El edil Cubero ha llegado arropado por más de un centenar de personas que le han apoyado pidiendo su absolución con cánticos y proclamas antifascistas

Visto para sentencia el juicio contra el concejal de Zaragoza en Común, Alberto Cubero, que se ha sentado este jueves en el banquillo por un supuesto delito de odio tras una denuncia de Vox. En su declaración, Cubero ha asegurado que en ningún momento quiso incitar a la violencia con sus declaraciones.

El edil Cubero ha llegado arropado por más de un centenar de personas que le han apoyado pidiendo su absolución con cánticos y proclamas antifascistas. Minutos más, en el banquillo de los tribunal, el concejal ha defendido su inocencia asegurando que sus palabras tenían una intención de “movilización social” y no de violencia.

Cubero ha sostenido que la intención de sus palabras era «argumental»: “Me refería a la concentración pacífica de Vallecas. Nosotros no compartimos ningún tipo de actitud violenta sea de quien sea”, ha señalado.

Una postura que no han compartido ni la Fiscalía que ha pedido dos años y medio. Ni tampoco la acusación particular, realizada por la vicesecretaria Nacional Jurídica de Vox, Marta Castro, que ha elevado esta petición a cinco años de prisión.

Castro ha recordado que la libertad de expresión “no es un derecho absoluto, sino que tiene límites”. Por ello, ha advertido de que “los políticos y la extrema izquierda deben ser conscientes de que la incitación al odio es un delito”. “Esperamos una sentencia condenatoria”, ha asegurado al finalizar el juicio.

La defensa, ejercida por el abogado Ramón Campos, ha pedido la absolución al considerar que ninguna de las expresiones de Cubero constituyen un delito y están amparadas en su derecho a la libertad de expresión.

Por el juicio han pasado representantes de todos los partidos políticos del Ayuntamiento de Zaragoza en calidad de testigos. PSOE, ZeC y Podemos han defendido que Cubero no quiso incitar a la violencia con sus palabras y que cuando fueron pronunciadas en la Comisión de Hacienda nadie dijo nada.