Los tres expertos aragoneses coinciden además en que, a pesar del descenso diario de positivos, la incidencia acumulada continúa elevada

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, confiaba estos días, con los datos de vacunación en la mano, que el debate sobre el uso de las mascarillas en interiores podría abordarse “próximamente”. Al aire libre ya no es obligatorio usar el tapabocas, pero el debate sobre su exclusividad dentro en los establecimientos no corresponde tenerlo ahora, porque la medida que implicaría la eliminación de esta orden sería “prematura”. Y en ello coinciden los expertos aragoneses, aludiendo a que la incidencia en la Comunidad todavía sigue siendo elevada.

“Es pronto para retirarlas, es la última barrera que tenemos frente a la infección individual. La única medida que nos queda que corta la transmisión es el uso de mascarillas en interiores”, señala el epidemiólogo Nacho De Blas, es el punto de más riesgo. De Blas insiste en que la medida es “muy efectiva” en términos de transmisibilidad, y que no se puede exponer a la sociedad a los efectos de la variante ómicron o las nuevas cepas, sobre las que se ha demostrado que la vacuna “no protege lo mismo”.

De Blas alude asimismo a que la potenciación de la ventilación habría sido un elemento fundamental para debatir este paso ahora, pero “no se ha hecho”. “Sistemas de filtración de aire, de desinfección con ultravioletas, son medidas que no se han aplicado”, recuerda el epidemiólogo. Mismas perspectivas comparte el director del Centro de Enfermedades Transmisibles de la Universidad de Zaragoza, Juan José Badiola. “Esta medida hay que esperar, sería muy prematuro y un error que podría tener consecuencias, porque sería ir en contra de la persistencia de aerosoles en muchos sitios cerrados donde no está garantizada la ventilación”, afirma Badiola.

Mientras que el jefe del Grupo de Oncología Molecular del Instituto Sanitario de Aragón, Alberto Schumacher, asegura que, si la mascarilla en exteriores no tenía “mucho fundamento científico”, “en interiores nos dice que es una de las medidas más útiles junto con la ventilación”, expone.

Los tres expertos aragoneses coinciden además en que, a pesar del descenso diario de positivos, la incidencia acumulada continúa elevada. Y ese es el indicador decisivo que avale la eliminación de las mascarillas en los interiores. “Aunque estemos bajando muy rápido, había que pensar que habíamos subido muchísimo. Estamos en niveles de incidencia similares a los picos de otras olas en muchos sitios. La IA es muy alta. Todavía no hemos llegado a los 250 de incidencia, cuando antes se consideraba que por encima de 125 casos semanales el riesgo muy alto. Hasta no estar por debajo de 50 o 25 casos es muy prematuro hablar de retirar las mascarillas en según qué entornos de alto riesgo”, insiste De Blas. No obstante, las últimas cifras invitan al optimismo. Badiola predice que a mediados de marzo la situación ya estará normalizada.

Precaución en los colegios

Otro de los debates actuales es, sin duda, el de las mascarillas en los colegios. Sin embargo, siguiendo el mismo criterio, la opción momentánea pasa por mantenerlas. “No todos los niños están vacunados, muchos pendientes de la segunda dosis, el uso de mascarilla lo toleran bien no tiene por qué abandonarse tan pronto”, dice De Blas, quien junto con Badiola apela a la bajada de la incidencia, pero en este colectivo en concreto. “Estudiando la IA de los niños podría tomarse la decisión antes o después. Pero hacerlo como prueba no”, incide.

“Echaría un ojo a la incidencia en los niños. Es un grupo humano muy definido con costumbres y hábitos muy definidos y el hábito es que todos van al colegio, es lógico que el punto del contagio sea el colegio. En los colegios en espacios cerrados sería interesante que siguieran utilizándola. En el momento en que la IA comenzase a bajar habría que replanteárselo”, repite Badiola.

La Semana Santa en el horizonte

Los ejemplos más cercanos pasan por las navidades o las fiestas del Pilar. Hubo repuntes, y Schumacher tiene claro que esto todavía no ha acabado. “Un boom que estaba cantado, no hay que ser profetas. Ya llevamos varias olas y al final pasa lo mismo. En España las fiestas están mal planteadas para la pandemia”, expresa.

A pesar de ello, Aragón mantiene una “buena tasa de vacunación” y es momento ahora de “proteger a las personas vulnerables”. “Los Pilares pensamos que estuvieron bien, había poquitos casos, pero se multiplicaron. No es lo mismo triplicar cuando pasas de 50 a 150 que pasar de 300 a 900. Este año la Semana Santa es más tarde, el tiempo acompaña para hacer más actividades en el exterior. Hoy por hoy la mascarilla en interiores y la ventilación son las medidas más eficaces”, repite este experto aragonés.

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