La cuarta edición de este foro técnico se centró en la comercialización y distribución de la trufa

La Comarca Campo de Daroca volvió a ser, un año más, la capital mundial de la trufa negra, gracias a sus jornadas técnicas. En ellas, se dieron cita productores, truficultores e históricas empresas internacionales dedicadas a la truficultura como la italiana Urbani Tartufi, la española Laumont y la aragonesa Aragotruf. Aprovechando la ocasión quisieron mandar un mensaje de «transparencia y unidad» en el sector trufero.

La cuarta edición de este foro técnico, inaugurado por la directora general de Innovación y Promoción Agroalimentaria del Gobierno de Aragón, Carmen Urbano, se centró en la comercialización y distribución de la trufa. Cada uno de los ponentes contó su visión y experiencia ante cientos de profesionales, llegados de todo el territorio nacional.

Precisamente, fue Carmen Urbano la encargada de impartir la primera charla «El marketing de la Trufa Negra D’ Aragón». La directora general fue nombrada, por la Comarca Campo de Daroca, Dama de la trufa negra 2022 en una cena de gala que se celebró este viernes en el restaurante Almudi de Daroca. Urbano inició su ponencia presentando a Aragón como «el Reino de la Tuber melanosporum». «En Aragón tenemos un brillante en bruto que tenemos que pulir. Nuestros suelos son óptimos para su cultivo en las tres provincias y eso es algo de lo que tenemos que estar orgullosos», manifestó.

Nuria Mignone, project Manager en Europe Direct, fue la encargada de la segunda conferencia y contó la experiencia de la trufa italiana en el mercado, bajo el nombre «La trufa como dinamizador del territorio en Italia. Marca Universal». Para Mignone «hay mucha crispación» en Aragón por «enfatizar» si uno es de Zaragoza, de Huesca o de Teruel. «Hay que potenciar la fuerza identitaria porque los que vienen de fuera no saben sobre provincias. Estamos en un momento único e irrepetible para la trufa. Es muy importante fomentar la integración de territorios y sus habitantes sin competición», reveló la Europe Manager en Europe Direct.

La sostenibilidad de la trufa marcó la tercera charla técnica impartida por Óscar Cagigos, de Aragotruf, «¿Puede la trufa ser sostenible? Aragotruf como productor y comercializador». Cagigos remarcó que la truficultura es una alternativa a los cultivos tradicionales y aseguró que para él «el problema» es saber vender «dignamente» las trufas que producen, así que enseguida se dieron cuenta de que se tenían que diferenciar. Para ello, se certificaron con el sello PEFC, que garantiza que la producción de trufa se hace de forma sostenible. «Gracias a él llevamos una trazabilidad anual muy estricta de dónde producimos, cómo lo producimos y dónde lo vendemos», señaló.

Durante su intervención, Óscar Cagigos quiso manifestar «la realidad» que tienen los pequeños productores y lanzó alguna pregunta. «La trufa es medioambientalmente sostenible, pero ¿socialmente? Está en la mano de todos que así sea. El que quiera dedicarse a la truficultura tiene que tenerlo muy claro. Con 15 hectáreas no se puede vivir. Hay mucho trufucultor con poca hectárea que al final lo tienen como un hobby, pero eso no asienta población. Debería existir una regulación para controlar qué trufa nos entra y es muy importante profesionalizar la profesión. Si los productores no apostamos por ello, es imposible», declaró.

Para Cagigos los truficultores tienen que ser empresarios y explicó que «no entiendo la guerra que tenemos las tres provincias sobre un mismo producto». «Vamos en tres barcos y uno para cada lado. Necesitamos más transparencia y claridad. El año pasado era una guerra de precios por debajo de los costes. Nos tenemos que unir para que esto sea una alternativa a otro tipo de cultivos. No vale vender las trufas a 180 euros», expresó.

Las jornadas técnicas continuaron con la charla en streaming «Desde 1852 en el mundo de la trufa. Mercado global» impartida por Francesco Loreti Urbani, CEO de Truffleland, una empresa italiana dedicada a la truficultura desde hace seis generaciones. Urbani contó su larga experiencia en el mundo de la trufa. «Me encanta visitar vuestra tierra para entender mejor donde hemos fallado. El mercado de la trufa está viviendo un boom en los últimos dos o tres años. Hay países en el mundo que hasta ahora no conocían lo que es una trufa. He viajado por muchas partes del mundo, pero la primera vez que vi una plantación trufera en España fue cuando decidí que es el único país donde podría vivir y cultivar trufa porque es ideal para este cultivo. Sin duda alguna, la trufa une a todo el mundo. Gracias a vuestras inversiones y producción de trufa podemos decir que existe un mercado de la trufa, así que muchas gracias», destacó.

