La agresión tuvo lugar en uno de los espacios de recreo en el que los dos usuarios que ya habían tenido alguna rencilla

Dos presos de la cárcel de Zuera tuvieron una riña en octubre de 2019 que terminó con uno de ellos sin tres dientes. Hasta ahí, la historia está confirmada por ambas partes. Pero esta mañana, durante la celebración del juicio que podría sumar tres años de prisión al presunto agresor, se han modificado partes de lo ocurrido en un juicio que ya es la segunda vez que se suspende. La víctima dijo en su momento que el otro interno lo golpeó con una lata de un refresco dentro de un calcetín, hoy dudó si eran pilas. Pero las heridas bucales están ahí y la defensa del acusado defiende que la boca ya estaba muy mal de antes.

La agresión tuvo lugar en uno de los espacios de recreo en el que los dos usuarios que ya habían tenido alguna rencilla. El acusado ha calificado a su excompañero de prisión como “muy problemático”. Este ha afirmado que coincidieron en la cárcel zaragozana de Daroca y que allí compartieron de forma inicial una celda. Es aquí cuando, según ha explicado, le robó varias prendas de ropa.

El día de la agresión, el 15 de octubre de 2019, ha relatado que era día de medicación y que “iba de pastillas hasta no poder más”. Ha defendido que actuó en defensa propia y que el otro preso lo amenazó con un objeto punzante que se resolvió con un forcejeo y que acabó en un golpe en la boca de la víctima. “Estábamos forcejeando, le di un golpe en la boca no intencionado”, ha declarado.

La víctima, que ha declarado desde videoconferencia en Ibiza, ha comunicado que él no motivó la pelea y que directamente se acercó a él “le hizo una trampa con las palabras” y le agredió. Lo que no ha quedado muy claro es con qué lo hizo. En su declaración ante el juzgado tras la agresión dijo que había sido con una lata en un calcetín, hoy dudaba y ha dicho que podría haberse realizado con unas pilas. “Nunca he visto un golpe tan fuerte”, ha añadido.

Tras la agresión, según ha explicado, perdió tres dientes, uno al momento y otros dos con el tiempo. Sin embargo, la defensa del acusado, ejercida por el abogado Javier Elía, afirma que la víctima ya tenía la dentadura mal de antes y que el golpe no es causa directa de la pérdida de las piezas.

Los dos funcionarios de prisiones que atendieron a la víctima tras la agresión han declarado ante el juez que ellos no vieron la agresión y que solo vieron la boca con sangre de la víctima. Preguntada por ello, una de las trabajadoras del penal sobre el estado de la boca del preso herido la mujer ha respondido que “ya había bastantes huecos y que tenía la dentadura no cuidada”.

El juicio se ha tenido que suspender por la ausencia de la médica forense que atendió a la víctima. Argumento clave para la defensa del preso ante los tres años que pide la Fiscalía y que se sumarían a la actual pena que padece el condenado.

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