Los jugadores del Huesca en La Romareda
Los altoaragoneses cayeron estrepitosamente. Foto: S.D. Huesca

“No hemos sabido estar a la altura”. Así definió el capitán de la Sociedad Deportiva Huesca, Jorge Pulido, el partido vivido ante el Real Zaragoza que terminó en derrota por 3-0. Los oscenses nunca tuvieron opciones de puntuar en La Romareda, donde jugaron el peor partido de la temporada. Pasados de revoluciones, con excesiva presión sobre sí mismos y con fallos atípicos, los problemas se sucedieron en el equipo para terminar goleados.

A Pulido tampoco le ayudó jugar con la máscara protectora. Primero porque limita la visión, y en segundo lugar, por el escaso tiempo de recuperación entre el aparatoso golpe ante el Andorra y el partido. Sin embargo, eso no es excusa y ni siquiera lo mencionó en sus declaraciones posteriores. Más bien reconoció que el equipo “nunca estuvo cerca ni de empatar ni de ganar” en Zaragoza. “Sabíamos que había que salir fuertes, que un estadio con 25.000 personas aprieta mucho. No hemos salido así” insistió el central.

Más condescendiente con sus jugadores fue el míster, Cuco Ziganda, aunque reconociendo sus errores. De hecho, calificó de “muy duro” el partido para unos jugadores que se fueron “muy entristecidos”. “Tragar y aguantarnos”. A eso apeló al final del encuentro un míster que quiere levantarse del doloroso golpe vivido en la capital aragonesa. Y la única forma de hacerlo es ganando.

Lo cierto es que el inicio marcó el choque, con un Real Zaragoza extraordinariamente enchufado por su afición y un Huesca venido a menos. “Nos hemos puesto muy rápido con un 2-0 en contra y han tenido el partido donde querían. Lo intentamos y no conseguimos el gol que les pusiera nerviosos. Nos vamos fastidiados”, resumió el técnico. El Huesca falló, no como los maños, y así se pusieron con una ventaja importante cuando apenas había transcurrido un cuarto de hora.

En el duelo se vieron varios movimientos, pero nunca estuvo cómodo el Huesca. Algo mejor, aunque no lo suficiente, se vio con tres centrales y dos carrileros. Pero tampoco sirvió. “Ellos han sido justos vencedores, hemos intentado meter un gol para meternos, pero no han sido capaces. Hemos tenido nuestras opciones, pero no se han dado”, resumió con claridad Ziganda. La estrategia tampoco sirvió y el resultado fue no saber desmontar el bloque formado por los maños.

Para quien sí tuvo buenas palabras fue para su gente, que genera un gran ambiente allá por donde va, apoyando incondicionalmente. No fue menos en La Romareda, donde se dejaron sentir a pesar del clamor local. “La afición es sana y respetuosa, quiero felicitarles por ello y para mí es una suerte como entrenador estar con ellos. Estoy orgulloso de cómo son y sentimos el partido de hoy”, sentenció en su comparecencia tras el choque.

PROBLEMAS A DOMICILIO

Como el único bálsamo para un equipo de fútbol es ganar, el Huesca tiene ya la vista puesta en el Burgos y en dar un impulso fuera de casa para mejorar sus números como visitante. El propio Pulido ya lo ha afirmado, porque con esos números como visitante no dan para lograr un año ilusionante. “En casa estamos haciendo una gran temporada, pero fuera de casa nos está costando. Hay que seguir trabajando y luchando todos juntos”, declaraba el capitán.

El mismo diagnóstico fue el del míster, que llama a analizar y corregir, siendo lo único que puede dar la vuelta a la situación. “Algo pasa. Cada día nos pasa algo fuera de casa. No es cuestión de mala suerte. Es demasiada la diferencia entre los partidos locales y visitantes. Debemos preguntarnos el porqué no nos salen las cosas igual. Tenemos que detenernos en esa estadística, es nuestra obligación”, examinó Ziganda.

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