Foto oficial de Jairo Quinteros
El central ha aterrizado en el equipo maño con gran competencia. Foto: Real Zaragoza

Después de pasar por Miami y Bolivia, Jairo Quinteros recaló en el Real Zaragoza. Así es como pudo, tras formarse en Cartagena, cumplir la promesa que hizo a su padre de que volvería a ser futbolista en España. El central ha aterrizado en el equipo maño con gran competencia, pero está tranquilo y transmite su confianza a quienes hasta ahora han sido titulares.

Pregunta.- Cuénteme su historia, nació en Bolivia, pero duró poco allí.
Respuesta.- Llegué con tres años a España. Mi padre dio el paso, vino cuando yo tenía dos años intentando buscar un futuro mejor. Mis padres eran muy jóvenes cuando me tuvieron. Al cabo de unos meses cumplí tres años y decidió que mi madre y yo viniéramos a Cartagena, a Murcia, donde prácticamente he hecho toda mi vida. Siempre digo que soy de allí. Vino entonces todo el proceso de empezar con el fútbol, más por diversión, como una actividad extra.

P.- ¿Cómo fueron sus primeras patadas?
R.- La anécdota típica que cuento es la que cuenta mi padre. Como todos los niños, me divertía con los juguetes y la televisión. Una tarde llegó a casa de trabajar y vio que estaba tomándome un zumo y un donut. Habló con mi madre y le dijo que, si seguíamos así, el niño, es decir, yo, de aquí a no muchos años con la televisión y comiendo no iba a hacer vida y se iba a poner gordito.

P.- Buen motivo para empezar a jugar…
R.- Teníamos un campo de fútbol detrás de casa, a dos calles, que era Ciudad Jardín, y una vez llegamos me apuntaron. Según me cuentan, con un añito tenía una pelota entre las manos. Era lo que quería. No lo tenían como algo que iba a formar parte de mí, pero me gustaba la pelota. Era una diversión. Iba con los chicos de mi barrio, del colegio, todos juntos a entrenar por las tardes. Me fue gustando más y más, pero empecé muy pequeño.

Actualmente Jairo Quinteros espera la oportunidad de Juan Carlos Carcedo

P.- Hasta se nota el acento de Murcia…
R.- Totalmente. En Cartagena se dice que tenemos el acento más basto, ese acentillo del centro y norte de España y también de la parte sur que se implementa un poquito. El acento no se me ha ido. Por más que haya estado jugando dos años en Bolivia o sea boliviano, es algo que me caracteriza bastante.

P.- Dejó su ciudad para poner rumbo a la cantera del Valencia.
R.– Con 13 años firmé mi primer contrato: cinco años con el Valencia. Fue una gran sorpresa. Dos años antes tuvimos un acercamiento del Málaga. Al principio, mis padres y yo queríamos dar el paso, pero dos semanas antes de firmar, mi madre se echó para atrás. Sé que tenía razones para hacerlo, pero en ese momento, como niño no lo entendía.

P.- Las madres tienen un sexto sentido…
R.- Claro, pero era la ilusión de ir al Málaga. Venía de estar un equipo del barrio, imagínate. Que el Málaga pudiera llegar allí era tan increíble… Era la primera vez que pasaba por ese equipo. Pero ese ojeador a los dos años firmó con el Valencia. En un derbi contra el Murcia me salió un gran partido y se pusieron en contacto con mis padres. Hice pruebas con ellos y en junio de 2014 firmé. Allí seguí todo el proceso de cantera hasta los 19.

P.- Entonces decide marchar a Estados Unidos…
R.- Cuando hablo de esto es una cuestión personal, pero vale de consejo a todos los jugadores jóvenes. Estando en España es muy complicado llegar a Primera División subiendo desde la cantera hasta el primer equipo. Son pocos los que llegan y, a veces, uno tiene que salir de su zona de confort para cumplir sus sueños. Uno tiene que tomar la decisión que quizá no que quiere, pero es necesario para cumplir las metas.

Quinteros ha podido cumplir en el Real Zaragoza su promesa de regresar a España

P.- ¿Qué tenía el Inter de Miami para llegar allí?
R.- Se hizo con el nombre de Beckham y de varios accionistas importantes en el mundo del fútbol. Lo vi como una oportunidad para llegar al futbol profesional. Pensé “soy joven todavía, más adelante tendré la oportunidad de volver”. Tenía 19 años y necesitaba salir, conocer mundo, vivir experiencias y el fútbol profesional a corta edad me iba a dar una madurez distinta.

P.- ¿Se alegra o se arrepiente de esta decisión?
R.- Si se me diera la oportunidad de pasar por este proceso desde 2020 hasta ahora lo haría con los ojos cerrados sin ningún problema. Eso me ha dado los frutos para estar donde estoy a día de hoy.

P.- Ha sido una vida de decisiones intensas…
R.- En el momento fue complicado. Irse de casa tras tanto tiempo en el Valencia… Quería, como todo joven, continuar el proceso hasta el primer equipo, pero puedes llegar o no. Ese proyecto era ambicioso, pero en 2020 llegó la pandemia y se echó todo para atrás. Llevaba menos de un mes en Bolivia cuando me fui cedido. Me planté en un momento que dije “esto no es lo que había pensado”. Pero, o apechugaba y seguía para adelante, o cogía un avión para España y rescindía. Al final me quedé, supe esperar mi oportunidad.

