Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa
El primer implante a un paciente adulto se realizó en el 1995 en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa

La Unidad de Implantes Cocleares de Aragón acaba de realizar el implante número 700. En la actualidad, los implantes cocleares constituyen el mayor avance en el tratamiento de la sordera profunda en pacientes con problemas de comunicación, que de otra forma no se podrían solucionar. Este sábado, 25 de febrero, se conmemora el Día Internacional del Implante Coclear.

La implantación coclear en Aragón comenzó su andadura con la realización del primer implante a un paciente adulto en el año 1995, de la mano del profesor Héctor Vallés, entonces jefe de Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Entre 1996-1999 se organizó la creación de la actual “Unidad de Implantes Cocleares de Aragón”, ubicada en este hospital como centro de referencia en esta cirugía para toda la Comunidad Autónoma.

Se trata de una Unidad multidisciplinar interhospitalaria, compuesta por especialistas de los Hospitales Clínico y Miguel Servet, que cuenta con un órgano decisorio, la “Mesa de Implantes”, en la que otorrinos, rehabilitadores, logopedas y educadoras del Colegio La Purísima, discuten todos los casos que se presentan de pacientes posiblemente tributarios a la implantación coclear, apoyando o no la utilización del implante coclear en el tratamiento de cada paciente, y estableciendo el modelo más adecuado a cada caso, el oído a implantar y la rehabilitación a realizar.

La Unidad acaba de realizar su implante coclear número 700. El número es creciente cada vez en mayor medida, por el aumento en las indicaciones y por la implicación tanto de los profesionales como de las autoridades sanitarias.

El implante coclear es un dispositivo que transforma las señales acústicas en señales eléctricas que estimulan directamente al nervio auditivo. Consta de dos partes bien diferenciadas: una porción externa, que es visible, y una porción interna, que es la que directamente se implanta bajo la piel del paciente, en el interior del oído interno.

Además, en el caso de los niños pequeños y su tratamiento precoz, ha sido de gran ayuda la existencia en Aragón desde 2002, del Programa de detección precoz de la hipoacusia, con el que ha conseguido pasar de una media de diagnóstico de la hipoacusia en el niño a los 2 y medio años a los 6-8 meses de edad.

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