Labordeta cines
El documental "Labordeta, un hombre sin más" se estrena oficialmente el 23 de septiembre.

Decía Labordeta que habría un día en que todos al levantar la vista veríamos una tierra en la que pondría libertad. Lo que Labordeta no sabía es que un día, concretamente el 19 de septiembre de 2010, al levantar la vista el cielo ya no sería azul, sino rojo y amarillo y decenas de miles de personas llorarían su pérdida. Y es que aunque no muere quien se va sino quien se olvida, un adiós es un adiós. Y ese día dijo adiós un referente, un poeta, un hombre que vivió dos historias de amor, una con Juana de Grandes su eterna amada y otra con Aragón, su tierra y aquella bandera que defendió hasta el final. Pero, Labordeta no solo era el Labordeta poeta, cantautor, político, el que llevaba un País en la mochila o ese que mandaba a la «mierda» en el Congreso, José Antonio era también marido, padre y abuelo y esa cara más íntima es la que se descubre en «Labordeta, un hombre sin más» el documental producido por Gaizka Urresti y Paula Labordeta que se preestrena este jueves en los cines Palafox y el 23 de septiembre de manera oficial, como una mirada familiar, tierna y delicada de una leyenda.

«De mi padre se conoce el Canto a la libertad, se conoce ese ‘a la mierda’ del Congreso, se conocen las cosas por las que ha pasado a la historia, pero hay que conocer a ese Labordeta más íntimo, más familiar, saber cómo fue su infancia y juventud para entender por qué escribió esas letras en canción y poesía», ha reconocido este jueves en la presentación, Paula Labordeta. Y un retrato íntimo, valiente y sincero es lo que ha hecho la hija del cantautor junto a Gaizka Urresti. Un retrato que no tiene a Labordeta como protagonista sino a ese amor que le acompañó toda una vida: Juana de Grandes.

«Paula siempre me decía, incluso antes de morirse su padre, que quería hacer un documental, pero algo diferente porque de José Antonio se han hecho muchos pero este tenía que ser el documental con mayúsculas», ha contado visiblemente emocionada Juana de Grandes quien es la «columna vertebral». Así, con una laboriosa tarea de documentación se iba forjando una producción desde «Aragón y para el mundo» en la que Juana encontró quizás el tesoro más preciado: el diario de José Antonio.

Dice Juana que encontrar ese diario «como de un escolar» en medio del caos del despacho de su marido, pues «José Antonio siempre fue muy desordenado», le provocó algo de miedo y no fue hasta dos días después cuando les contó a sus hijas lo que había leído en las páginas. El matrimonio se casó en 1964 y después de la luna de miel se mudaron a Teruel para ejercer la docencia. «Y eso fue el despertar del paisaje y del paisanaje para él. José Antonio era ciclotímico y unos días estaba muy animado y otros menos, pero esos años creí que habíamos sido felices y realmente lo fuimos aunque él tenía otras preocupaciones e inquietudes que plasmó en el diario. Despertó el aragonesismo y el amor por una tierra (Teruel) que no conocía hasta ese momento y a la que le dedicó quizás las canciones más bonitas», cuenta Juana quien asegura que su marido «se frustraba mucho» porque su sueño era ser escritor y sabía que no tenía la capacidad para hacer una gran novela como Faulkner o García Márquez.

La despedida de Labordeta es uno de esos recuerdos que no se quedan en la memoria, sino en la piel. A Labordeta le despidieron sus nietos diciéndole que habían aprendido a escribir gracias a sus canciones y que el Zaragoza había vuelto a perder, aunque eso él ya lo sabía. Le despidieron miles de desconocidos dándole las gracias por enseñar a amar Aragón, mostrando su pesar porque el «maño» les dejaba algo «solicos» y es que el camino ya no sería el mismo sin él, sin ese «Moncayo» que se derrumbaba haciendo que la voz de Aragón se apagase, aunque el eco siguiese resonando.

Gaizka Urresti le dio una vez a Labordeta las gracias por enseñarle a amar Aragón. Y por eso fue un «regalo» que Paula le llamase para formar parte del proyecto. «Lo conozcas o no, la de Labordeta es la historia de un vacío, de una leyenda, de una familia y es la historia de Aragón, de una tierra que se unió gracias a sus canciones», ha dicho el productor mostrando el agradecimiento a todos los que han hecho posible que el documental tenga ya 25 copias, algo que para «un documental es una barbaridad».

Así, hoy el cielo volverá a cuatribarrado y el Canto a la libertad volverá a sonar en cada rincón porque aunque un adiós sea un adiós el eco de aquel que se convirtió en héroe y referente siendo «un hombre sin más» no se apagará jamás.

El documental se ha estrenado en la tarde de este jueves en los cines Palafox

Estreno en cines

En la tarde de este jueves, en los cines Palafox el hilo musical era un canto a la libertad que erizaba la piel a los asistentes. La voz de Labordeta sonaba en cada rincón y en cada corazón de todos los que se han acercado al preestreno de “Labordeta, un hombre sin más”, el documental producido por Gaizka Urresti y Paula Labordeta. Una mirada íntima, sincera y valiente sobre aquel que fue genio y leyenda, poeta y defensor de su tierra. Y hoy parte de su tierra, desde el presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, hasta autoridades y amigos de Labordeta se han acercado emocionados para disfrutar de un gran viaje.

“Después de 12 años pensando en este documental hoy por fin ve la luz. Quiero que el público se emocione, que aplauda mucho, que vea esa imagen más íntima y familiar de mi padre y que entiendan porque Labordeta fue el del “Somos”, el del “Canto a la Libertad”, el del “mierda” en el Congreso”, ha relatado Paula Labordeta

“Labordeta era un hombre cualquiera con sus luces y sus sombras y yo quería que se viese así tal como era sin maquillar ni cambiar nada. Es la historia de su vida y de la nuestra conjunta”, ha reconocido emocionada su viuda Juana de Grandes

“Enseñó a muchos a amar Aragón profundamente”, ha dicho el productor Gaizka Urresti al principio de la proyección de una película que ha emocionado, cautivado y que ha acabado con ese Canto a la libertad entonado por cientos de personas que han demostrado que los grandes mitos nunca mueren.

 

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