El Huesca celebra la victoria en Oviedo
Los oscenses terminaron venciendo por 0-1. Foto: S.D. Huesca

Un gol de Carrillo en el Carlos Tartiere supuso la primera victoria de la temporada lejos del Alcoraz para la Sociedad Deportiva Huesca. Ese tanto valió el 0-1 definitivo para sumar tres puntos de oro en un escenario siempre imponente, que suponía, además, el regreso del míster, Cuco Ziganda, a la que fue su casa las últimas tres temporadas. Tenía tomada la medida el técnico, que apostó fuerte ya desde la pizarra, pero que resultó ganador, dando un impulso de confianza y puntos claves en una intensa semana de tres partidos.

El técnico introdujo cuatro cambios en su once inicial respecto al último partido, solo tres días después de este. La primera titularidad para Ignasi Vilarrasa, Cristian Salvador y el canterano Manu Rico, junto a Kento Hashimoto, suponían las novedades del equipo en el Carlos Tartiere. Muchas rotaciones, pero una misma idea para lograr la primera victoria a domicilio.

Los azulgranas le concedieron el protagonismo a los locales en los primeros compases, que se jugaron en campo de los de Cuco Ziganda. Tuvo que estirarse Andrés Fernández cuando se acababa de cumplir el cuarto de hora de juego, evitando que el disparo de Hugo Rama se colara por la escuadra. Apretaba el Oviedo mientras los oscenses buscaban los destellos de calidad de las internadas de Gerard Valentín, pero sus centros no encontraban a sus compañeros.

Volvió a ser decisivo Andrés al borde del descanso, cuando se cumplía el tiempo reglamentario. Gracias a sus reflejos se adelantó al cabezazo de Obeng para llevar a su equipo a vestuarios sin cambios en el marcador.

SEGUNDA MITAD DECISIVA

En la vuelta al césped, Cuco dio entrada a Juan Carlos en lugar de Manu Rico, que había visto la tarjeta amarilla. Y el equipo consiguió más pausa en el arranque, que pronto se materializó en aproximaciones con peligro. De una de ellas, diez minutos después de la reanudación, llegó el premio. Carrillo sacó oro del centro de Gerard Valentín desde la línea de fondo. La empujó para que, por debajo de las piernas del meta local, se convirtiera en el primero.

Movió el técnico de nuevo el banquillo para proteger su ventaja. Buscando refresco y músculo con la entrada de Tomeo y Kanté. Pero fue Pulido el que más cerca estuvo de hacer el segundo, rematando una falta colgada al área por Marc Mateu en el 68. Reaccionó el Oviedo, primero a través de Obeng con un remate desde el corazón del área que se fue por muy poco por encima del larguero, y después con un disparo desde fuera del área de Javi Mier que tampoco encontró portería.

Timor y Soko agotaron los cambios azulgranas para conseguir aguantar un marcador dorado para los intereses de su equipo. Al final, se desató la euforia en el centenar de oscenses desplazados hasta Oviedo.

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