Vada hace el gesto del corazón celebrando uno de sus goles
El doblete del argentino sellaba el triunfo. Foto: Real Zaragoza

Qué bonito es el fútbol cuando se gana y qué vueltas puede dar la vida en este deporte. Eso deben estar pensando los aficionados zaragocistas después de ver a su equipo ganar, merecidamente, al Tenerife por 0-2 en el Heliodoro Rodríguez López. Los maños daban un paso adelante en su juego en la segunda mitad y, liderados por un gran Valentín Vada, se llevaban un triunfo clave que separa al equipo de la zona baja.

Sorprendía Carcedo con su once, incluyendo a Petrovic como tercer central acompañado de Francés y Lluís López. Sin Jair. También con Larra en el lateral diestro. Y con una acumulación de mediocentros (Molina, Grau y Vada), dejando casi toda la parcela ofensiva tanto a Mollejo como a Simeone. Y el inicio, en cuanto a sensaciones, lo cierto es que difícilmente pudo ser peor.

Porque Enric Gallego detectaba la falta de coordinación entre Petrovic y Lluís de manera constante. Normal teniendo en cuenta que no han compartido defensa nunca. En ocho minutos tuvo dos claras, por fortuna sin encontrar puerta. Tampoco se toparía con las mallas Iván Romero, después de un choque entre Cristian y Lluís que el ariete tinerfeño no aprovechó, estrellando la pelota en el lateral de la red.

El primer susto zaragocista, en el 17, lo daba Mollejo. El interior recogía un balón que venía de un saque de banda, le pegaba de primeras y se marchaba muy cerca del poste izquierdo de Soriano. El choque, por entonces, ya se había igualado. Y apareció el dios del fútbol para impartir su particular justicia. Dos jugadas calcadas con diferente final: primero Enric Gallego recogía un centro, pegaba de primeras y se topaba con Cristian bien colocado. Segundo, la alegría. Balón de Larra al corazón del área, gran gesto técnico de Mollejo y Vada llegando desde atrás empalaba el 0-1 al fondo de la red. Su primer tanto de la temporada en el momento más necesario.

Pudo empatar el Tenerife, pero Cristian emularía a Zamora con una parada más propia del balonmano que del fútbol, cuando el Heliodoro ya cantaba el 1-1. También probaría Dauda desde lejos tras un rechace de Grau, con el rosarino bien colocado para blocar la pelota. No blocaba Soriano un disparo lejano de Mollejo en el 42, en lo último reseñable de una primera parte que acababa con victoria zaragocista.

SEGUNDA PARTE

¿Repetiría el Real Zaragoza los errores pasados en segundas partes? Era la incógnita. Y nada más comenzar ya dio la respuesta. Los de Carcedo salían a apretar arriba, buscando incomodar al Tenerife y dispuestos incluso a sentenciar. Casi hacía la de Maradona Simeone en el 47 tras recoger una pelota en campo propio, recorrer yardas y yardas, para posteriormente intentar un pase atrás al que no llegaba Mollejo por poco. Dos diablos en el Heliodoro.

Eso sí, también cabría un sustazo. El que se llevaba Cristian tras dejar muerto un disparo de Dauda y Fuentes, en el rechace, sacar bajo palos lo que era el 1-1. Pero no llegó. Sí pudo hacer Simeone el suyo tras pelear lo que nadie creía, Soriano se liaba y el intento-rechace del argentino se estrellaba en la madera. Era un correcalles el encuentro, con más fútbol en los primeros 8 minutos de segunda mitad que en todo lo visto anteriormente.

En el 64 avisaría de nuevo el Real Zaragoza con un cabezazo del Cholito que despejaría con un paradón Soriano. Guardameta que no podría hacer nada dos minutos más tarde. Vada recogía la pelota en tres cuartos, se marchaba con una conducción de la zaga canaria y cruzaba perfecto ante Soriano. Pedía perdón, al ser ex del Tenerife, pero les había sentenciado con dos cornadas que recordaron a su rendimiento del pasado año.

Incluso a Carcedo le funcionaron los cambios, pese a ser algo sorprendentes como el debut de Lasure retirando al bigoleador. También entrarían Gámez, Zapater, Puche y Jair como recambios, pero esta vez sí el Real Zaragoza estaba siendo un equipo sólido que en ningún momento dio muestra de sufrimiento ante un Tenerife que acabó completamente desquiciado.

Victoria clave para los pupilos de Juan Carlos Carcedo que respiran en el primero de los tres encuentros que disputan esta semana. Y que permite mirar el futuro con algo más de optimismo. Aunque la siguiente batalla llega ya el martes.

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