El juicio se ha celebrado esta mañana en la Audiencia Provincial de Zaragoza // Foto: Laura Trives

Un varón se ha sentado como acusado por actuar como “mula” en una red de extorsión y amenazas. El acusado, A.G.H., según ha explicado, fue engañado por un compatriota de la República Dominicana para abrir una cuenta bancaria en España donde, según le dijeron, depositar el dinero de apuestas online, llevándose él de beneficio el 5% de lo obtenido. Sin embargo, esta simple acción conllevaba asuntos más turbios y la cuenta era usada como depósito donde se guardaba dinero extorsionado.

A.G.H., que lleva casi veinte años viviendo en España, fue contactado por Facebook por un compatriota que reside en República Dominicana. Éste último le ofreció un negocio en el que recibiría un pellizco de dinero si abría una cuenta a su nombre en España donde depositarían desde el país centroamericano, según le dijeron, el dinero ganado de apuestas online. Incluso, le ofrecieron pagarle el coste de la apertura de la cuenta a su madre, que todavía residía en el país caribeño. “Pensaba que no me iba a hacer esa traición”, ha añadido.

La única cantidad que se juzga en el tribunal es de 500 euros, de los que el acusado solo recibió 25 euros. Sin embargo, ese dinero no provenía de una ruleta online sino de una extorsión a un hombre que ha acudido como testigo y perjudicado a declarar.

Este afectado ha afirmado que visitó una página de citas y que después de tener varios servicios empezó a recibir amenazas en forma de mensajes y vídeos en los que le pedían dinero. “Un tío con tatuajes y pistola me amenazó que haría algo a mi familia”, ha declarado. Ese mismo día envió por correo el dinero. El número desde el que recibió la extorsión, según ha asegurado, provenía de un país de Latinoamérica. No contentos con ello, volvieron a pedirle otros 500 euros más y ya denunció a la Guardia Civil.

No solo está este requirente, el acusado acumula denuncias por varias ciudades españolas al ser el titular de la cuenta y haber continuado recibiendo pagos que proveían de extorsiones y amenazas.

La Fiscalía pide para el acusado dos años de prisión por un delito de blanqueo de capital y receptación. El abogado de la defensa, José Miguel Pascual Hijazo, pide la absolución al considerar que su cliente sirvió de “mula” para los estafadores y que la cantidad juzgada es irrisoria para el beneficio que obtuvo.

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