El Huesca se queda con 22 fichas profesionales y seis del filial | Foto: SD Huesca

La Sociedad Deportiva Huesca parece haber aprendido de los errores de la temporada pasada. O más bien, el recorte salarial ha obligado a no mirar más allá de los 50 puntos que marcan la permanencia en Segunda División. El curso anterior, con el objetivo autoimpuesto de pelear por el tercer ascenso consecutivo -algo lógico con el cuarto presupuesto de la Liga- se cargó de “tensión” a la plantilla, que acabó naufragando en la media tabla.

Es lo que se trata de evitar ahora. Así lo ha transmitido el director deportivo, Ángel Martín González, en el balance del mercado de fichajes. No ha tenido pelos en la lengua para reiterar que lo principal es amarrar la continuidad en Segunda División mientras el bloque crece “día a día”. Tiene claro el máximo responsable deportivo que “no sabe lo que va a pasar” y que no tendría sentido decirle a la afición que “se va a pelear por el ascenso”.

Se ha mostrado también aliviado. No en vano, ha vivido un mercado “larguísimo” y lleno de actividad en las entradas y salidas. Sobre todo, en este segundo apartado, ya que las limitaciones salariales han condicionado la planificación de un Huesca que tuvo que deshacerse de algunos de sus jugadores más importantes. Eso sí, el resto de clubes, ha dicho, también se han visto afectados. “Era muy difícil acceder a jugadores interesantes”, ha añadido, y algunas negociaciones se han prolongado en el tiempo “hasta dos meses”, como en el caso de Rubén Pulido.

Salidas más y menos complicadas

Este contexto de recortes propició la salida al Cartagena de dos de los futbolistas insignia de la historia reciente del club altoaragonés, como Ferreiro y Mikel Rico. “Enrique Martin (ex entrenador de Osasuna), que es muy amigo mío, decía que en el fútbol sentimentalismo es igual a fracaso”, ha contado, para explicar esta delicada situación. Para él, ha puntualizado, abrirles la puerta tampoco ha sido una decisión “cómoda”, pero en última instancia ha tratado de ser siempre “profesional”.

Más sencillo fue con Álvaro Fernández, que terminó cedido en el Espanyol con opción de compra y cumpliendo su deseo de jugar en Primera. Eso sí, las conversaciones se dilataron hasta los últimos días del mercado. Mención aparte merece Sandro, con quién sí se contaba y se le trató de convencer. Sin participación en los amistosos y al margen en los entrenamientos, el canario terminó aceptando la oferta de Las Palmas, también en calidad de cedido, aunque en su presentación reiteró que no iba a volver a Huesca.

“Quizá nos ha condicionado más, tuvimos que hacer fichajes de última hora que no pensábamos. Estaba el pensamiento de que se quedase”, ha confesado Martín González, quien además fichó al canario para el Getafe el Primera División.

Martín González advierte que Ziganda no mira la edad

Esta es, para el director deportivo, “la mejor plantilla que se podía hacer”. 22 fichas profesionales y seis del filial componen el bloque, que orbitará alrededor de un Ziganda que no se fija en si el que juega “tiene 20 años o 30”. Y es que la irrupción de los canteranos ha sido una de las sorpresas positivas de este arranque liguero, con Kevin Carlos marcando contra el Ibiza, Anglada en la selección Sub-19 o Tomeo dejando en el banquillo a uno de los fichajes estrella como Sielva.

Al frente, Cuco es para Martín González “un muy buen entrenador para llevar el grupo y está preparado”. “Es el mejor que podíamos traer, está sacando mucho partido de lo que tiene”, ha aseverado.

De sí mismo también ha hablado. “Vine a Huesca porque me hacía ilusión, parecía un buen sitio y no puse pegas”, ha apuntado, siendo consciente además de las limitaciones económicas. Ahora, como “pensar a futuro en el fútbol es muy complicado” y no sabe hasta dónde van a llevar al club sus piezas, ha pedido centrarse en “hacer una buena temporada” y dejar un poso en la afición. No es otra cosa que “hacer que la gente se sienta orgullosa”.

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