El club ha presentado este martes sus cuentas anuales. Foto: Tino Gil (Real Zaragoza)

El Real Zaragoza ha celebrado hoy su Junta General de Accionistas y, en ella, se han aprobado las cuentas del último ejercicio. Como siempre desde hace años, todas las miradas estaban puestas en la deuda neta que acumula el conjunto aragonés tras el mandato de Agapito Iglesias y el posterior calvario alejados de Primera División. La cifra actualizada ronda los 68 millones de euros, frente a los 71 del anterior, por lo que la noticia es positiva pese a que el futuro sigue siendo gris oscuro si no llega el ansiado ascenso.

La celebración de la Junta ha estado marcada por las ausencias. La crisis en la propiedad del Real Zaragoza es evidente, como así lo demuestra que no hayan acudido a la misma ni Fernando de Yarza, ni Juan Forcén ni tampoco Carlos Iribarren, propietarios de un porcentaje de la misma. Las discrepancias con el sector liderado por César Alierta han motivado esta decisión que abre las heridas en el seno blanquillo. Lapetra ha justificado su ausencia basándolo en «motivos de agenda».

El año estuvo marcado, como no podía ser de otra manera, por la pandemia. El cierre de espectáculos al público no pasó de largo por el fútbol ni tampoco por el Real Zaragoza, con 1,3 millones de euros menos de ingresos en taquilla y una reducción de 5.500 abonados, lo que desde el club cifran en cerca de 3 millones. Eso sí, no todo es negativo, ya que los beneficios antes de impuestos presentados son de 2,9 millones.

Así lo ha expuesto el director financiero del Real Zaragoza, Mariano Aured, quien también ha desvelado que los resultados por ventas de jugadores fueron de 1 millón menos que en el ejercicio anterior, teniendo en cuenta que Pombo se marchó traspasado al Cádiz y Raúl Guti al Elche. Eso sí, como aviso a navegantes, ya se ha dejado caer en la propia Junta de Accionistas que las ventas de futbolistas son las que han permitido sostener económicamente al club, más todavía con las tensiones de tesorería generadas en los últimos años.

En términos generales, desde que la actual propiedad se hizo cargo de la entidad, con siete ejercicios ya completos, se han acumulado un total de 24,5 millones de euros de beneficios antes de impuestos. La deuda también se ha reducido en 38,7 millones, un 36,3% hasta el final de la temporada pasada, aunque Aured ha admitido que “la cifra es mayor porque en estos años han aparecido pasivos ocultos que no estaban reflejados”.

Otra de las notas destacadas por el director financiero es que la deuda concursal con la Agencia Tributaria ha bajado en 20,2 millones en 7 años, un 67,2%, por lo que la cifra total ya está por debajo de los 10 millones de euros. De ser el principal acreedor ha pasado a ser el tercero, por detrás del propio concurso de acreedores y de la Fundación Zaragoza 2032.

Lapetra se ha referido a La Romareda y a la no venta del club. Foto: Real Zaragoza (Tino Gil)

Lapetra sobre el fracaso en la venta

El verano estuvo marcado por un proceso de venta que no llegó a buen puerto. En este sentido, el presidente del Real Zaragoza, Christian Lapetra, ha reconocido que “el asunto no salió” y que “el club necesita fondos, recursos, más allá de poder ascender a Primera que se tiene que ganar en el campo”.

En este sentido, ha insistido en que siguen buscando “la entrada de fondos en el club para no vivir con estas apreturas” y “si hay mejores recursos, habrá mejor presupuesto deportivo y seguro que tomando buenas decisiones se acercarían las metas a alcanzar”. No es otra que el ascenso, ya que por mucho que la deuda se reduzca temporada tras temporada, la cifra sigue siendo lo suficientemente elevada como para no bajar la guardia en ningún momento.

La Romareda

El presidente del Real Zaragoza también ha sido cuestionado por el futuro de La Romareda. Así, ha recordado que “ahora los requerimientos de los estadios para celebrar un Mundial es que sean de cinco estrellas”, lo que deja a las claras de que “probablemente sufra una modificación en cuanto a su ubicación actual”.

Para ello, Lapetra se ha referido también a la candidatura de los Juegos Olímpicos de Invierno 2030, con Aragón optando junto a Cataluña, y el deseo de que una nueva Romareda pudiera albergar la ceremonia inaugural o de clausura.

Su modelo de estadio pasa por “tener zonas de eventos, un buen museo y que redunde en la mejora de la ciudad y también del Real Zaragoza porque sería una unidad de negocio más”.