Las despedidas suelen arrancar al mediodía en el Tubo

Las despedidas de soltero y soltera regresan a la capital aragonesa con cuentagotas y no tan salvajes como hace unos años. Empresarios y camareros de la zona centro de la ciudad explican que “de momento” se están comportando pero que “el ruido” que provocan continúa siendo su seña de identidad.

La despedida de soltero o soltera comienza siempre al mediodía. Un disfraz gracioso y todos sus acompañantes al unísono, siempre en cabeza, la novia o el novio. Los grupos que vienen a Zaragoza suelen acudir de fuera y su primera parada suele ser el Tubo, espacio exponente de la media comida de la ciudad. Allí, Miguel Ángel Almau, gerente de Bodegas Almau, señala que en su bar todavía “no van muy perjudicados” y que aprovechan para empapar con la buena variedad de tapas.

“Ahora con el vermú torero y tardeo vienen aquí a comer y se toman después unas copas. Pero nada de comparación cuando venían con las charangas”, ha explicado Almau. En el mismo Tubo, con la esquina de la calle Libertad, el famoso Champi también recibe a los grupos. En este local, según ha dicho su encargado Cristian Reyes, el aluvión se ha empezado a recibir, como en todas partes, tras el fin de las restricciones.

Reyes señala que lo que peor llevan desde su bar “es el ruido que hacen” pero que, de momento, “se puede convivir con ellos”. Sin embargo, explica que hace unas semanas se vio obligado a llamar la atención a un grupo ante los fuertes voceríos que estaban montando una despedida, en este caso, de soltero, que para él, suelen ser las más escandalosas comparándolas con las de mujeres.

El encargado de este bar apunta a que la gente mayor de la ciudad, antes más asidua al famoso Tubo, está dejando de venir. No lo achaca al regreso de las despedidas sino a lo que el Covid dejó en la forma de salir de las personas.

Otro bar del Tubo, la Bodeguilla Los Rotos, también ha notado un comportamiento menos salvaje desde que se prohibieron las charangas en 2016. Su gerente, Alex Salida, afirma que cuando las despedidas estaban descontroladas por las charangas les tuvo que llegar a incluso prohibir su entrada. Hoy en día, las despedidas “conviven bien” con su público habitual, antes ha dicho “se apoderaban” del bar. Para este negocio, las despedidas de soltero suelen ser más formales que las de soltera.

Después de unas tapas, la ruta de las despedidas, ya bien comidos, parte hacia, entre otros lados, las calles más cercanas al Tubo como la calle Ossau o Méndez Núñez donde las copas y la diversión son ahora el menú principal. Entre estos sitios, está El Burladero, su encargado Daniel Santana defiende que “hay bastante gente y que cada vez más”. Santana señala que su negocio ofrece a este público “libertad y confianza” a sus “muchas ganas de pasarlo bien”. Los fines de semana este bar ofrece conciertos en directo que son una fuerte baza para sus clientes, tanto habituales como puntuales.

“A veces invitamos a chupitos a los grupos o que las copas del novio o la novia no se cobren”, ha explicado Santana. El bar de al lado, El Cuartelillo, comparte esta actitud sobre las despedidas. Una de sus camareras, Gabriela Maxime destaca que “no han tenido ningún problema”. Después de las copas, los grupos suelen acudir a las discotecas de la calle Méndez Núñez y si alguno aguanta más, lo más trasnochadores acaban en los pubs del Casco.

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