Celebración de la victoria en Villarreal
En La Cerámica, los de Escribá volvieron a ganar en el descuento. Foto: Real Zaragoza

El Real Zaragoza está viviendo una temporada en la que, lo más atípico, ha sido su buena relación con los minutos finales. Los blanquillos han atado hasta siete puntos en lo que va de campaña a partir del minuto 85, dejando perder solo dos. Este último fin de semana fue una demostración más, con Mollejo como ejecutor de la remontada final por 2-3 ante el Villarreal B. Precisamente a estos ya se les venció en la ida cuando se acercaba el pitido final.

También resulta sorprendente que los siete puntos a favor han sido sin sufrir ninguna pérdida en contra de forma consecutiva. La única vez que el Real Zaragoza dejó escapar puntos a partir del minuto 85 fue contra el Lugo. En ese caso, Chris Ramos, cuando se había entrado ya en el minuto 97, golpeó en La Romareda un balón que terminó en el fondo de la red la cuarta jornada del campeonato.

Lo más parecido a este hecho fue en el enfrentamiento contra el Burgos. El Real Zaragoza consiguió ponerse por delante en el marcador precisamente en el minuto 90, haciendo el 1-2 en El Plantío. Sin embargo, apenas dos minutos después, los locales, por medio de Curro, supieron hacer la igualada poniendo el 2-2 final. A pesar de que dolió, en empate se entró al descuento y empate quedó el asunto tras el pitido final.

VILLARREAL, VÍCTIMA HABITUAL

Otra cuestión diferente está siendo la de los puntos a favor. Todo comenzó, precisamente, ante el Villarreal B. En La Romareda, Zapater se vistió de héroe para golpear un balón que terminó en el fondo de la portería y lograr así el 2-1 en la jornada 11. Dos puntos más cuando todo apuntaba al empate. Mollejo volvió a hacer lo mismo en la 23, anotando el tercer tanto, el de la remontada definitiva, precedido por Azón y la defensa local, que se marcó en propia el empate.

Simeone también supo atar un punto ante el Málaga cuando corría el minuto 88, mientras que Bermejo dio dos más al Real Zaragoza ante el Ibiza, logrando el 2-1 en el 91. El Real Zaragoza ha adquirido la virtud de ganar o, como mínimo, sumar al final de los partidos, demostrando también su intensidad. Ahora bien, en El Molinón, ante el Sporting, el zaragocismo quiere la victoria y, puestos a pedir, que se parezca más a la del Huesca que a la del Villarreal B.

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