Los responsables del albergue de Griegos posan en el exterior
Adriana Ramón y Javier Sorando están al frente del albergue desde junio

No hay nada como saber huir del calor cuando las grandes ciudades viven en los meses de verano semanas enteras de altas temperaturas y noches tropicales. Esto es algo que saben bien los responsables del albergue de Griegos, un municipio de la provincia de Teruel que se ha ganado el título de pueblo más frío de España en verano. Con temperaturas que no sobrepasan los 25ºC y mínimas de 10ºC durante los meses más calurosos, son muchos los turistas que este verano han llegado hasta la comarca Sierra de Albarracín en su búsqueda.

Adriana Ramón y Javier Sorando, dos jóvenes descendientes de Guadalaviar y el mismo Griegos, sabían del potencial de este pueblo turolense de cara al público. Por ello, desde el pasado mes de junio se embarcaron en la aventura de regentar el albergue de la localidad. «Nos lanzamos a cogerlo un poco de locura. Vivíamos en Teruel. Yo soy del pueblo de al lado, Guadalaviar, y Javier es de Guadalaviar y de Griegos. Como ha hecho tanto calor, cuando descolgaba el teléfono, lo primero que hacían era preguntar por el pueblo más frío de España», explica Adriana Ramón.

El albergue cuenta con vistas a la muela de San Juan

Sin embargo, Griegos es mucho más que una escapada a un lugar más fresco. En sus alrededores, este entorno es también reconocido por la denominada ruta de las Montañas Vacías. Se trata de un recorrido para bici de montaña que suele tomar Teruel como punto de partida y llegada. Esta recorre los Montes Universales, la sierra de Javalambre y la de Gúdar, mayoritariamente por pistas forestales y caminos. Precisamente, muchos de los clientes que llegan hasta el albergue son ciclistas.

Su magnífica ubicación permite ser testigos de la berrea del ciervo que se produce durante el periodo de celo

La temporada de otoño-invierno también llega con buenas previsiones. Y es que Griegos y, en concreto, su albergue es una ubicación magnífica desde la que ser testigos, entre otras cosas, de la berrea del ciervo que se produce durante el periodo de celo, normalmente a finales de septiembre. De igual forma, la temporada de setas, nieves y el mushing en la muela de San Juan, prevén un octubre «casi completo».

Construido hace seis años, cuenta con estufas de leña y pellets para afrontar el frío

En cualquier caso, la intención de estos jóvenes vecinos de Griegos no es otra que «seguir moviendo el pueblo». Para ello, justo antes de poner en marcha el alojamiento decidieron realizar una inversión que les permitiese ampliar el número de camas. «Aunque estaba listo para poder utilizarlo, quisimos pasar de las 30 a las 60 plazas. Ahora tenemos tres habitaciones dobles y cinco habitaciones compartidas. Tres de ellas son de doce plazas, una es de catorce y otra de cuatro. Además, la parte buena es que los baños son para cada habitación, no tienes que compartir con el resto del albergue», cuenta Adriana.

Con su empeño y dedicación, lo que Adriana y Javier esperan es que el interés turístico que despierta Griegos en verano sea también un atractivo en invierno. Y es que, pese al título que le precede, las noches en este albergue no serán tan frías como se pueden imaginar en invierno. De ello se encargarán bien sus dueños a través de la calefacción individual de cada una de sus habitaciones, pero también de las estufas de pellets y de leña de sus zonas comunes desde las que disfrutar de toda la sierra de Albarracín.

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