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La primavera es una de las estaciones más bonitas del año para lanzarse a descubrir Aragón. Foto: Parrizal de Beceite

Con los árboles ya en flor, el sol calentando y los colores más vivos que nunca, la primavera es una de las estaciones más bonitas del año para lanzarse a descubrir Aragón a través de diferentes rutas que, en las tres provincias, hacen las delicias de los amantes de la naturaleza. Algunas son para expertos aventureros y otras permiten disfrutar de un paseo agradable entre árboles, flores, agua y paisajes espléndidos en los que merece la pena perderse.

1. Ruta del Ibón y Arco de Piedrafita (Piedrafita de Jaca)

Muchas veces la naturaleza sorprende con formas espectaculares y el Arco de Piedrafita es una de esas ocasiones en las que podemos ver su magnitud ante nosotros. Situado en la bonita localidad de Piedrafita de Jaca, el arco es una imponente formación geológica que sirve como ventana a un paisaje lleno de vegetación, montañas y al gran Ibón de Piedrafita que, con su agua cristalina, crea una estampa difícil de olvidar. El Arco de Piedrafita se encuentra en la pintoresca localidad de Piedrafita de Jaca y aunque subir hasta arriba solo es apto para aventureros, pues el camino tiene mucha pendiente y el terreno es muy pedregoso, las vistas son realmente espectaculares.

El Arco de Piedrafita se encuentra en la pintoresca localidad de Piedrafita de Jaca

Pero, decidas subir al arco o no, no te puedes perder la bonita ruta que te lleva hacia él. Una gran ladera verde, en la que si tienes suerte podrás encontrar alguna vaca pastando, que a lo largo de sus 3 kilómetros te mostrará paisajes que te sorprenderán. Sin ningún tipo de dificultad, es un bonito paseo entre bosques de pinos en el que te rodearás de montañas como la Peña Telera. Además, verás las gélidas aguas del deshielo del ibón que, a su paso, crean un bonito recorrido.

2. Parrizal de Beceite (Teruel)

Con el río Matarraña como mejor acompañante, la ruta del Parrizal de Beceite es una de las más bonitas para adentrarse en la naturaleza y los espectaculares paisajes que ofrece la provincia turolense. Esta ruta es ideal para los amantes de aquella naturaleza en la que el agua está en cada rincón y es que, a través de un recorrido de unas 2 o 3 horas de duración, las cascadas y las pozas en las que se puede observar el potente azul del Matarraña son recurrentes. A través de unas pasarelas, se puede pasar por encima del río en una estampa única en la que rodeado de naturaleza podrás ver auténticos tesoros como unas pinturas rupestres en una cueva.

Quizás, la Badina Negra sea una de las pozas más espectaculares de este recorrido que no entraña ninguna dificultad, por lo que es una muy buena opción para hacer en familia. En esa poza, el agua se vuelve todavía más cristalina y adquiere tonos entre verdosos y azulados que hacen que, desde las alturas de las pasarelas, el espectáculo visual sea único y mágico. Con las montañas alrededor y diferentes formaciones rocosas en forma de cueva en las que pararse a descansar el Parrizal de Beceite es una buena opción para perderse en la provincia turolense.

La ruta del Parrizal de Beceite es una de las más bonitas para adentrarse en la naturaleza

Otro de los grandes atractivos del paraje son los Estrechos del Parrizal, un cañón de unos 200 metros de longitud con paredes verticales que miden unos 60 metros de alto. En los últimos años, este paisaje en el que, por cierto, está prohibido bañarse, ha recibido un aluvión de visitantes que ha hecho que sea necesaria la regulación de turistas. Por ello, para acceder a la ruta de las pasarelas es necesario adquirir una entrada (disponible en la página web de turismo del municipio) por un precio de cinco euros por persona.

3. Valle de Aguas Tuertas (Huesca)

Aguas tuertas quiere decir en aragonés aguas torcidas. Y un camino sinuoso y zigzagueante es el que crean las aguas del río Aragón en una gran ladera verde en la que, mires donde mires, encontrarás un paisaje verde y mágico en el que es más que probable que te pierdas debido a su gran belleza. El valle de Aguas Tuertas se encuentra en la Jacetania, concretamente en el valle de Hecho, y es un recorrido prácticamente llano de unos 7 kilómetros (entre dos y tres horas dependiendo de la velocidad) en los que se pueden admirar cascadas y formaciones geológicas. Una de las más impresionantes es el Túmulo del Salto, un gran círculo de piedra que está catalogado como uno de los más grandes de Aragón.

El valle de Aguas Tuertas se encuentra en la Jacetania

El valle de Aguas Tuertas tiene origen glaciar y está rodeado de montañas y barrancos. A su transcurso, el río Aragón va formando pequeños meandros que crean un paisaje especial y bucólico. Además, es un lugar que está cargado de leyendas y es que se dice que en su ladera vive un duende que vela por el bienestar y el fluir de la naturaleza. Ese pequeño y peculiar duende habita en el Dolmen de Achar, que está escondido entre la vegetación por lo que tendrás que buscarlo bien si no quieres quedarte sin admirarlo.

La verde ladera con el azul de agua y del cielo hacen de este un paisaje espectacular en el que también podrás disfrutar de animales de ganado que pastan durante el año en él.

4. Los Caminos de Veruela 

«Cuando acabas los caminos es obligado sacudirse el polvo, pero cuando reemprendas tu vuelta te darás cuenta de que no sólo has limpiado tu ropa, sino que has aireado tu alma». Gustavo Adolfo Bécquer hablaba así de los caminos que recorrió durante su estancia en el Monasterio de Veruela. Una estancia que le inspiró para escribir sus versos más sonados, como ese «Volverán las oscuras golondrinas» que dio la vuelta al mundo.

Los Caminos de Veruela son un total de 12 rutas por diferentes municipios que permiten ver la belleza y magnitud de Veruela desde diferentes lugares de la Sierra Ibérica y del Moncayo a la vez que disfrutar de la esencia literaria de una localidad que sirvió como lugar de refugio de una de las grandes plumas de la literatura universal.

Los Caminos de Veruela son un total de 12 rutas por diferentes municipios

Así, hay caminos y vías verdes desde Tarazona, Grisel, Los Fayos, Trasmoz, Lizago, Ainzón, Pozuelo de Aragón, Alcalá de Moncayo, Añón de Moncayo, Muralla y Ermita de la Aparecida y Vera de Moncayo. Rutas llenas de naturaleza y paisajes sorprendentes que son aptas tanto para los más aventureros como para aquellos que quieran disfrutar de ese «slow travel» que permite parar y admirar sin ninguna distracción.

5. Ruta de las Gorgas de Alba por el sendero botánico (Huesca)

Caminar a través de pinos, setos, arbustos y flores de cientos de colores en un paraje único que desemboca en una preciosa cascada y una poza conocidas como las Gorgas de Alba en Huesca. A través de una pasarela metálica que cruza el río Ésera podremos observar un paraje en el que el agua estará presente en cada rincón.

El río Ésera baja feroz por las grandes cascadas y pausado por los meandros

La ruta, que transita por el Parque Natural de Posets-Maladeta, es muy sencilla y tiene una longitud de 2,5 kilómetros que se pueden recorrer en una ahora aproximadamente. A través de un paseo agradable se podrá admirar la inmensidad de la naturaleza y de los colores vivos que llenan cada rincón de verdes, azules y de naturaleza y vegetación.

El río Ésera baja feroz por las grandes cascadas y pausado por los meandros que va creando a su paso haciendo de esta ruta una opción para los amantes de esa desconexión que solo da la naturaleza.

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