En Ligüerre Resort no hay horarios y es que las bodas allí pueden prolongarse y durar todo un fin de semana e incluso hasta cinco días. Foto: Ligüerre Resort

Dicen que la de Ligüerre de Cinca es principalmente una bonita historia; una historia que a su vez es testigo de otras tantas. Cuando en 1969 se construyó el embalse de El Grado, nada apuntaba a que este pueblo de la provincia de Huesca, que quedó despoblado a raíz de aquello, iba a tener un final feliz. Pero Ligüerre resurgió y volvió a la vida de una forma diferente. Turismo, naturaleza y agricultura son ahora los tres pilares fundamentales que sostienen a este paraje natural, que hoy puede alquilarse entero para celebrar una boda pero también disfrutarse con la tranquilidad de un turista al que todavía le queda por descubrir este rincón lleno de magia que ostenta el Pirineo aragonés.

Casi 20 años después de su despoblación, en 1985, se presentó el proyecto de recuperación del casco urbano de Ligüerre de Cinca, un proyecto que la Unión General de Trabajadores (UGT) hizo realidad un año más tarde, cuando inició su rehabilitación como centro vacacional. Un trabajo que duró 30 años y poco a poco se fueron recuperando espacios como el Mesón, el Torreón, la Iglesia o la Abadía, así como las antiguas casas de todas aquellas familias que habían abandonado el pueblo un tiempo atrás.

El potencial de este lugar, perfecto para vivir un fin de semana de vinos en el Sobrarbe, una estancia romántica o laboral pero también unas vacaciones familiares de aventura, no pasó desapercibido para Ligüerre Enoturismo, una empresa que supo cómo sacarle partido a este idílico enclave pireinaico convirtiéndolo en el escenario de cientos de eventos y bodas de cuento. En 2003 se celebró allí el primer enlace matrimonial, “después pasaron los años y el boca-oreja hizo el resto”, cuenta el director de Ligüerre Resort, José Antonio Rufas, que explica que ahora se celebran en el pueblo casi 40 bodas al año.

Turismo, naturaleza y agricultura son ahora los tres pilares fundamentales que sostienen a este paraje natural | Fotos: José Luis Morte

El trabajo de la compañía en el municipio se resume en una diversidad de actividades relacionadas con usos turísticos, sociales y agropecuarios que convergen en una forma de ofrecer a sus clientes “lo mejor que la tierra, el paraje y las manos de quienes allí trabajan pueden entregarnos: naturaleza, vino, productos locales, hospedaje, gastronomía y, en definitiva, cultura”, asegura Rufas, quien recuerda que Ligüerre es uno de los pocos lugares que el Gobierno de Aragón ha reconocido oficialmente como “pueblo recuperado”.

Algunas de las revistas de moda y tendencias más prestigiosas del mundo, como Vogue o Condé Nast Traveller, han incluido a la localidad en el ranking de los 20 lugares más bonitos para casarse en España. Para este tipo de celebraciones, Ligüerre Enoturismo gestiona en el pueblo dos establecimientos turísticos cercanos entre sí, pero bien diferenciados: Ligüerre Resort -ubicado en el casco histórico- y La Pedanía -situado en el Mesón de Ligüerre de Cinca-.

El primero es un complejo rodeado de un impresionante patrimonio natural y artístico con capacidad para 300 invitados y cuenta además con un equipo de cocina propio formado, según su director, por “la élite de la restauración española”. Un equipo joven, algunos con experiencia en restaurantes de Estrella Michelín, que forma parte de esa “gran apuesta” de Ligüerre Enoturismo por “cuidar la gastronomía y cada detalle”.

En Ligüerre Resort no hay horarios y es que las bodas allí pueden prolongarse y durar todo un fin de semana e incluso hasta cinco días. “Les ofrecemos a los novios el pueblo entero para ellos como mínimo de viernes a domingo, porque nosotros no hacemos bodas a medias”, explica Rufas, que añade que esto “genera un ambiente extraordinario que recordarán para siempre”.

Este lugar es perfecto para vivir un fin de semana de vinos en el Sobrarbe, una estancia romántica o laboral pero también unas vacaciones familiares

Así, desde el momento de la reserva, todo está garantizado, desde el alojamiento de los invitados hasta la ceremonia y el banquete, porque todas las casas del pueblo se han convertido en cómodos alojamientos y edificios de servicios a disposición de aquellos que se decanten por este lugar para su gran día.

En la Pedanía, por su parte, suelen celebrarse bodas más verdes y desenfadadas. Aunque su capacidad es algo menor -de 150 personas aproximadamente-, la exclusividad está garantizada en este espacio de ceremonias que se encuentra frente al lago del pueblo, en plena naturaleza. Comenzar con un cocktail en el jardín con piscina y continuar con un banquete al aire libre o bien en uno de sus salones con terraza, chimenea y vistas al paisaje es posible en este recinto que cuenta con 90.000 metros cuadrados aprovechables.

En el Mesón de Ligüerre destaca también el camping y sus cabañas de madera, que cada año cuelgan el cartel de completo por su popularidad entre los turistas. Aunque la otra zona del pueblo esté alquilada para una boda, estos pueden quedarse allí, aunque lo hacen bajo aviso “para que todo el mundo se sienta cómodo”, declara el director, que admite que la compañía sabe “jugar muy bien con tiempos y situaciones y lograr esa ansiada exclusividad para los novios, pero también la tranquilidad que busca un turista”. Eso sí: en enero y febrero las puertas del pueblo cierran cada año por cuestiones de mantenimiento.

Los núcleos de Ligüerre de Cinca y Mesón de Ligüerre están separados por tan solo dos kilómetros que se pueden disfrutar en un agradable paseo con vistas al embalse del Grado. No muy lejos de la localidad, que se encuentra en pleno corazón del Pirineo, están otros lugares de ensueño como Alquézar o Aínsa, dos de los Pueblos Más Bonitos de España, y monumentos naturales de la talla del Parque Nacional de Ordesa o la Sierra de Guara.

Los núcleos de Ligüerre de Cinca y Mesón de Ligüerre están separados por tan solo dos kilómetros que se pueden disfrutar en un agradable paseo con vistas al embalse del Grado

Hasta este “altar” bajo el nombre de Ligüerre de Cinca hay parejas que han llegado en globo, en mula e incluso en lancha a motor, porque los ríos Cinca y Susía abrazan sus aguas en el municipio y lo dotan de un inmejorable escenario natural. Otros también han organizado allí sus propios conciertos y han desfilado en su ceremonia disfrazados de personajes de El Señor de los Anillos o la Guerra de las Galaxias. “Estos últimos simularon que había caído una nave al lado del pueblo en la que iban montados”, hace memoria el director, que subraya que en Ligüerre son “especialistas en generar este tipo de ilusiones” y que esto es lo que hace del pueblo “un sitio distinto y único”.

Pero en Ligüerre de Cinca hay mucho más por descubrir, como el vino que Ligüerre Enoturismo comercializa en su propia bodega -Bodegas y Viñedos Ligüerre de Cinca- o el Aceite de Oliva Virgen Extra que se extrae de los olivares que rodean la localidad. Nadar en el lago, practicar senderismo, rafting, espeleología o hacer kayaks y vías ferratas puede además poner la guinda del pastel a una celebración para recordar.

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