Con apenas ocho jornadas disputadas queda un mundo por delante y todas las posibilidades para cambiar de rumbo.

Dos derrotas y un empate sumado a un mal juego y a unas jornadas donde el equipo iba a menos pusieron las orejas tiesas a un Real Zaragoza que se veía en las alturas. Perder iba a suceder, pero ese receso en resultados y sobre todo en juego no gustó. Ahora bien, con apenas ocho jornadas disputadas queda un mundo por delante y todas las posibilidades para cambiar de rumbo. Por ello, el míster, Fran Escribá, es optimista y no se baja de su posición. “Mantengo que vamos a hacer una buena temporada. Estoy convencidísimo”, ha asegurado.

Los malos resultados se toman en el vestuario como lo que son: “Una decepción”. Perder lo es siempre, pero “cuando uno lleva tanto tiempo jugando o entrenando sabe que se da”. Así que los jugadores “lo toman con naturalidad” y la única solución llega en forma de victoria. Victoria, por cierto, que se prepara “al día siguiente entrenando fuerte y pensando en el siguiente partido”. “Es lo que han hecho”, según ha asegurado Escribá, y ahora deben demostrarlo.

Cuestionado sobre la exigencia a reaccionar de forma inmediata, el entrenador del Real Zaragoza ha respondido con un rotundo – y hasta sorprendente – “en absoluto”. “Comparto una decepción después de un mal resultado, pero es la competición”, ha afirmado Fran Escribá. Desde el club no se hace una lectura mayor que esa. “No es un tema de que estemos mal y antes estábamos muy bien. Tuvimos buenos resultados y han venido dos malos”, ha declarado antes de calificarlo como “parte de la competición”. El análisis es ese.

Además, Escribá está “convencido” de que, si Enrich no hubiese sido expulsado, contra once el Real Zaragoza se hubiese llevado tres puntos. Y eso, en el entorno blanquillo, “sería distinto”. De ahí que no quiera encender las alarmas. “Vamos a hacer una buena temporada y estoy convencido de que vamos a estar ahí, convencidísimo. Van a venir buenas rachas de nuevo y malas rachas”, ha insistido el técnico.

El Real Zaragoza va a ganar y pasa igual este fin de semana. “No estoy preocupado”, ha señalado un Escribá que apela a resultados extraños en Segunda División. En cualquier caso, la victoria no se debe hacer esperar, porque los maños ya han caído a la cuarta posición y vencer supondría volver a las alturas. Eso sí, el míster no ha querido despedirse sin un último augurio, porque el equipo va a estar “donde tiene que estar”. El primer paso es vencer en Andorra.

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