El centro de la festividad ha sido la plaza del Pilar

Zaragoza es una ciudad de tradiciones y el día de San Valero, su patrón, no podía ser menos. Con epicentro de la festividad en la plaza del Pilar, la oferta de ocio y entretenimiento ha agrupado a multitud de zaragozanos que acompañados de un tímido sol han disfrutado de música, cultura y como no, del roscón.

La oferta era suculenta, si se compara con la del año pasado, que por culpa de la pandemia fue nula. Sin embargo, este año se han recuperado muchas actividades e, incluso, se han añadido nuevas. Como todos los años, multitud de curiosos se han agolpado en las puertas del Ayuntamiento de Zaragoza donde tendría lugar una visita guiada por las entrañas de este imponente edificio. A las 10.00 horas han sido recibidos en las puertas del Consistorio por el alcalde, Jorge Azcón, y la vicealcaldesa, Sara Fernández, que, de maestros de ceremonias, han acompañado a las primeras visitas.

Los primeros visitantes se han mostrado muy sorprendidos de la gran cantidad de obras de arte, de las vidrieras o de la sala de plenos. Pero lo que más ha gustado, sin lugar a duda, ha sido el despacho del alcalde. En la entrada del Consistorio, como custodios, esperaban los gigantes que este año no han podido danzar y voltear en la plaza. Pero a eso a Rubén no le importaba; ha podido conocer a su gigante favorito, Palafox.

Quizás para resarcir a los más pequeños en este día tan especial, el tragachicos ha vuelto a la plaza del Pilar ya consagrado como un elemento más de la fiesta de la capital aragonesa. “Es un tobogán que tiene forma de cabezudo, pero no da miedo”, nos ha desvelado la pequeña Laura. Una actividad que los padres también disfrutan, puesto que los niños tienen la oportunidad de conocer la historia de su ciudad.

El alcalde de la ciudad, Jorge Azcón, durante el reparto de 150 roscones que El Periódico de Aragón había sorteado entre sus lectores, ha afirmado que este día es una buena ocasión para “enseñar lo bueno de la ciudad”.

“Zaragoza es innovadora, emprendedora y tiene unos valores espectaculares, gente especial y especialmente orgullosa de nuestra ciudad y de nuestros vecinos”, ha continuado el alcalde. Y aprovechando la ocasión y con el roscón en la cabeza de todos, para “hablar de esa pasta especial de la que están hechos los zaragozanos” que se vio, según ha defendido, en la pandemia.

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