Grau conduce en el partido ante el Oviedo
La paciencia de la afición se acaba y piden el cese de Carcedo. Foto: Real Zaragoza

El Real Zaragoza no pudo dar una alegría a sus ciudadanos en el fin de semana del inicio de fiestas y, una vez más, volvió a empatar. Se trata del cuarto esta temporada, el segundo consecutivo, y otra vez ante una Romareda que, lógicamente, empieza a perder la paciencia. El cuadro blanquillo se adelantó al comienzo del choque por medio de Iván Azón, pero un tanto de Montoro en la segunda mitad hizo el 1-1 definitivo. El Municipal pidió por primera vez el cese de Carcedo.

Novedades en el once zaragocista con Cristian en portería y Larrazábal en banda derecha, la primera de las sorpresas. En el centro de la defensa, Lluís y Jair; y en banda izquierda, Gabi Fuentes. El centro del campo era para Grau y un inédito Petrovic de inicio, con una segunda línea compuesta por Francho, Vada y Simeone, mientras que Azón se colocaba en punta. Borja Bastón y Javi Mier podían calificarse como los hombres más poderosos del Real Oviedo, al menos a primera vista.

Dos minutos y medio para que el Real Zaragoza se adelantase en el marcador y La Romareda estallase de alegría. Un atentísimo Simeone sacaba rápidamente de banda para darle el balón a Azón, que se plantaba solo ante Tomeu Nadal para hacer una vaselina y anotar el 1-0. Tranquilidad y casi un 2-0 tras un remate fallado en el área unos instantes después. Poco más hasta el primer cuarto de hora que, con tranquilidad, el Real Zaragoza controlaba a la perfección la situación.

Era el momento de un susto que, a los 20 minutos, llegó de las botas de Borja Bastón. El colegiado señaló fuera de juego que no era, pero el ariete se había quedado solo ante Cristian y falló con todo a favor. Por fortuna no anotaron, porque hubiese sido gol completamente legal. Sí que acertó Javi Mier a anotar el 1-1, pero de nuevo por fortuna, Abel, que había cedido de cabeza, estaba en fuera de juego. Reflejos felinos de Cristian en otra ocasión consecutiva para atajar a Borja Bastón, pero la jugada estaba anulada.

Tuvo la suya también Giuliano en el 42, pero el balón se iba a córner. Y al botarlo, un remate de cabeza obliga a Tomeu Nadal a emplearse a fondo. Así transcurrió el choque hasta el descanso, con un Real Oviedo que las tuvo en las botas de Borja y con un Real Zaragoza que pudo hacer el segundo. En eso confiaba una Romareda que quería volver a deleitarse con el sabor del triunfo.

VARAPALO EN LA SEGUNDA PARTE

David Costas dejaba su sitio a Lucas Ahijado al comienzo del segundo tiempo en el Oviedo, mientras que Petrovic y Francho hacían lo propio por Molina y Gámez en el Real Zaragoza. Pero lejos de apañar nada, llegaría el gol del Real Oviedo. Montoro anotaba de cabeza el empate en un barullo tras un centro lateral, y aunque Cristian reclamaba fuera de juego posicional de Borja, el gol subía al marcador. Varapalo al arrancar la segunda mitad, porque solo era el minuto 50.

Sufrió el cuadro maño porque a punto estuvo de recibir el segundo en una contra. No acertó a rematar Borja de espaldas y la zaga maña pudo despejar. En la contra falló Iván, que mandó a las nubes un disparo desde la frontal y a punto estuvo de pasarse del 1-2 al 2-1. Una respuesta más de Bastón, con peligro constante, no sirvió al Real Oviedo en el minuto 63 para ponerse por delante. Para solucionar los problemas, Bermejo y Puche entraban por Azón y Larra, algo que nada gusto a La Romareda y respondió con una sonora pitada.

Zapater se vestía de corto por primera vez en la temporada y, tras un pase de la muerte de Fran Gámez, a punto estuvo de dar el segundo para los maños. Qué poco faltó para un estreno de oro del capi, pero en el “ui” se quedó todo desvanecido. Además, en honor a la verdad, eran los visitantes quienes habían contado con las más claras. Sin embargo, otra vez Simeone, esta vez en el 88, podía hacer el segundo otra vez, pero se fue alto y, además, había falta de fuentes.

Con el partido roto, el Real Oviedo tuvo más opciones de llevarse el partido. Ocasiones tuvo en las botas de su 9, bien conocido por los maños, y solamente al final reaccionó el Real Zaragoza. Pero de poco sirvió, porque el empate, al que parece abonarse el cuadro blanquillo, es insuficiente. No vale reaccionar sin anotar, y mucho menos sin disparar a puerta. A la afición se le acaba la paciencia y La Romareda ya pide la cabeza de Carcedo.

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