Dos contendientes monopolizarán la gran batalla del 28 de mayo, con Javier Lambán y Jorge Azcón disputándose el trono del Pignatelli

Todo el planeta se encuentra ya, con más o menos resaca, en un 2023 que será de gran trascendencia política en España, con una triple cita con las urnas que marcará el rumbo del país para los próximos años en un tiempo de alta inflación, crisis energética y recuperación económica. En Aragón, dos contendientes monopolizarán la gran batalla del 28 de mayo, con Javier Lambán y Jorge Azcón disputándose el trono del Pignatelli.

Los más antiguos del lugar no recuerdan una lucha similar entre los líderes de las dos principales instituciones de la Comunidad, el Gobierno autonómico y el Ayuntamiento de la capital. De hecho, solo en las últimas semanas ya ha dejado algunas pequeñas disputas, como el pago de los 24 millones del tranvía que descuadró el presupuesto municipal o las alegaciones tanto al proyecto de la Universidad Laboral como al plan de La Romareda. No serán las últimas, al menos hasta la bilateral que se espera celebrar a comienzos de 2023, la tercera de la legislatura y más de un año después de la última reunión.

LAMBÁN: NO HAY DOS SIN TRES

En el rincón de la izquierda, Javier Lambán aspirará a su tercer mandato consecutivo. Doctor en Historia por la Universidad de Zaragoza, el líder socialista, de 65 años, quiere, al menos, igualar a Marcelino Iglesias como el presidente que más tiempo ha perdurado en el Pignatelli, donde ha permanecido desde 2015, los últimos cuatro años al frente de un cuatripartito inédito y que ha tenido que hacer frente a una pandemia mundial que ha desgastado y tensionado el sistema sanitario de prácticamente todas las autonomías.

Así, Lambán se presenta a su tercera cita electoral después de, posiblemente, los cuatro años más complicados para un presidente autonómico, con, al mismo tiempo, los cuatro presupuestos más altos de la historia de la Comunidad, pero “engullidos” por la Sanidad, con una huelga en Atención Primaria en enero en ciernes, Educación y Servicios Sociales. La atracción de empresas e inversiones será una de sus principales bazas, tras un 2022 en el que se ha materializado la apertura de los tres centros de datos de Amazon o han empezado a tomar forma proyectos como los de Oxaquim, BWB, Besins Healthcare, la autopista ferroviaria Zaragoza – Algeciras o la ampliación de Plaza, entre otros.

Además, desde la sede de Conde Aranda se presume de la “autonomía” del PSOE aragonés frente a un PP “sin voz propia ni personalidad” y que “acepta con resignación ser una estafeta del PP de Madrid”, al mismo tiempo que se erige como “la única formación capaz” de sumar “acuerdos, diálogo, pactos y consensos”. “Nadie más puede originar y articular esos grandes pactos, hacer gobernanzas transversales ni concebir a Aragón como un proyecto común”, afirmaba Lambán en el último Comité Regional del PSOE.

AZCÓN: OBJETIVO PIGNATELLI

Por el rincón de la derecha, Jorge Azcón pretende dar el salto a la política autonómica al completo. Licenciado en Derecho y Máster en Urbanismo por la Universidad de Zaragoza, el dirigente popular, de 49 años, quiere desbancar al PSOE y sus socios del Gobierno de Aragón dos legislaturas después de los cuatro años de Luisa Fernanda Rudi. Se enfrenta a su gran reto político después de dos décadas en diversos cargos en el Ayuntamiento de la capital aragonesa, desde concejal de Juventud y Personal bajo el mandado de José Atarés, su principal referencia política, hasta alcalde, pasando por una larga oposición.

Hay quien dice que ha vuelto el Azcón de 2018, el de una dura oposición de desgaste ante el exalcalde Pedro Santisteve, aunque ahora, además, con el aval de sus cuatro años a la cabeza del Ayuntamiento de Zaragoza, con el intento de desbloqueo de la Operación Romareda, la plaza Salamero, la prolongación de Tenor Fleta o las avenidas de Cataluña y Navarra como apuestas. También se ha enfrentado a tres huelgas en los servicios públicos, incluida la del autobús, la más larga de la historia de la ciudad, sin que apenas hayan perjudicado su reputación. La duda reside en si será capaz de trasladarla al resto de una Comunidad principalmente rural en la que (casi) todo lo relacionado con la capital suena demasiado “urbanita”.

Tardó 362 días en anunciar su candidatura a la DGA, incluso con algún “spoiler” de su líder nacional, Alberto Núñez Feijóo, pero eso no ha minado su intención de “mandar al PSOE y Podemos a la oposición”. “Para sacar a Sánchez de la Moncloa, primero tenemos que sacar a Lambán del Pignatelli”, aseveró, en lo que podía considerarse incluso una seña a la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que arrancó su campaña en 2021 con un lema claro y directo: “España me debe una, he sacado a Iglesias de Moncloa”.

PAR, CIUDADANOS, ARAGÓN EXISTE… LAS OTRAS BATALLAS

Pero el 28 de mayo esconde otros frentes de combate, aunque, en estos casos, son más una batalla contra sí mismos y su supervivencia. El más sangriento posiblemente se encuentre en el PAR, donde su crisis interna puede dejarle contra las cuerdas en los próximos comicios. El 3 de enero, la sentencia que anulaba el XV Congreso pasa a ser firme y, al anularse los resultados, la actual Ejecutiva perdería validez, pero Aliaga asegura que el último auto, el de medidas cautelares, les legitima para dirigir la formación. Aquí, la batalla ya ha empezado y salir indemnes podría considerarse una victoria.

Con el agua al cuello vive también Ciudadanos, que podría pasar de lograr 12 diputados y tener al alcance de la mano un Gobierno PSOE-Cs, hasta que Albert Rivera se echó atrás, a suspirar por mantener la representación en las Cortes. La última encuesta, el CIS del día 22, le deja, en el mejor de los casos, con un escaño en el Parlamento aragonés, aunque no van a renunciar a jugar un papel determinante en la composición del próximo Ejecutivo. En cualquier caso, Lambán y Azcón ya se frotan las manos buscando que esos 11 o 12 diputados caigan a izquierda o derecha.

Al margen, aparecen otras cuestiones sobre la mesa del tablero político. ¿Sacarán rédito Chunta y Podemos a sus últimos cuatro años -ocho en el caso de los aragonesistas- como socios de Lambán en la DGA? ¿Se mantendrá Izquierda Unida sin una mayor confluencia de izquierdas? ¿Ganará presencia Vox en las Cortes? ¿Con qué fuerza entrará Aragón Existe en el Parlamento? Las respuestas, dentro de 147 días, solo la marcarán las urnas.

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