El duelo se disputó en el curioso estadio Silvestre Carrillo de La Palma. Foto: Real Zaragoza

Cumplió el Real Zaragoza con el trámite copero ante el Mensajero de La Palma con más sufrimiento de lo esperado, pero cumplió. El conjunto de Juan Ignacio Martínez salió victorioso del Silvestre Carrillo de un duelo que sirvió para que Enrique Clemente se reivindicase y llamase a la puerta zaragocista. 0-1 en la isla volcánica y a pensar en el partido ante el Eibar en casa.

El estadio de La Palma era el curioso escenario para la cita de un Real Zaragoza que, a pesar de contar con varios suplentes, presentaba un once de garantías. Ratón en portería con Lluís López y Clemente en el centro de la defensa. Las bandas eran para Ángel y Nieto. En el doble pivote se ubicaban Eguaras y Zapater, mientras que Igbekeme y Yanis caían a las bandas. Arriba, Adrián e Iván Azón. En las filas de los isleños, el viejo conocido Jesús Valentín lideraba la defensa de inicio, aunque se tendría que retirar lesionado antes de la media hora de juego.

Ya a los dos minutos, Azón estaba a punto de enviar al fondo de las mallas un centro de Ángel que tocaba Adrián. Después era Yanis quien enganchaba el cuero en la frontal, y antes del 10, Adrián casi celebra el tanto con un disparo desde el centro del campo. Era el delantero canterano quien acechaba en el minuto 10 la meta isleña y obligaba al arquero a emplearse a fondo.

Ahora bien, en el Silvestre Carrillo las ocasiones no llegaban desde entonces por parte de los maños de forma clara. Los de Juan Ignacio Martínez no encontraban el último pase ni lograban alcanzar los rematadores a los centros, por lo que el 0-0 reinaba en el electrónico en el duelo. Así transcurrían los primeros 25 minutos de juego y despertaba el Mensajero.

Corría el minuto 29 cuando la zaga zaragocista debía despejar un balón colgado al área por parte de los locales. Era la primera del Mensajero que podía llevar algo de peligro. Y hasta el minuto 40 no llegaría una clara de verdad para los maños, porque Igbekeme colgaba el balón al área, Adrián no lograba enganchar y quedaba muerta para Zapater. Sin embargo, el “capi” la lanzaba lamiendo la cepa del poste. No sucedía nada más y descanso en un duelo que los maños, como es lógico, dominaban sobre el césped, pero no lo hacían sobre el marcador.

Segunda mitad

JIM veía problemas y daba entrada a Borja Sáinz por un desaparecido James para encontrar verticalidad. Sin embargo, pasaban los minutos y no surtía efecto real. Las ocasiones no generaban peligro serio, e incluso el Mensajero lograba un par de internadas que generaban tensión en el seno zaragocista. Por ello, Francho y Álvaro Giménez saltaban al estadio de La Palma. Y por si fuera poco, comenzaba el diluvio en la isla volcánica.

Adrián probaba a falta de 20 minutos del final a Padilla sin éxito, y después sería Borja Sáinz en una jugada anulada por fuera de juego. Se llegaba a los últimos compases en la encerrona del Silvestre Carrillo y el marcador seguía sin moverse. De hecho, en el minuto 72, tras una falta lateral colgada al área, a punto estaban los maños de recibir uno en contra. La más clara llegaría por medio de Álvaro tras un centro de Nieto que le dejaba solo para empujarla y le mandaba a las manos del portero local.

Pero llegaría el momento de que Enrique Clemente se reivindicase ya en la recta final, allá por el 81. En una falta lateral botada por César Yanis a la perfección al segundo palo, aparecía el canterano para rematar y enviar el cuero al fondo de la red. Alegría máxima del zaragozano que anotaba su primer gol con la elástica maña.

Pasaban los minutos y el Real Zaragoza dejaba morir el partido. El gol había sido un auténtico mazazo para los locales, y ya era muy difícil que generasen peligro suficiente para empatar el duelo. Los de Juan Ignacio Martínez cumplían con sufrimiento y volvían a casa con la alegría de haber recuperado a Enrique Clemente y haber visto sobre el césped a Javi Ros. Ahora toca centrarse en el duelo en casa ante el Eibar.

NOTICIAS DESTACADAS