“Las prioridades están absolutamente claras: la preservación de los pueblos y la vida de las personas”, insistía el líder del Ejecutivo autonómico

“Lo más importante de todo es que no haya daños personales. Luego se trata de ver que tampoco los haya para el ganado y las explotaciones agrícolas, es decir, para los medios de vida de la gente”. Así de contundente se ha mostrado este domingo el presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, tras visitar el puesto de mando del incendio que está azotando al Moncayo y por el que se ha desalojado ya a siete municipios aragoneses. “Las prioridades están absolutamente claras: la preservación de los pueblos y la vida de las personas”, insistía el líder del Ejecutivo autonómico.

En este sentido, Lambán ha reconocido que aquellos que se han visto obligados a abandonar sus casas han tenido dos inconvenientes; el desalojo que “siempre es doloroso”, sobre todo, para los mayores, y que “muchos pueblos celebraban sus fiestas patronales tras dos años canceladas».

Por otra parte, el presidente ha avanzado que la coordinación entre los operativos está funcionando “muy bien”. «Los protocolos están perfectamente establecidos. Mi gratitud no tiene límites hacia los bomberos, la UME, la Cruz Roja y los servicios sociales”, manifestaba. Precisamente, esta circunstancia ha sido, según ha apuntado, la que le permite transmitir a los ciudadanos “certeza” y “seguridad” de que se está actuando con «todos los medios disponibles».

“Hay más de 300 personas trabajando mucho y de manera coordinada, de tres comunidades: Castilla y León, Castilla La-Mancha y Navarra», recordaba, tras sostener que el principal “componente imprevisible”, en estos momentos, sigue siendo la meteorología, concretamente, el viento. “Un cambio de viento puede desbaratar la extinción”, aseveraba.

Por último, ha agradecido la labor del Ayuntamiento de Borja, Tarazona, Torrellas y Magallón que han prestado operativos para desalojar a las personas evacuadas.

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