, que remataba de forma inmejorable donde nada podía hacer Cebollada y ponía así el 0-1. Eso sí, a punto estaba el Ebro de empatar con un centro envenenado.

Y llegaría el gol de esta jornada de Copa para el Celta al borde del descanso. Solari bajaba de tacón para dejar roto a Ayoze fuera del área, se giraba y anotaba por toda la escuadra la sentencia de los de Raúl Jardiel. Precioso tanto que encarrilaba la eliminatoria para los de Coudet e irse al descanso 0-2. Muy mal lo tenía el Ebro para remontar, a pesar de que no estaba cuajando un mal partido.

Segunda mitad

Apenas habían pasado diez minutos del segundo tiempo cuando Santi Mina y Franco Cervi se cambiaron los papeles del primer gol para hacer el segundo. El delantero vigués sirvió en bandeja al centrocampista argentino para que batiese por bajo a Cebollada y hacer el 0-3 en La Romareda. Y el cuarto llegaría un minuto después tras una majestuosa jugada del propio Cervi por banda derecha que culminaba batiendo de nuevo por bajo al guardameta arlequinado. El quinto se lo reservarían para el descuento.

Lo intentaba el Ebro por todos los medios a partir de entonces, pero sus internadas siempre eran sin éxito. Al menos, el público de La Almozara que se había trasladado esta vez a La Romareda disfrutó de lo lindo. Y los jugadores también lo hicieron, porque no todos los días uno se enfrenta a Santi Mina, Franco Cervi, Nolito o Brais Méndez. No lograron la épica de vencer, pero sí la de dedicarle al barrio un partido de Copa ante el Celta en el estadio de La Romareda.

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