Los restos de «las diez de Uncastillo» ya descansan con sus familias

Han pasado ya 86 años desde que, el 31 de agosto de 1936, diez vecinas de Uncastillo fueran asesinadas por miembros de la Falange Española en el cementerio de Farasdués, en la provincia de Zaragoza. Sus cadáveres fueron arrojados a una fosa común clandestina en el cementerio de esta misma localidad. Pese al paso del tiempo, sus familias llevan años intentando «dar un entierro digno» a sus parientes que, durante años, les ha sido imposible.

Lorenza Arilla Pueyo, Narcisa Pilar Aznárez Lizalde, Inocencia Aznárez Tirapo, Josefa Casalé Suñén, Julia Claveras Martínez, Isidora Gracia Arregui, Melania Lasilla Pueyo, Felisa Palacios Burguete, Andresa Viartola García y Leonor Villa Guinda son los nombres de las diez mujeres que bien por su destacado papel social y político durante la II República en Uncastillo o bien como víctimas sustitutas de sus parientes varones, destacados militantes de izquierdas, huidos a zona republicana, vieron como su futuro se truncaba de la noche a la mañana.

Sin embargo, este domingo tanta espera ha llegado a su fin. El cementerio de Uncastillo ha recibido en un emotivo homenaje público a sus diez vecinas asesinadas, conocidas como «las diez de Uncastillo», así como a Martín Cortés Lasilla, también vecino del municipio y fundador de las Juventudes Socialistas locales, asesinado el 30 de julio de 1936 en las proximidades de Sádaba por guardias civiles y falangistas. Durante el acto, más allá de los discursos de instituciones y asociaciones implicadas en su vuelta a casa, se ha procedido a la entrega de los restos a sus familiares para su posterior entierro en el cementerio de Uncastillo u otras localidades de la zona.

Un acto homenaje ha precedido al entierro de las diez mujeres y un hombre asesinados en 1936

«Hoy es un día muy importante para todos. Hoy vuelven un hijo y diez hijas del pueblo que van a ser enterrados dignamente. Para nosotros ha sido un día muy esperado, es todo muy emocionante», ha explicado durante el acto una de las nietas de una de las víctimas y miembro de Charata y Chama, Carmen Ríos. Eso sí, apunta, «todavía hay que abordar seriamente un proyecto que permita buscar y recuperar los restos de la víctimas del franquismo».

Junto a ella, la nieta de Josefa Casalé, Mercedes Font, apuntaba a que este 18 de septiembre es un día que va a «unir a todas las familias» a partir de ahora. «Han pasado demasiadas décadas, pero al final concluimos un pasaje que ojalá nunca hubiéramos tenido que lidiar. Vamos a tener la tranquilidad por fin de saber dónde están enterradas madres o abuelas. Mi madre hoy está aquí conmigo. El hecho de haber podido encontrar a mi abuela y de hacerle un entierro digno ha sido siempre importante para ella. El camino ha sido largo, pero las familias queremos volver a agradecer a todos aquellos que lo han hecho posible», ha contado emocionada.

Los familiares han recogido uno a uno los restos de las víctimas

Campañas arqueológicas de exhumaciones

Precisamente, fue a solicitud de sus familiares, a finales del año 2018, cuando la Asociación Charata para la Recuperación de la Memoria Histórica de Uncastillo comenzó una campaña arqueológica de localización y exhumación de fosas comunes en el cementerio municipal de Sádaba donde, en un primer momento, se identificó a Martín Cortés Lasilla.

Un par de años más tarde, en 2020, el Colectivo de Historia y Arqueología Memorialista Aragonesa, en colaboración con la Asociación Charata, nuevamente a solicitud de sus familiares, consiguieron exhumar en el cementerio de Farasdués una fosa común donde se encontraban los restos de diez uncastilleras asesinadas en agosto de 1936, que recientemente han terminado de ser identificadas genéticamente.

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