Juan Ignacio Martínez saluda desde el césped de la Ciudad Deportiva
Juan Ignacio Martínez era el primero de los tres entrenadores del 2022. Foto: Real Zaragoza

Tendrá el año 365 días y podrán parecer muchos o pocos en función de los actos que sucedan. Sí se puede asegurar que al Real Zaragoza se le quedan cortos desde hace tiempo y prueba de ello es el 2022 que está a punto de concluir. Los cambios han llegado a la entidad aragonesa absolutamente a todos los niveles, poniendo los cimientos, o en eso se confía, del final del deambular por el desierto. ¿Será el arranque de una nueva era que haga brillar de nuevo el escudo del león?

Comenzó 2022 con un ojo puesto en la clasificación y otro en los despachos. Con el equipo dirigido por Juan Ignacio Martínez deambulando por zonas poco productivas de la tabla, llegarían fichajes como Jaume Grau o Eugeni Valderrama. Y sí, también Sabin Merino. Además, emprendería su viaje a Almería Íñigo Eguaras además de Javi Ros, dos de los capitanes del primer equipo. Decisiones controvertidas que, sin embargo, desembocaron en un empujón en lo deportivo.

GRUPO ORLEGI VS JORGE MAS

Por entonces, JIM lograba de la mano de la reestructuración de la plantilla acabar con una racha de ocho partidos sin ganar que hacía presagiar lo peor. Debacle que se superó a lo grande: venciendo de manera consecutiva a Las Palmas, Sporting, Almería y Fuenlabrada. Eso sí, la felicidad no podía ser plena y empezaban a llegar las malas noticias: Grau era baja indefinida por un problema cardíaco, sumándose poco a poco inquilinos como Francho o Bermejo a la enfermería para abortar cualquier posibilidad de soñar en alto.

Con ese desdén generado por las nulas aspiraciones deportivas, las miradas se centraron prácticamente de manera total en el cambio de propiedad en el Real Zaragoza. Continuaban aunque cada vez más apagados los ecos del interés de José María Gallego, consejero del Real Betis por entrar en el accionariado. Sí sonaron, y cada vez más fuertes, procedentes de México con el paso adelante dado por Grupo Orlegi.

Con Alejandro Irarragorri a la cabeza, febrero fue el mes en el que los aztecas dejaron la declaración de intenciones a un lado para pasar a la acción y tratar de ser los nuevos propietarios del Real Zaragoza. Pero también fue el mes en el que la alternativa ganadora emergería, con Jorge Mas a la cabeza de todo, y el de la dimisión de Lapetra como presidente. Fueron días más propios de “Juego de Tronos” que de un club de fútbol, con el accionariado de la entidad blanquilla dividido a la hora de negociar con una parte o con otra y con una auténtica batalla con trincheras entre ambos “bandos”.

Jorge Mas durante su primera visita a la capital aragonesa

Tanto es así que fue el 8 de abril cuando se produjo el desenlace definitivo. Con Grupo Orlegi ya fuera de juego, la Fundación decidiría vender su mayoría accionarial a Jorge Mas y a un conglomerado de inversores llegados desde varios puntos del globo terráqueo. Por entonces, otro nombre ya había emergido para liderar el proyecto, el de Raúl Sanllehí, que a la postre se ha convertido en el director general con plenos poderes dentro del club.

Con la permanencia matemática en el bolsillo, llegaría la confirmación oficial y la primera visita de Jorge Mas a la capital aragonesa. Sería a finales de mayo, visitando las principales instituciones de la Comunidad y la ciudad. En el Ayuntamiento se empezó a forjar, al menos de manera pública, el proyecto de la nueva Romareda.

FIN DE TEMPORADA Y MERCADO VERANIEGO

Quien esperara un final de temporada tranquilo, naranjas de la China. Sí lo fue en lo clasificatorio, con un Real Zaragoza que cerraba la campaña en medio de la nada clasificatoria tras ganar al filial de la Real Sociedad. También, unos días antes, volvía a los terrenos de juego Daniel Lasure tras superar su enfermedad como principal aliciente. Eso sí, llegaría el momento de despedidas y bienvenidas.

La despedida más sonada fue la de Juan Ignacio Martínez. Al alicantino se le comunicaba su final en el banquillo del Real Zaragoza. Se marchaba como un señor y como el salvador del equipo un año antes, tomando las riendas con el equipo lejos de la salvación y obteniéndola con cierta holgura. Para alivio de todos. Su sustituto, anunciado el 31 de mayo, sólo un día después, sería Juan Carlos Carcedo, quien coincidiría como segundo de Emery con Sanllehí en el Arsenal.

Carcedo duró apenas unos meses en el banquillo zaragocista por los malos resultados

Sería el verano de las renovaciones de Francho Serrano, Iván Azón y Bermejo. O semanas después de Cristian Álvarez y algo más tarde la confirmación oficial de la de Francés. O de la polémica con Gaizka Campos, guardameta contratado al que se dio de baja por un tweet de su adolescencia con duras palabras hacia el Real Zaragoza. También el de las sinergias, palabra de moda, con las llegadas de Giuliano Simeone, Gaby Fuentes, Jairo Quinteros o Pape Gueye. El de la venta de Chavarria al Rayo Vallecano o el del fin de Juanjo Narváez en el club blanquillo.

