Hasta 57 colegios han participado ya en las jornadas de plantación en este primer año de vida

El Bosque de los Zaragozanos supera los 52.000 árboles plantados en su primer año de vida

Ha pasado ya un año desde que el proyecto del Bosque de los Zaragozanos diera sus primeros pasos. Desde entonces, más de 52.000 ejemplares de árboles y arbustos han sido plantados a través de la colaboración de más de 120 empresas e instituciones aragonesas y la participación de 6.000 escolares. Por delante, eso sí, el objetivo es todavía amplío, llegar a plantar un árbol por cada zaragozano.

Para ello y para conseguir mantener sus objetivos de cara a mejorar la salud y aumentar la biodiversidad, reducir la huella de carbono o fomentar la economía circular, los técnicos municipales ya están trabajando en la planificación de las plantaciones que se iniciarán de nuevo a finales de este año. Estas estarán centradas principalmente en las parcelas urbanas, en los Campos del Canal, en Garrapinillos y en las primeras hectáreas cedidas por el Ministerio de Defensa en San Gregorio.

Un trabajo, en cualquier caso, a largo plazo, que llegue a las nuevas generaciones. «Este es un pensamiento catedral, que es el pensamiento con el que se construían las catedrales, que las estaban diseñando y poniendo los ladrillos gente que no iba a disfrutar de esa catedral. Estos árboles que hemos visto, igual la gente que los ha plantado no disfrutará de su sombra, pero otros lo disfrutarán de la misma manera que ocurre con los árboles que vemos ahora y que disfrutamos y no hemos plantado nosotros», ha explicado el director ejecutivo de Ecodes, Víctor Viñuales, durante el acto de celebración del primer aniversario.

En el mismo también ha intervenido el catedrático de la Universidad de Sevilla Enrique Figueroa, quien ha puesto en valor las cualidades específicas del proyecto de Zaragoza y sus fortalezas en relación con otros proyectos parecidos que se han puesto en práctica en diferentes países.

El Bosque de los Zaragozanos, finalista del premio Eurocities

Por su parte, el alcalde de la la ciudad, Jorge Azcón, acompañado de la concejal de Servicios Públicos y Movilidad, Natalia Chueca, han puesto de manifiesto la importante labor de implicación de todos los actores partícipes del proyecto. Lo ha hecho, además, anunciando que El Bosque de los Zaragozanos ha sido seleccionada como una de las tres propuestas finalistas al Premio de Eurocities (Eurocities Awards 2022) en la categoría “Liderar juntos: Soluciones escalables para impacto climático positivo”. El proyecto ha sido preseleccionado como uno de los tres finalistas para el próximo paso del concurso, junto con las ciudades de Grenoble y Turku.

«Nunca habíamos ganado un premio europeo de estas características con un proyecto medioambiental y sostenible. Esto tiene una explicación y es que nunca en la historia se había impulsado un proyecto sostenible tan importante como el que en la actualidad estamos haciendo en Zaragoza», ha incidido Azcón.

Los actores implicados en el proyecto han participado en un acto de familia | Foto: Miguel G. García

Fundada en 1986, la red está integrada por más de 140 grandes ciudades de unos 30 países europeos y sirve de plataforma para que sus miembros compartan ideas e intercambien experiencias, con el fin de analizar problemas comunes y desarrollar soluciones innovadoras a través de una serie de foros, grupos de trabajo, proyectos, actividades y eventos. En concreto, la categoría a la que ha sido nominada la iniciativa zaragozana premia soluciones escalables para impacto climático positivo. Como finalistas, además del Bosque de los Zaragozanos, están el área metropolitana de Grenoble (Francia) y la ciudad de Turku (Finlandia).

En el caso francés, se está creando una nueva zona de viviendas, el 40% de ellas sociales, que incluirá también un centro de investigación, viviendas para estudiantes y equipamientos públicos en el espacio que ocupaba un antiguo hospital. El proyecto se ha basado en la recuperación y reutilización del material que iba a ser demolido, contando para ello con una amplia participación ciudadana que colaboró en su “deconstrucción” recuperando todo aquello que pudiera ser útil. Con este proyecto se han ahorrado 3.342 toneladas de CO2 y se mantuvieron y reutilizaron en la zona piedras, estructuras y tejas. El proyecto superó su objetivo inicial de recuperar el 85% de los materiales, recuperando el 98% de los residuos del sitio.

Por su parte, la ciudad de Turku ha presentado su plan para aprovechar al máximo el agua en un contexto de cambio climático y condiciones climáticas extremas. Turku ha desarrollado un método de infiltración artificial de agua subterránea, que imita la recarga natural de agua subterránea y es ecológico y eficiente: no hay desperdicio de agua. En comparación con muchas instalaciones tradicionales de agua potable utilizadas en otras ciudades de Europa, este sistema requiere solo una pequeña fracción de productos químicos habituales. La energía que necesita la producen los paneles solares o la propia corriente de agua. Esto permite también el tratamiento de aguas residuales de la ciudad, de 300.000 habitantes.