El Huesca realizó un gran sistema defensivo que no dejó a la delantera del Málaga encontrar el gol. Fotografía: SD Huesca.

La SD Huesca no pudo pasar del empate a cero ante un Málaga que lo intentó hasta el final. La buena defensa azulgrana y un Andrés Fernández heroico, que paró un penalti a Rubén Castro, fueron los responsables de que el cuadro de Ziganda regresara de La Rosaleda con un punto bajo el brazo.

El choque arrancó muy igualado, con el balón disputado para ambos campos. El primero en intentarlo fue el Málaga con una pelota centrada en el minuto 3 que Chavarría peleaba en fuera de juego. Al poco, Rubén Castro volvía a probar fortuna para los malagueños desde la frontal del área, pero se estrellaba en el pecho de Pulido, que no quería dejar pasar balón alguno. El tiempo pasaba y el Huesca lo intentaba con robos y salidas rápidas de balón, aunque no llegaban a sorprender a la defensa local, muy bien plantada.

En el 12, Delmás tuvo la más clara hasta el momento. El jugador visitante disparó tras un pase de Cristian al punto de penalti, pero el tiro se le marchó a las nubes. El Málaga estaba metiendo el miedo en el cuerpo, pero el Huesca no quería dejar dominarse ni por su rival, ni por las más de 27.000 almas que inundaban La Rosaleda.

La intensidad era el factor dominante del partido. Ambos equipos querían el balón y al ser los primeros minutos los jugadores estaban frescos para presionar. El Málaga lo intentaba por dentro, pero el bosque de piernas oscense no le dejaba avanzar. Al poco tiempo, los locales volvieron a disponer de otra ocasión clara con un Chavarría que remató un centro de Delmás, pero que fue atrapado fácilmente por Andrés Fernández.

El resto de la primera parte continuó sin ocasiones reales de gol. Los dos equipos tenían sus llegadas, pero sin peligro. El respeto era palpable. El Málaga llevaba la posesión, pero cualquier robo oscense significaba salir rápido a la contra buscando los espacios. El Huesca se sentía cómodo y el Málaga si quería hacer daño a los visitantes tenía que empezar a buscar más los espacios con los laterales y con Febas que demostraba una gran capacidad de desborde.

Un centro de Cristián que se paseó por el área pequeña sin encontrar rematador fue la última jugada del choque antes de que López Toca pitara el final de los primeros 45 minutos. El Málaga llevaba el peso del partido, pero no sabía cómo marcar.

LA SEGUNDA PARTE

La segunda mitad trajo un escenario ligeramente distinto. Ambos equipos parecían saber cómo hacer daño a su rival y las transiciones rápidas dominaron los primeros compases. En el 55 llegó la más clara para el Huesca. Mateu metió una pelota elevada por dentro para Obeng, que descargó para Javi García que con un pase en profundidad dejó a Ratiu, escorado, solo ante Yáñez. El carrilero disparó un tiro con el interior que el portero rival sacó con los pies, en la jugada más clara del partido. El córner generado de la ocasión casi se convierte en gol tras un centre olímpico que casi se cuela entre los palos.

El Huesca estaba mejorando y Ziganda decidió hacer cambios. Se marcharon Javi Martínez y Sielva y entraron Lombardo y Tomeo. Los efectivos cambiaron, pero el Cuco mantuvo el mismo esquema. Con el pasar del tiempo, el Málaga fue ganando confianza y lo intentó con tiros lejanos y a balón parado, aunque sin éxito. Las pulsaciones iban subiendo, el juego endureciéndose y el balón parado tenía un papel primordial. De hecho, en el 72 Rubén Castro tuvo un remate de cabeza al que no llegó tras una buena salida de Andrés Fernández que taponó y recogió el balón.

En los últimos 15 minutos, el partido estuvo más decantado para el Málaga consciente de la necesidad de los tres puntos para salir de la zona de descenso. Ziganda continuó haciendo cambios y metió a Lombardo en el carrilero derecho y Kanté en la punta por Obeng y Mateu. El Cuco quería piernas frescas para los últimos minutos.

El partido estaba reservando emociones fuertes y en el 77, Escassi cayó dentro del área tras un balón al que Julio Pulido no llegó. En un principio el colegiado no decretó la pena máxima, pero al minuto y con el balón en juego, el VAR llamó al colegiado, que paró el juego, revisó la jugada e indicó penalti. Ruben Castro fue el encargado de tomar la responsabilidad. Cogió aire y apuntó a su izquierda. No obstante, Andrés Fernández se puso la capa de héroe y paró el disparo cruzado a dos manos para la alegría del conjunto oscense, que seguía dentro del partido. El portero del Huesca volvía a ser el protagonista del encuentro.

En última instancia, Ziganda incorporó a Juanjo Nieto por Juan Carlos Real para aportar más pólvora por la banda derecha oscense. Los nervios estaban a flor de piel y Mossa, segundo entrenador del Huesca, fue expulsado con roja directa por comentar algo que al colegiado no le gustó en absoluto. En los últimos minutos, el Huesca dejó pasar el cronómetro. López Toca añadió 6 minutos, pero no dio tiempo para más y el empate a cero se hizo oficial.

La buena defensa oscense no dejó pasar a los hombres del Málaga. Con esto, el Huesca acumula otro empate (hasta 18 temporada) y sigue sumando para acabar la temporada en la mejor dinámica posible.

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