P.- ¿Cómo fue la vuelta a su país de origen?
R.- Me fui con Bolivia a Colombia para la clasificación de las olimpiadas de Tokio y hablé con mi padre. Le dije “Papá, esto es lo que hay, son tres años de contrato, me tengo que ir a jugar tres años fuera”. Tuve su apoyo, aunque dudaron porque no era fácil. Una semana antes de firmar le hice una promesa. “Papá, con 21 años volveré a España a jugar”. Es una promesa que me hice a mí mismo y la hice con él; he podido cumplirla en Real Zaragoza.

“Papá, con 21 años volveré a España a jugar”. Es una promesa que me hice a mí mismo y la hice con él; he podido cumplirla en Real Zaragoza

P.- El proceso hasta desembarcar en Zaragoza fue largo…
R.- En estos últimos ocho meses tuvimos contacto con equipos de Segunda, pero cuando salió la oferta del Real Zaragoza ni lo pensamos. No dudé. Quería hacer todo lo posible para estar aquí. Fue ajetreado, pero estaba convencido de que, si esto era para mí, se iba a dar. Hubiera querido que fuera en dos semanas, pero fueron dos meses de incertidumbre, de caos total, porque mi cabeza estaba aquí. No es fácil llevar esos momentos, pero estoy super orgulloso, feliz y con una ambición increíble de conseguir los objetivos con este gran club.

P.- ¿Por qué cree que le eligió el Real Zaragoza?
R.- Quizá haberme criado en España, jugar en la cantera del Valencia… Eso te da una madurez profesional, una mentalidad distinta. Estás 24/7 enfocado en fútbol. Te enseñan a verlo, los valores que requiere llegar a ser el profesional que el club invierte en ti cuando eres joven. También tuve dos buenas temporadas en Bolivia y de ahí el debut en la Selección. Jugué la Copa América, las eliminatorias para el Mundial… Con 21 años no muchos pueden decir que hayan marcado a Messi, a Neymar, a muchos jugadores top mundial. Da la garantía de saber que se puede invertir y fichar.

El jugador, en un entrenamiento. Foto: Real Zaragoza

P.- ¿Es esta la oportunidad para reengancharse al fútbol de primer nivel?
R.- Exactamente. Lo veo como una oportunidad, también como el paso que necesitaba para enganchar el futbolista que quiero ser en adelante. Con 21 años es el momento, es la oportunidad y toca aportar mi granito de arena. Y fuera del campo, estar con los pies en el suelo, que es lo que realmente me va a llevar a donde quizás el futuro me depare.

P.- Esta temporada tiene mucha competencia en el centro de la defensa…
R.- Vengo a aportar mi granito de arena. Tengo compañeros que dan mucha competencia en el día a día. Eso es bueno porque a ellos y a mí nos va a ayudar a mejorar. Estamos todos por el mismo objetivo; a veces me tocará jugar y a veces no. Siempre hay que saber que hay momentos que tienes que estar en el 11 y momentos que no. Pero hay que saber aportar la confianza y la tranquilidad de que hay competencia y un once por delante el fin de semana. Si va a estar otro, tendrá por seguro mi apoyo y mi confianza.

«Con 21 años es el momento, es la oportunidad y toca aportar mi granito de arena»

P.- Hablemos de Zaragoza, ¿cómo está siendo la adaptación?
R.- Me está gustando muchísimo, la ciudad es increíble. Vengo de Maimi, que es una zona de mucha aglomeración de gente y mucha actividad; necesitaba más tranquilidad, que la valoro muchísimo. Zaragoza tiene eso, la forma de vivir como en Cartagena, y me siento en casa. Voy a empezar a visitar sitios, que ya he visto alguno, a pasear…

P.- ¿Es un sitio para quedarse más allá de esta temporada?
R.- Llevo un mes y con total seguridad puedo decir que es un sitio para quedarme. Hablé con Alberto Guitián; con Juanmi, el portero; con Natxo González también. Me han hablado maravillas. Vine con la perspectiva de que iba a ser muy bonito, pero vivirlo es mejor todavía.

P.- Y dentro del vestuario, ¿quiénes son los compañeros que mejor te han acogido?
R.- Con el que más, con Gabi Fuentes. Llegamos a la vez y hemos hecho muchas migas, una amistad bastante fuerte. Es su primera experiencia fuera de su país y se lo que es eso, sentirse arropado por alguien es muy importante. Pero con todos me siento a gusto, porque soy una persona que se relaciona con todo el mundo.

P.- ¿Cómo es Jairo Quinteros fuera de los terrenos de juego?
R.- Soy un chico familiar, muy tranquilo. Cuando las cosas van bien, cuando todo va para adelante, me gusta ir a comer a algún lado, a cenar, a tomar algo. Pero normalmente soy un chico de casa y familiar.

«La gente puede estar muy tranquila, trabajamos al mil por mil»

P.- Finalicemos con un pronóstico para la temporada
R.- Queremos lograr las metas que el club se ha puesto. La gente puede estar muy tranquila, trabajamos al mil por mil. Estamos convencidos de que las cosas se irán dando, hay que tener paciencia. Somos los primeros que queremos resultados. Habrá momentos complicados, pero estamos unidos, juntos, y eso nos llevará a la meta. He estado en equipos donde el ambiente ha sido complicado y sé lo que es tener presión. No es ningún problema saber que La Romareda te exige porque lo he vivido. Tener el apoyo de tanta gente nos da la fuerza. Hemos venido a cumplir el objetivo, tenemos que darlo todo y la confianza que doy yo es la que dan todos los chicos que están aquí.

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