Según datos del sindicato, la línea se recorre de extremo a extremo en 38 minutos, cuando el tiempo oficial es de 40

El comité de empresa de Tranvías de Zaragoza reclama una mejora en la seguridad del servicio y exige bajar la velocidad de los trenes a su paso por viales como Gran Vía o las avenidas del Actur, donde la velocidad máxima de los convoyes es de 50 kilómetros por hora mientras que el resto de vehículos no pueden superar los 30. Según datos del sindicato, la línea se recorre de extremo a extremo en 38 minutos, cuando el tiempo oficial es de 40. A este ritmo, los maquinistas “están obligados a frenar bruscamente y se aumentan las posibilidades de accidentes con vehículos y peatones”, denuncia el secretario del comité y portavoz del Sindicato Ferroviario, Julián Aramendía.

El Sindicato Ferroviario (SF) del Tranvía de Zaragoza ha presentado este jueves una serie de propuestas de mejora de las condiciones laborales de los trabajadores de la empresa, actualmente capitaneada por el grupo Avanza-ADO y con participación de FCC y Acciona, en vísperas de las próximas elecciones sindicales. Aramendía asegura que el ambiente laboral es “muy negativo” y esto repercute directamente en la calidad del servicio.

Además, los trabajadores reclaman también modificar los actuales turnos, que consideran “maratonianos”. Según el sindicato, las jornadas alcanzan las nueve horas con tiempos de conducción continuada de cinco horas y media. Aramendía compara la situación con la de los trabajadores de transporte de mercancías por carretera, donde “las jornadas de estas características están prohibidas por Ley”.

Otra de las reivindicaciones principales del sindicato pasa por aumentar al menos un 10 % la plantilla actual para poder reforzar puestos de maquinistas, atención al cliente, inspectores y operadores. En ese sentido, Aramendía apunta que los inspectores reclaman poder trabajar en parejas para disminuir las agresiones, al igual que ocurre en los cuerpos de seguridad.

Por su parte, la miembro del comité de empresa Silvia Postigo reclama un plan de igualdad dentro de la empresa que “solucione graves problemas de trato entre hombres y mujeres”. En concreto, Postigo destaca que las prendas de abrigo de los uniformes de las trabajadoras, tales como parkas, cazadoras y chalecos, no tienen ninguna diferenciación con respecto a los de los trabajadores, además de que “existe un techo de cristal irrompible” que provoca que, de 107 trabajadores, solamente 22 sean mujeres. Sin embargo, el sindicato resalta su confianza en la nueva gerencia de la empresa, con la que, relata Postigo, firmó en el pasado mes de junio un acuerdo para crear una comisión para redactar el primer plan de igualdad interno.

El sindicato denuncia que “los beneficios de la explotación del tranvía crecen cada año”, pero que no “redundan en una mejora del servicio y las condiciones de los trabajadores”. Por otra parte, solicitan ser considerados trabajadores ferroviarios a los efectos positivos que contempla la Ley. Además, muestran su “incertidumbre ante algunas noticias en principio positivas”, como la de la puesta en marcha de una prueba piloto de conducción autónoma y la adquisición de dos nuevos trenes con fondos europeos. En este último caso, SF alerta del “riesgo” que supone que finalmente se utilice toda la flota en doble composición, “por lo que aumentarían las frecuencias actuales y se eliminarían puestos de maquinistas”.

Por último, el actual comité de empresa critica también la posición del actual equipo de gobierno del Ayuntamiento de Zaragoza, que desechó a principios de mandato la construcción de la segunda línea de tranvía, con recorrido este-oeste.

Las siguientes elecciones sindicales de Tranvías de Zaragoza se celebrarán el próximo miércoles día 21 y la candidatura de SF-Intersindical está encabezada por Aramendía, que venció en las últimas elecciones, celebradas en 2016, con siete miembros elegidos frente a los dos de UGT.

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