2.000 tarjetas de cinco euros irán destinadas a los presos más vulnerables para que puedan hacer llamadas telefónicas a sus familiares en Navidad

El Papa Francisco dijo una vez que el mundo de las personas privadas de libertad era una periferia a la que el resto de la sociedad no solía ni quería asomarse. Esa periferia está alejada tanto física como emocionalmente, pero para intentar paliar ese distancia y, sobre todo, en unas fechas tan emotivas como las de Navidad, están los «Minutos de Esperanza». Un minuto puede significar mucho para los alrededor de 2.000 internos de las tres cárceles aragonesas (Zuera, Daroca y Teruel) y un gesto tan sencillo como llamar a sus allegados a través de las cabinas de las prisiones, a veces, no está al alcance de todos. Por eso, desde la Pastoral Penitenciaria de Aragón han lanzado, un año más, una campaña solidaria que permitirá repartir 2.000 tarjetas con cinco euros para que los presos sin recursos puedan felicitar la Navidad a sus allegados.

«Cinco euros no es que vayan a solucionar la vida a nadie, pero para ellos significan muchísimo porque es una manera de decir que la Iglesia y la sociedad está con ellos y que no se les olvida», ha reconocido este martes la coordinadora del proyecto, Isabel Escartín. Estas tarjetas, que funcionan como una suerte de saldo telefónico, irán destinadas a ese 30% de los presos que son indigentes y que carecen de recursos para poder llamar a sus familiares.

El año pasado se consiguieron recaudar 11.500 euros y este se pretende superar con creces esa cifra. Para colaborar solo es necesario hacer una donación al número de cuenta ES47 2085 0138 3803 3034 2277 hasta el 20 de diciembre para posibilitar que esas tarjetas lleguen a los internos y se conviertan en un instrumento «para hacerles ver que no están solos y que pueden tener algo en Navidad porque para ellos es muy grande el tener contacto con el exterior», ha reconocido Escartín.

La pandemia fue un momento especialmente complicado para los presos aragoneses. Con las visitas paralizadas y sin apenas llamadas, desde la Pastoral Penitenciaria de Aragón se llevaron a cabo actividades como el envío de cartas o la publicación de mensajes en la prensa para conseguir esta mediación entre los internos y la sociedad por la que tanto abogan. Ahora, y a escasos días de que den comienzo unas fechas llenas de emotividad, los diferentes obispos visitarán el 24 y25 de diciembre las prisiones de Daroca, Teruel y Zuera para pasar con los presos la Navidad.

«No podemos olvidarnos de que son personas que han hecho algo y que están cumpliendo por ello, pero pertenecen a una sociedad, a la nuestra. Para ellos es emotivo tener compañía y saber que aunque no tengan ni un euro podrán escuchar la voz de sus hijos o de sus padres en Navidad», ha concluido la coordinadora.

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