Gabi Fuentes contra el Albacete
El Real Zaragoza encadena su cuarto partido sin perder. Foto: Real Zaragoza

Sumó el Real Zaragoza un punto válido en el Carlos Belmonte tras empatar ante el Albacete en un clásico 0-0 de Segunda División. Sin grandes ocasiones de gol para ninguno de los dos conjuntos, el cuadro de Fran Escribá logró atar las tablas fuera de casa y mantener la inercia positiva. Cuarto partido consecutivo sin perder y una gran noticia: volvió Carlos Vigaray a vestirse de corto tras su lesión eterna.

Revolución de Fran Escribá en el once zaragocista, con hasta siete cambios respecto al último duelo ante el Ibiza. Ratón en portería, única línea sin movimiento, y Jair y Francés, que regresaba. En los laterales, Larra y Gabi Fuentes. Zapater y Manu Molina se ubicaban en el doble pivote, con bandas para Eugeni y Francho. Arriba, Giuliano y Gueye, que asumía su primera titularidad desde que la llegada del nuevo míster. Maikel Mesa o Dubasin eran los hombres clave del Albacete.

Los primeros minutos estaban marcados por el respeto de uno y otro equipo; ambos se estudiaban sin atreverse arriba y sin conceder abajo. El Real Zaragoza aprovechaba para ganar metros, pero el Albacete no parecía incómodo en esta tesitura. La primera clara era precisamente para los locales. Un mal pase sucedió a una mala salida de Álvaro Ratón, permitiendo al Albacete un disparo en el 12 que despejó el portero. En la siguiente jugada, Manu Molina, providencial, llegaba a despejar un cuero en boca de gol cuando se relamía Higinio.

Otra vez Ratón, esta vez en el 15, lograba despejar un disparo de Manu Fuster que parecía peligroso. Cogía confianza el cuadro manchego, capaz de generar peligro. Sin embargo, parecía que lograba reponerse, recuperando balones y minimizando las pérdidas, aunque hasta los primeros 25 minutos, lo hacía sin peligro. Únicamente en este minuto, tras un centro al área, Giuliano probaba fortuna, yéndose muy alto. Ya en el 28, Jair quería su tercer gol consecutivo y remataba fuera un córner puesto por Eugeni.

Desde entonces hasta el minuto 45, no pasó absolutamente nada. Algún centro al área del Albacete que no logró conectar con ninguno de los suyos y alguna pelea arriba de un desaparecido Gueye y un poco acertado Simeone. Habían perdido algo de fuelle los maños, pero tampoco concedían ocasiones serias al Albacete. Y así, resultado gafas al descanso.

SEGUNDA MITAD EN LA MISMA TÓNICA

Comienzo sin cambios en el segundo asalto. De ningún tipo, porque el guion sobre el tapete era el mismo. Un disparo de Zapa y otro de Manu Fuster era lo más reseñable en los primeros minutos, ambos sin mucho peligro. Y tuvo una clarísima Gueye. Centro de Larra que conseguía conectar y que rechazaba Bernabé Barragán para que le quedase muerta al delantero. Sin embargo, no acertó a empujarla en el minuto 59. A pesar de que el Albacete lograba centrar con peligro, el Real Zaragoza parecía que despertaba.

Larra probaba de lejos y a punto estaba de escaparse de las manos del arquero manchego, a lo que respondían los locales con presiones y centros al área. Mollejo, Vada y Vigaray por Simeone, Eugeni y Larra querían dar una nueva vida al encuentro. Buena noticia la del lateral, que volvía a los terrenos de juego tras su eterna lesión. En el 84, era Manu Molina quien cedía el testigo a Jaume Grau. Partido de ida y vuelta en los últimos minutos sin ocasiones claras para ninguno de los dos.

Así se llegó al final del encuentro. Punto válido para el Real Zaragoza que, en esta tesitura, todo lo que sea sumar puede calificarse como bueno. Y más fuera de casa. Además, cuarto partido consecutivo sin perder, cuestión vital para hacer una temporada aceptable en Segunda División. El 0-0 reinó de principio a fin y el conjunto maño ya piensa en el Huesca.

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