El presidente de la Diputación de Teruel, Manuel Rando, y el diputado de Cultura, Diego Piñeiro, han conocido esta tarde las estancias y las piezas descubiertas, muchas todavía entre los restos de las edificaciones

Conjuntos muy numerosos de pesas de telar distintas a las encontradas hasta ahora, cardadores de lana o fusayolas para recoger el hilo y formar el ovillo han aparecido en la excavación de dos nuevas viviendas durante la campaña de verano del Museo de Teruel en el yacimiento romano de La Caridad, en Caminreal, donde está a punto de comenzar también un proyecto de restauración integral para garantizar la conservación del yacimiento y prepararlo de cara a la futura musealización.

Denominadas “Las casas de los telares”, los espacios excavados en la primera mitad de unos trabajos que comenzaron con el mes de agosto y se extenderán hasta el 30 de septiembre han sorprendido al equipo de excavación por su tamaño. Son pequeñas viviendas gemelas de unos 48 metros cuadrados cada una de ellas, mucho más modestas respecto al resto de casas localizadas en el yacimiento.

Son viviendas gemelas, que cuentan con un acceso desde la calle con un patio, una estancia, una cocina y una dependencia auxiliar, destinada a ser despensa o bodega. Es precisamente en la cocina donde se han encontrado las pesas, que indicarían una intensa actividad textil artesanal en torno al fuego bajo, en el núcleo central. En una de las fusayolas encontradas, además, está grabada una extensa inscripción celtibérica que ya se está analizando. Junto a los elementos del telar, en las estancias de las casas también han aparecido restos de utensilios de cocina como ollas de preparación de alimentos en el fuego, vasijas de almacenamiento, vajilla cerámica de mesa y algún elemento de bronce, tanto del ajuar como de elementos de la construcción.

También se han encontrado aperos agrícolas, pero, al contrario que en otras viviendas donde se hallaron un buen número de herramientas, de forma testimonial. “La conclusión es que la actividad desarrollada por los habitantes de estas casas era fundamentalmente artesanal”, han señalado los responsables del equipo.

Así se lo explicaron este martes al presidente de la Diputación de Teruel, Manuel Rando, y al diputado de Cultura, Diego Piñeiro, que han conocido esta tarde las estancias y las piezas descubiertas, muchas todavía entre los restos de las edificaciones. “Da gusto ver esto. Invertir en patrimonio, en nuestra identidad, merece la pena”, ha dicho el presidente.

Además de conocer los avances en las excavaciones de este año, Rando y Piñeiro han saludado a los responsables y técnicos de la empresa a la que se ha adjudicado un ambicioso proyecto de restauración que consistirá en consolidar todas las estructuras excavadas para evitar su deterioro.

El objetivo de esta actuación, que tiene un presupuesto en torno a los 400.000 euros y un plazo de ejecución de seis meses, es garantizar la conservación del yacimiento y prepararlo para una futura musealización. “La restauración, nos da pie ya a planificar la musealización”, ha insistido el presidente Rando definiéndola como “un sueño cercano” para que los visitantes puedan conocer un yacimiento “muy singular” que va a valorizar el patrimonio turolense “y atraer mucho turismo, dándole un plus a la comarca del Jiloca”.

“El Museo lleva ya más de 38 años actuando en este yacimiento y los resultados son espectaculares”, ha dicho el presidente Manuel Rando recordando que hasta el momento se han descubierto cerca de una treintena de viviendas de una ciudad que llegó a tener una extensión de unas 12 hectáreas. “El objetivo es que todo lo que hay aquí se pueda mostrar. Ahora lo tienen que tapar, porque es de muchísimo valor, y hay que hacer fuertes inversiones porque merece la pena”, ha dicho el presidente que ha confirmado además que se sigue avanzando en las negociaciones y trámites de compra de los terrenos del entorno.

Aparte de en la excavación de las viviendas detectadas en campañas anteriores en el extremo de una de las manzanas de casas, la ínsula 5, también se ha actuado en la zona de la cocina de otra casa en la ínsula 7. A mitad del periodo de excavación, los resultados están siendo muy interesantes, según ha apuntado el equipo de arqueólogos del Museo de Teruel.

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