El delantero José Ángel Carrillo ha sido el último en llegar | Foto: SD Huesca

El director deportivo de la Sociedad Deportiva Huesca, Ángel Martín González, ha cambiado su discurso este último tramo del mercado veraniego. La razón son los problemas con el límite salarial, incluso después de la salida de Sandro a Las Palmas, que solo permitirán acometer, en principio, el fichaje de un central. El deseo de la directiva, que no parece que se pueda materializar, era incorporar dos, y así lo habían transmitido en las comparecencias previas.

En la presentación de José Ángel Carrillo, el máximo responsable de la parcela deportiva ha dicho estar “a la espera” de esta incorporación de la que se lleva hablando “desde el principio del mercado”. Eso sí, ya no dependerá del espacio que dejen otras salidas, como puede ser la de Álvaro Fernández, al que se relaciona con la Real Sociedad. La marcha del guardameta riojano, una de las operaciones de las que el Huesca quería sacar rédito económico, sigue “en punto muerto”, ya que, en palabras del director deportivo, existe un interés pero no para que “se pueda cerrar hoy o mañana”.

Pese a los problemas para confeccionar la plantilla, Martín González ha considerado que la defensa es el único “punto negro” del global. En la medular y el ataque, ha continuado, el plantel “está compensado y se cuenta con diferentes perfiles” para complementarse. Es, a su juicio, “el mejor equipo” que los azulgranas pueden tener en este momento, a la espera de la última pieza.

El mercado permanece abierto y la intención que transmite el club es seguir atentos a las oportunidades de los últimos días. No obstante, esto choca con la coyuntura económica y todo se reduce a “tener límite o no”.

A Carrillo le «beneficia» el sistema de Ziganda

De su último fichaje, el delantero Carrillo, ha destacado su experiencia y la fortaleza “en el juego aéreo y de espaldas”. El punta ha confesado que le atrae la posibilidad de jugar en el 4-4-2 de Ziganda, acompañado de un segundo atacante. “Me beneficia por mis características”, ha señalado. No en vano, con su 1,91 de estatura dice aportar un perfil distinto a Escriche o incluso a Kanté y reitera tener en el juego por alto su mayor punto a favor.

Sin prometer un objetivo de goles, el ex del Lugo ha dejado como carta de presentación su “trabajo y poner el alma en el campo”, algo que ha interiorizado en su carrera con técnicos “como Diego Martínez, en Sevilla, o Álvaro Cervera, en el Cádiz”. Lo que sí tiene claro es que quiere “mejorar” la temporada pasada, la mejor de su carrera en cuanto a cifras con nueve tantos, y busca en el Huesca dar un nuevo salto cualitativo.

Aunque viene de su mejor año, Carrillo ha pasado el verano entrenando al margen con un preparador físico. Al término del pasado curso, anunció que no renovaba con el cuadro lucense y, pese al interés de distintos conjuntos, no ha sido hasta la recta final del mercado que se ha concretado su destino. Por ello, en su primera sesión ha notado esa diferencia física con el resto, ya en ritmo de competición, y deberá ponerse a tono.

El paso adelante del murciano vino en el Anxo Carro tras operarse de pubalgia a comienzos de la temporada pasada. En este sentido, ha agradecido la confianza de Rubén Albés, entonces entrenador del Lugo y ahora del Albacete, que le permitió destapar esa faceta goleadora. Ahora, El Alcoraz necesita que continúe su buena racha.

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