En este periodo se han atendido más de 43.000 llamadas, derivando 1.700 al 112 e identificando más de 700 casos de riesgo o suicidios en curso

La línea de atención a la conducta suicida 024 puesta en marcha por el Gobierno central hace cuatro meses contará con un chat al que podrán recurrir los jóvenes con ideación suicida para que se puedan expresar “más abiertamente”.

Así lo ha anunciado este viernes la ministra de Sanidad, Carolina Darias, durante su intervención en el acto ‘Esperanza y acción contra silencio. Salud mental y suicidio en jóvenes y adolescentes’, que se ha desarrollado en la Residencia de Estudiantes de Madrid y en el que ha instado a esos jóvenes que se encuentren en esa situación pero “no quieren hablar” a que lo hagan a través de ese chat que se pone en marcha “para que la gente joven también pueda expresarse quizá más abiertamente si no quieren coger un teléfono”.

Darias ha calificado esta línea como “una llamada a la vida” y ha subrayado que en este periodo se han atendido más de 43.000 llamadas, derivando 1.700 al 112 e identificando más de 700 casos de riesgo o suicidios en curso. En cuanto al perfil de usuario, ha destacado el de los profesores que llaman “pidiendo pautas, herramientas e instrumentos para identificar y abordar la conducta suicida en los estudiantes”, y ha explicado que más del 30% de usuarios son menores de 30 años.

Tras aseverar que su departamento está “en escucha permanente y activa” para mejorar la atención y asistencia a estas personas, la titular de Sanidad ha agregado que estos son “datos que hablan de la utilidad de este servicio” y ha valorado la “buena acción” que está llevando a cabo Cruz Roja para su gestión hasta que se licite el contrato el próximo año.

“Son cifras, es verdad, detrás de las cuales hay personas que quieren dejar de sufrir, que no quieren morir y nos alientan a seguir trabajando porque está claro que esta es la línea pero sobre todo que hay que hacerlo con la fuerza y audacia de la esperanza que requiere esta enfermedad”, ha sentenciado, valorando que, en los “últimos años el mundo ha sido capaz de poner palabras a aquello sobre lo que antes no se atrevía a mirar y menos a nombrar».

Pandemia

A su juicio, la pandemia “nos hizo ser conscientes de aquello en lo que más vulnerables éramos y poco a poco hemos ido superando o combatiendo y haciendo frente al estigma”. “Rompiendo el silencio, pasando al debate, del debate a la acción y de la acción a la esperanza”, ha apostillado, para a continuación, emplazar a todos los agentes implicados en luchar contra este fenómeno a “ser capaces de comenzar un camino que no tiene vuelta atrás para dar respuestas a una demanda social largamente existente”.

Todo ello, poniendo a la salud mental “en el epicentro de las políticas publicas con determinación y compromiso” y con el objetivo de “hacer realidad lo que hace tan solo un año era una quimera”, en línea con las iniciativas del Gobierno de Pedro Sánchez como la actualización de la Estrategia de Salud Mental, que no se actualizaba desde 2009 y que ahora tiene un “enfoque más centrado en la persona”, la creación de la especialidad de psiquiatría infantil y de la adolescencia así como el Plan de Acción de Salud Mental para el periodo 2022-24 o la constitución de un grupo de salud mental infantil y adolescente que en septiembre se reunirá para “seguir avanzando y trazando prioridades”.

“Hemos dado pasos decisivos para abordar la salud mental y prevenir el suicidio, pero nos queda mucho camino que recorrer, porque tenemos que tener la ambición de seguir mejorando la vida de la gente”, ha expresado, consciente de la necesidad de “renovar nuestro compromiso y poner el foco en trabajar en la salud mental y prevención del suicidio en jóvenes y adolescentes”.

En paralelo, se ha mostrado convencida de la urgencia de promover la formación entre profesionales de atención primaria y pediatría para “mejorar su capacidad de detección y respuesta a los problemas de salud mental de niños y adolescentes” o mejorar el conocimiento en salud mental de jóvenes y familias y su entorno para “reducir el estigma”, dado que, ha advertido, “nos puede pasar a cualquiera”, por lo que ha recordado también la futura elaboración de códigos de conducta de riesgo para prevenir la conducta suicida.

“Tenemos la obligación de establecer horizontes de esperanza. Para conseguir que la prevención, detección, tratamiento y recuperación de las personas con problemas de salud mental esté al alcance de quien lo necesite”, ha resuelto.