Trasladaron 2.800 kilos de alimentación, ropa de abrigo y medicinas

Fueron 6.800 kilómetros los que David Rodríguez y Juan Manuel Lamora recorrieron en coche desde el pequeño municipio oscense de Labuerda hasta la ciudad de Mamaia Nord en Rumania, en la frontera norte con Ucrania. Iban cargados y es que trasladaron 2.800 kilos de alimentación, ropa de abrigo y medicinas que más tarde serían repartidos. Un acto que demostraba la solidaridad del pueblo oscense que ahora inicia un crowdfunding para recaudar fondos que permitan comprar electrodomésticos, sobre todo refrigeradores, para conservar los alimentos en el cálido verano ucraniano.

Para ello, han habilitado un número de cuenta (ES8201280010910100128353) en el que todo aquel que lo desee puede aportar su granito de arena con el asunto UCRANIA2. De igual manera, el número de Bizum (696865219) también está operativo para unas donaciones que los vecinos de Labuerda animan a hacer por una buena causa.

«Cuando volvimos de ese primer viaje me di cuenta de lo fácil que era ayudarles y que solo había que tener un poco de ganas y predisposición para hacerlo», ha comentado David Rodríguez, uno de los vecinos de Labuerda que hicieron el viaje. Y él ha demostrado que tiene muchas ganas de llevar la solidaridad allá donde es más necesaria que nunca, pues en cuando hayan recaudado lo suficiente para comprar electrodomésticos y llenar el remolque de su vehículo, emprenderá un nuevo viaje hacia tierras ucranianas.

«Iniciamos la recaudación el pasado lunes y está yendo algo más lenta que la otra, también hemos hablado con algunos amigos que trabajan en empresas de electrodomésticos para ver si se podría hacer algo. Confiamos en que cuando antes podamos tener una cantidad suficiente para emprender el viaje», cuenta David.

Además de frigoríficos, desde Labuerda también quieren comprar lavadoras y llevar también algún medicamento al campamento de Chernivist que desde las asociaciones destinatarias que operan en el territorio, Mensajeros de la Paz y Remar, han dicho que son necesarias como la insulina. «Queremos también aprovechar el viaje de vuelta para traer a gente con necesidades especiales de transporte ya que el vehículo es de siete plazas», cuenta este vecino que, confía en que cuando antes se demuestre la solidaridad que sabe que caracteriza a los aragoneses.

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