ALIVIO ECONÓMICO Y CRISIS DEPORTIVA

No iba a ser una temporada sencilla en lo deportivo, ya lo había advertido Sanllehí en un desayuno privado con la prensa. O más tarde públicamente incluso el presidente zaragocista Jorge Mas. Sí caminaba sobre firme seguro en lo económico, tal y como prometían los nuevos inversores. El día 12 de agosto será recordado por ser el día en el que el Real Zaragoza liquidaba su deuda con Hacienda que tanto había ahogado previamente las maltrechas arcas aragonesas, dando un primer paso en su regeneración.

Con Carcedo, las cosas en el césped no iban mejor. Una alarmante falta de gol, de juego y una desconexión con la grada impropia de un año en el que debería predominar la ilusión. Especialmente doloroso el empate en casa contra el Eibar (con nueve durante un gran tramo del partido). Tras salvar un par de match-ball, ganando en casa en el descuento en Pilares al filial del Villarreal o al Tenerife con doblete de Vada en tierras insulares, llegaría el fin de su etapa como técnico blanquillo. Y lo haría de la mano de la de Miguel Torrecilla, renovado sólo unos meses atrás, dejando vacante la dirección deportiva.

Sanllehí despedía a Torrecilla meses después de renovarle como director deportivo por una temporada más. Foto: Real Zaragoza

No menos notoria iba a ser la salida de Luis Carlos Cuartero, despojado de su puesto como director general con la llegada de Raúl Sanllehí y denominado por este como facilitador de transiciones. Cuartero ponía fin así a una etapa longeva más abrazada a la crítica de la hinchada que ninguna de las recordadas. Lo hacía despidiéndose con una carta, cumpliendo así con su rutina de no comparecer ante los medios de comunicación ni en el día de su adiós.

ESCRIBÁ TRAE LA ESPERANZA

El tercer entrenador de la temporada llegaba el 8 de noviembre. Fran Escribá se erigía en el capitán del barco para frenar la deriva. Y lo ha conseguido. Pese a un inicio fatídico en Copa del Rey, cayendo por 1-0 frente al Diocesano con la consiguiente eliminación, el equipo ha experimentado una clara mejora. Y Alberto Zapater cumplía 400 partidos oficiales con la camiseta del equipo de su vida y su corazón.

Aunque los resultados han tardado en llegar, el 9 de 15 cosechado en sus cinco primeras jornadas ligueras como entrenador del Real Zaragoza levantaban la moral de la tropa. Sobre todo tras el 3-0 endosado a la S.D. Huesca, en una de las mejores tardes de 2022 para La Romareda. Eso sí, no acababa bien el año en un polémico encuentro en Leganés antes del parón navideño, sellando su primera derrota como técnico blanquillo.

Francho abría el marcador ante el Huesca. Foto: Real Zaragoza

Un parón en el que se ha aprovechado para firmar la primera incorporación invernal. Procedente del Cádiz, Tomás Alarcón llega cedido al Real Zaragoza para reforzar el centro del campo de los maños. No será la última, muy probablemente, y también está por ver el número de salidas que logra da Sanllehí junto a la secretaría técnica. A la espera, además, de firmar un director deportivo con Cordero, del Tenerife, como mejor colocado.

ADIÓS A VARIOS HISTÓRICOS

Momento para recordar a tres históricos que nos han dejado en este 2022 y que han marcado época con el Real Zaragoza. A primeros de mayo lo hacía el León de Torrero, José Luis Violeta, el jugador con más partidos con la camiseta blanquilla junto a Xavi Aguado. Centenares de zaragocistas se acercaron hasta la capilla ardiente en La Romareda para darle el último adiós en un acto emotivo de recuerdo a quien rechazó a todos por amor a unos colores.

El Magnífico Canario durante la visita a la capilla ardiente de su compañero Violeta

Ya en agosto lo hacía José Ángel Zalba, presidente del Real Zaragoza en dos ocasiones. La primera etapa fue de 1971 a 1978, con Los Zaraguayos, y la segunda de 1988 a 1992. Sigue siendo el más joven en llegar a dirigir el cuadro maño, con quien solo faltó la guinda de lograr un título. Un segundo puesto y un tercero, así como la primera final de Copa del Rey -hasta entonces del Generalísimo- fueron sus más grandes méritos. Y en su segunda etapa, logró meter en Europa a los maños. Además de lo deportivo, también se le puede recordar como el creador de la Ciudad Deportiva.

Más reciente está, hace escasos días, la de Chechu Rojo. El vasco sigue siendo el único entrenador que ha llegado a la última jornada liguera en Primera División con opciones de que el Real Zaragoza ganara el título. Montó un absoluto equipazo, comandado por Savo Milosevic en punta, para sellar tardes gloriosas como la del 1-5 en el Bernabéu. Descansen en paz.

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