Francho Serrano conduce el balón ante la mirada de varios jugadores del Leganés
Francho fue de los más destacados. Foto: Real Zaragoza

Dolorosa derrota del Real Zaragoza en su visita a Leganés, en un partido en el que no mereció perder frente a un rival que pocos méritos acumuló para llevarse los tres puntos al imponerse por 2-1. Los errores defensivos de Francés, que acabó expulsado, y la infame actuación arbitral (una más), dieron la vuelta a un partido en el que los maños se adelantaron por medio de Simeone.

Escribá saltaba al césped de Butarque con el mismo once que pasó por encima del Huesca hace apenas unos días. Bueno, a excepción de Eugeni por el lesionado Vada. Y el equipo salió como viene siendo habitual ya bien plantado, en un 4-4-2 que no dejaba espacios al Leganés para maniobrar por dentro ni para aparecer por fuera. Tampoco es que pasara mucho, algo que beneficiaba al Real Zaragoza. Hasta que sucedió.

Venía avisando Mollejo de su poderío aéreo y el equipo lo aprovechó. Balón largo de Rebollo, pelea por alto del cedido por el Atlético de Madrid y Simeone, que le ganaba la partida a Jorge Sáenz, batía en dos tiempos a Asier Riesgo para lleva el 0-1 al electrónico. Volvía a funcionar la sociedad Mollejo-Simeone que tanto le está dando a Escribá en sus primeros partidos en el banquillo zaragocista.

El gol noqueó al Leganés, mientras que los maños controlaban el ritmo del partido, aunque sin asomar de cara al segundo. La desgracia, la primera, llegaba en el 26. Bermejo de nuevo tenía que ser sustituido por una lesión muscular, saliendo del césped con evidentes signos de desesperación y en camilla. Saldría Larra en su sustitución. Los minutos pasaban y los pepineros detectaron dónde podían tener el filón: en la banda formada por Eugeni y Fuentes.

En una de esas, Eugeni no seguía a Cisse, su marca, tampoco Fuentes llegaba a cerrar y el centro al corazón del área lo remataba Juan Muñoz ganando la partida con demasiada facilidad a Francés. 1-1, minuto 33, y fue entonces el Real Zaragoza el que quedaba noqueado. De hecho, Francho tuvo que emerger para apagar el fuego ante una peligrosa internada de Fede Vico un minuto después. Y de nuevo Vico probaría a Rebollo en el 40 con un disparo lejano que, tras bote, el arquero despejaba a córner.

Lo mejor que le podía pasar a los de Escribá era que se llegara al descanso, donde el técnico tenía la obligación de recomponer a un equipo que había perdido su solidez en la recta final de la primera mitad.

SEGUNDA PARTE

Sin cambios, pero sí bajaba el Real Zaragoza las revoluciones madrileñas tras el paso por el ecuador. Pese a que el peligro no llegaba por parte de ninguno de los dos bandos, era Francho Serrano el que probaría en el 55 desde posición parecida a la que batió a Andrés Fernández. Eso sí, sin encontrar portería.

Mientras, el Leganés necesitaba de las apariciones de Rubén Pardo en frontal del área para generar miedo. O el propio pavor que daban Fuentes y Eugeni en día aciago para ambos. Pero Rebollo andaba más que atinado para atajar, con seguridad, cualquier conato local. Para tratar de meter más mordiente arriba o buscar otra variante diferente, Gueye al césped junto a Grau en detrimento de Mollejo, amonestado y deslucido en la segunda parte, y de Zapater.

La tendría clarísima Gámez, pese a quedarle en la zurda, pero la mandaría alta desde dentro del área local. Querían más los maños o al menos esa impresión generaban. Sin embargo, todo daría la vuelta. Jugada estrambótica con golpe en la cabeza a Grau, que quedaba tendido, pelota perdida por los maños y Arnáiz forzando un penalti más que dudoso ante Francés. El colegiado, loco por la música desde un inicio, no dudaba en regocijarse y señalarlo. Doble error, teniendo en cuenta que el protocolo dicta que ante golpe en la cabeza debe parar el juego. Y también expulsaba al central canterano por pisotear el punto fatídico. Cuajaba su peor partido como zaragocista probablemente y costaba puntos en el césped de Butarque, señalado en ambos goles.

Muñoz engañaría a Rebollo y anotaría su doblete particular en el 74. Debutaba Quinteros y Manu Molina al campo por Gámez y Eugeni. Pero el partido parecía ya roto, más todavía con el colegiado creciendo en protagonismo, dejando entrever bastantes carencias en su aplicación de reglamento. Y con un Leganés que ponía trampas y, siendo justos, el Real Zaragoza caía en absolutamente todas.

Curiosamente, el colegiado no quiso ver un claro penalti a Simeone en el 92. Tampoco el VAR consideró nada, en otro partido típico de Segunda División. El partido moría con 2-1 en una victoria que el Leganés no mereció en ningún momento pero que, como suele pasar en una categoría de infames actitudes, dejaba los tres puntos en casa.

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