Un montante que el Ejecutivo autonómico contempló en su denominado Plan Ebro 2030 y que permitiría “erradicar riesgos sobre las poblaciones”

El presidente de Aragón, Javier Lambán, calcula que el río Ebro necesitaría una inversión global de 80 millones de euros del Estado para afrontar los trabajos de limpieza de los cauces y aminorar los daños que produzcan futuras crecidas. Un montante que el Ejecutivo autonómico contempló en su denominado Plan Ebro 2030 y que permitiría “erradicar riesgos sobre las poblaciones”.

Así, Lambán se ha mostrado “satisfecho” de cómo los trabajos de años anteriores “han dado sus frutos”, siendo “el mejor acicate” para “seguir limpiando el río y la vegetación”. Del mismo modo, ha reivindicado la construcción de embalses para “aminorar el impacto” de los ríos. “Sin embalses que contuvieran las venidas de los afluentes, hablaríamos de catástrofes humanitarias”, ha afirmado, añadiendo que “ante lo que supone el cambio climático en irregularidad de lluvias, cada vez será más necesario tener agua almacenada”.

Una vez que la punta de la crecida ya ha pasado Novillas y Pradilla, las siguientes preocupaciones están fijadas en el tramo de Alagón y Zaragoza y en la Ribera Baja, trasladando el puesto de mando a Pina de Ebro. “Hay que seguir hora a hora el transcurso de los acontecimientos y ver cómo evoluciona el cauce”, ha señalado Lambán.

Por otro lado, el líder del Ejecutivo aragonés ha agradecido la “rapidez” de Pedro Sánchez a la hora de declarar la zona catastrófica por la crecida extraordinaria. “Esto requiere hacer una evaluación de daños, que haremos inmediatamente de pasar la venida del rio. Habrá que evaluar de manera concienzuda los daños en el medio rural, explotaciones e infraestructuras y ahí tendrá que responder el Gobierno”, ha expuesto.

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