Foto antigua de la Fonda fonda de Calaceite
Aunque ahora la Fonda Alcalá es un espacio moderno con un amplio repertorio gastronómico, todavía queda grabada la esencia de sus fundadores, Gregorio y Carmen

Famosa por ser tierra de olivos y almendros, por sus callejuelas estrechas, por su lengua y por ser uno de los municipios más hermosos de España, Calaceite emerge en la mente de muchos como un tesoro escondido en la provincia turolense rodeado de vegetación, fauna y aguas únicas.

Sin embargo, esta localidad del Matarraña no es solo famosa por su encanto, sino que también es conocida por ser el lugar de origen de una añeja posada familiar. La Fonda Alcalá cumple cien años después de que cuatro generaciones hayan pasado por sus fogones y la hayan hecho perdurar hasta nuestros tiempos.

Tal ha sido el éxito de esta fonda familiar centenaria que ha sido reconocida por el Gobierno de Aragón con una placa al mérito turístico, por su historia y su labor gastronómica.

Tal ha sido el éxito de esta fonda familiar centenaria que ha sido reconocida por el Gobierno de Aragón con una placa al mérito turístico

CUATRO PARES DE CAPITANES

Aunque ahora la Fonda de Alcalá es un espacio moderno con un amplio repertorio gastronómico, todavía queda grabada la esencia de sus fundadores, Gregorio y Carmen.

Este matrimonio puso en marcha en 1922 un bar en las proximidades, la fonda que es hoy en día. ¿Su intención? Servir comidas con los alimentos típicos de la zona.

Cuando la segunda generación tomó el timón del negocio, la taberna se convirtió en una hospedería para alojar y servir a los foráneos que llegaban hasta el Matarraña. Así, el matrimonio de Adoración y Enrique crearon platos que actualmente siguen en el menú. Algunos de estos platos son las judías blancas con sardina y arenque o las manitas de cerdo.

Equipo de cocineros de la Fonda

RUMBO A LA ACTUALIDAD

La Fonda Alcalá se mantuvo otros tantos años con este matrimonio al frente, hasta que los hermanos Miguel y Enrique pusieron rumbo hasta la actualidad. Cerraron el servicio de habitaciones, pero aprovecharon su estancia en la Fonda Alcalá para relanzar los platos típicos de la abuela con un aire moderno. De esta manera, introdujeron la cocción a baja temperatura y lanzaron platos para chuparse los dedos como el famoso ternasco de Aragón.

Desde hace poco más de un año, otros dos hermanos Alcalá se pusieron al frente de la fonda. Ellos son Ignacio y Miguel, hijos de Miguel Alcalá. Estos jóvenes emprendedores han aportado sus conocimientos en gestión de empresas y en cocina. Su objetivo es ser un restaurante familiar con una cocina para todos en la que se pueden degustar platos de toda la vida o platos acordes a la actualidad. “Es un orgullo cumplir 100 años al frente de este negocio. Estamos muy agradecidos a nuestros antepasados por este legado y esperamos seguir creciendo”, ha expresado Miguel Alcalá hijo.

Ignacio y Miguel, hijos de Miguel Alcalá

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