Los turistas pueden contemplar las calles empedradas de la pequeña villa pirenaica de Montañana

Perderse por las calles empedradas de la pequeña villa pirenaica de Montañana es hacerlo por esa imaginación que te lleva a pensar que, quizás, en una de esas casas de roca vivió una noble dama o un modesto campesino. También que esa torre que vigila el pueblo desde lo más alto sirvió un día de hace miles de años como escudo y que el silencio que ahora llena este municipio en el que apenas viven doce personas, en la Edad Media fue algarabía y bullicio en los mercados y festejos. Montañana es uno de los enclaves medievales mejor conservados de Aragón y su extraordinaria riqueza le ha valido el título de Conjunto Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural.

Por eso, recorrer todos los tesoros patrimoniales y artísticos que esconde la villa a través de las visitas guiadas, impulsadas por la Fundación Montañana Medieval, es algo muy parecido a estar en la Edad Media. Un puente de piedra con doble arcada sobre un riachuelo da la bienvenida a una villa en la todavía se puede ver un horno comunal del siglo XIII, un hostal de peregrinos auténtico que data del mismo siglo o una casa museo donde ver cómo vivían nuestros antepasados.

A través de las visitas guiadas se pueden recorrer los tesoros patrimoniales y artísticos que esconde la villa

Sin duda, una de las joyas de Montañana es la iglesia románica de Nuestra Señora de Baldós que data del siglo XII y que esconde en su interior arte gótico lineal y auténticos tesoros como la vida al completo de San Nicolás de Bari del 1300. Muy cerca de ella y mirando hacia lo alto de la villa, encontramos el torreón que vigila la entrada al castillo y que está equipada con armas de defensa y ataque.

La ermita de San Juan es otro de los ejemplos del románico que se pueden admirar en Montañana. «Pasear por esos lugares que sirvieron como defensa o por donde pasearon nuestros antepasados es como volver a la Edad Media. Además, con estas visitas guiadas lo que hacemos es revivir nuestra historia y acercarla a todos aquellos que vienen a Montañana. Aquí se puede encontrar desde vida civil hasta elementos religiosos de cierto valor de patrimonio», cuenta Javier Torres, responsable de la oficina de información y turismo de Montañana.

Las visitas guiadas son todo un reclamo turístico que, tras paralizarse a causa de la pandemia, ha regresado con su formato habitual y con gran éxito. Y aunque son visitas históricas, desde el municipio se reinventan y hacen que los más pequeños y jóvenes también las disfruten. Así, los niños se convierten en guardianes de Montañana y, a través de pistas y acertijos, deberán resolver los misterios que envuelven esta villa. Igual que los más jóvenes, que verán el municipio convertido en un escape room lleno de pergaminos, juegos de pistas y mensajes secretos.

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