ráfales
El ayuntamiento es una antigua cárcel medieval de pozo

Podría decirse que Ráfales es uno de esos tesoros que se encuentran por casualidad y es que esta joya de la Comarca del Matarraña a menudo queda oculta por alguno de sus pueblos vecinos como Valderrobres o Beceite. Sin embargo, si uno tiene la suerte de perderse por este municipio podrá descubrir que esconde un rico patrimonio arquitectónico y natural. Y que su ayuntamiento es una antigua cárcel medieval de pozo, de esas tan profundas y oscuras que han protagonizado historias y leyendas durante siglos. Y, también, que por sus calles, rincones y plazas todavía se respira una multiculturalidad dados sus orígenes árabes pero también los asentamientos prehistóricos, íberos y romanos que se conocen en la zona.

Suele decirse que los mejores pueblos son aquellos en los que callejeas sin rumbo fijo y te encuentras cosas sorprendentes. Y Ráfales es uno de ellos. La Plaza Mayor es uno de los grandes encantos del municipio debido a sus pórticos y a su fuente de sillería del siglo XVIII. Allí se encuentra la Iglesia de la Asunción, construida en el siglo XIV y de estilo gótico, que cuenta con una única nave y cuyos retablos e imágenes fueron destruidos durante la Guerra Civil.

Al fondo de la Plaza Mayor se encuentra el ayuntamiento, que posee la particularidad de estar adosado a la antigua muralla. Data del siglo XVI y es de estilo renacentista. Antiguamente en los bajos de la casa consistorial se ubicaba la lonja que era el lugar de reunión y ocio de este municipio que fue una aldea árabe en sus orígenes. Y, otra de las curiosidades del ayuntamiento, es que fue una antigua cárcel de la que todavía perduran algunos cimientos en la parte más baja.

Al fondo de la plaza Mayor se encuentra el ayuntamiento, que posee la particularidad de estar adosado a la antigua muralla

Fue en 1337 cuando Pedro IV el Ceremonioso otorgó a Ráfales el título de villa y entonces la orden de Calatrava construyó un castillo que ahora es la parte más antigua del actual núcleo urbano del municipio. De ese majestuoso castillo solo quedan algunos restos, pero los suficientes como para llegar a conocer la importancia que tuvo Ráfales en la época.

La agricultura y la ganadería son las bases de la economía local de Ráfales, una localidad que se ha sustentado durante muchos años con el aceite. Y prueba de ello es el Molí de L’Hereu, un molino de color azul en el que se producía aceite hasta los años 70 y que ahora es un hotel. Dentro de él, se puede ver el Museo del Aceite con las muelas, los utensilios y las prensas originales.

Otro de los lugares que llama la atención de este pueblo del Matarraña es la Ermita de San Rafael, un templo del siglo XVIII situado en el paraje natural del El Cerro de San Rafael. Si el visitante se acerca a él podrá ver una pequeña casa adosada y es que esa era la vivienda del ermitaño, habitada hasta bien entrado el siglo XX.

Ráfales fue declarado Conjunto Histórico Artístico en 1983 y además de su arquitectura e historia también destaca su patrimonio natural. La ribera del río Tastavins, la zona de escalada Los Estres y el Jardín Botánico, que cuenta con árboles, arbustos y plantas medicinales de Aragón, son algunos de esos lugares por los que merece la pena perderse.

Tormasal, río Tastavins

La tranquilidad y la naturaleza

Lo que más destaca el turista cuando llega a este municipio del Matarraña es «la tranquilidad, la naturaleza y lo bien que está conservado el carácter medieval». Así lo dice el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Ráfales, Cristian Berge quien apunta que es una localidad en la que el turismo no es tan masificado.

«Está en la zona más desconocida del Matarraña, lejos de la masificación de municipios como Valderrobres y Beceite y eso hace que no haya tanto turismo como en estas, pero desde la pandemia se ha notado cierto crecimiento del turismo tanto nacional como internacional, aunque el perfil mayoritario es de Cataluña, Valencia y Madrid», ha reconocido el concejal.

El concejal reconoce que el turismo «suele ser mayor en verano y en puentes festivos como Semana Santa» y emplaza a visitarlo en fechas señaladas como San Antón, donde salen Los diablets de Sant Antoni alrededor de las hogueras y que es Fiesta de Interés Turístico en Aragón, San Rafael o el segundo fin de semana de noviembre cuando se celebra la Feria de Recursos Naturales y Medio Ambiente.

NOTICIAS DESTACADAS