Los agentes no dudaron ni un segundo y decidieron ir a un supermercado a por comida, que costearon de su propio bolsillo

La Guardia Civil, durante un control rutinario en Alfajarín, dio el alto a un autobús que llevaba casi 60 refugiados ucranianos, entre ellos mujeres y niños que se dirigía a Huelva. El conductor les comunicó que llevaban desde Francia sin probar bocado. Los agentes no dudaron ni un segundo y decidieron ir a un supermercado a por comida, que costearon de su propio bolsillo.

Todo tuvo lugar el pasado 8 de marzo, cuando agentes pertenecientes al Grupo Operativo del Sector de Tráfico de la Guardia Civil de Aragón, que se encontraban realizando un control de transportes en el término municipal de Alfajarín, identificaron un autobús en el que viajaban casi 60 personas entre mujeres y niños pequeños. Tras entrevistarse con el conductor éste comunicó a los agentes que los pasajeros eran refugiados ucranianos y que habían iniciado el trayecto en la frontera de Polonia con Ucrania, que llevaban varios días viajando y apenas habían comido por la falta de recursos económicos.

Estos efectivos, tras conocer que estas personas no habían ingerido alimento alguno desde Francia, decidieron trasladarse a un supermercado de la localidad para comprar alimentos a los pasajeros, costeándolos ellos mismos.

Una vez en el establecimiento, al observar otros clientes la cantidad de productos que adquirían y conocer que los alimentos eran para los pasajeros ucranianos, colaboraron con los agentes y les entregaron diferentes productos para que se los hicieran llegar.

La Guardia Civil recogió los alimentos donados y junto con los adquiridos por ellos, los entregó a la intérprete que viajaba en el autobús para que los distribuyese entre los pasajeros, continuando posteriormente con el trayecto hasta Huelva. El transporte de los refugiados ucranianos había sido organizado por una iglesia ortodoxa ubicada en Huelva.