Por su parte, Gerard Llorens, Tárrega manager de Laumont, y José María Serentill, fundador de Laumont, hablaron sobre la comercialización de la trufa y retos futuros. Durante su intervención, Serentill apostaba por ir «todos juntos de la mano». «El precio lo regula el consumo. Si no hay consumo, la trufa no vale nada. Lo primero que hay que hacer es promocionar el consumo. Hay que ir al consumidor. Hay que salir al extranjero. El 90% se vende a otros países. Todo lo que sea promocionar el consumo es positivo y para hacerlo tenemos que unir fuerzas como sector. La trufa sale de España y Francia la vende como trufa francesa, pero la culpa la tenemos nosotros. Empresas y productores vamos de la mano, no somos enemigos», aseguró.

Gerard Llorens indicó que «hay que luchar por la marca España». «Fuera de nuestras fronteras, el consumidor piensa que la trufa es italiana o francesa y sin embargo más del 80% de la trufa es española. Ellos tienen el marketing y no podemos vender al mismo nivel, porque el consumidor no nos ve igual, ya que piensa que son ellos los grandes productores de trufa y es España. Hay que defender la marca España. Ellos no han sido capaces de adaptarse a los nuevos tiempos y técnicas como los españoles», señaló.

Tras las ponencias tuvo lugar la mesa redonda «Grandes retos: comercialización y distribución de la trufa», moderada por la periodista Natalia Huerta y en la que participaron todos los ponentes. Todos ellos, dieron su visión sobre la situación del sector, pero llegaron a una conclusión clara: unidad, transparencia y fomentar la marca España en torno a la trufa. «Ya vale de ser granero. Tenemos que ser despensa. Somos grandísimos productores no podemos comernos todo lo que producimos hay que vender. Tenemos que profesionalizar todos los eslabones. Conquistar mercados requiere un esfuerzo», explicó Carmen Urbano durante la mesa redonda.

Asimismo, los representantes de Laumont afirmaron que hace falta más consumo, más cultura y llegar a una regularización de la trufa. Nuria Mignone explicó que la cadena de valor de todos los actores tiene que estar involucrados desde base. «El valor añadido de un producto estrella tiene que quedar atado al territorio que lo produce. Aragón se merece más. Hay que hacer un esfuerzo por ambos lados», manifestó.

Por su parte, el representante de Aragotruf explicó que «hay un error en España del concepto de la trufa». «Queremos repercutirle al plato que elaboramos con este producto más de lo que es. Tenemos que dar a conocer la trufa buena y que eso no se dispare. Hay un precio desproporcionado en el mercado», remarcó.

Las Jornadas de la Trufa Negra de la Comarca Campo de Daroca es una iniciativa que, en tan solo cuatro años, ha conseguido consolidarse como un evento de gran importancia dentro del sector agroalimentario regional, no solo por el alto nivel de sus conferencias y ponencias, que ya están consideradas como seminarios científicos, sino por contar, año tras año, con la colaboración del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA).

En la provincia de Zaragoza hay unas 600 hectáreas de Tuber melanosporum y alrededor del 30 % está en Daroca. Una zona muy óptima para el cultivo de la trufa negra al encontrarse los campos en zonas altas, entre 700 y 1.200 metros. Actualmente, este territorio posee ocho zonas de producción, que suman unas 160 hectáreas -de las 600 que tiene la provincia de Zaragoza- y cuenta con 17 productores.

Las jornadas también contaron con un ambicioso programa lúdico, que se desarrolló en distintas localizaciones: la iglesia de los Escolapios y la Fundación Comarca de Daroca. Entre las actividades destacaron el Laboratorio del Gusto, los Artesanos del Dulce con catas de chocolate, garnacha y trufa, el taller de cocina con trufa, el panel de cata de trufa, la cata de vino de Daroca Bodega y, por supuesto, el mercado de la tierra que contó con una veintena de expositores y donde destacó la venta de trufa y los productos relacionados con la misma, así como el producto de Aragón.

III CONCURSO NACIONAL DE CAZA DE TRUFA

Este domingo, 13 de febrero, se celebra el tercer Concurso nacional de Caza de Trufa de la Comarca Campo de Daroca en la localidad de Mainar. Las inscripciones para participar, un total de veinte plazas, se agotaron a los dos días de salir, llegándose a duplicar el número de inscritos. De los veinte participantes, la mitad son aragoneses y la otra mitad de distintas partes de España. La II edición de este certamen, que se ha convertido en el mejor de Aragón, tuvo lugar en la localidad darocense de Retascón en 2020.